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Adrenalina y velocidad

Por: Edgardo A. Melgoza M.

El Campeonato Nacional de Ciclismo de Montaña 2001 nos invita a vivir de cerca las sensaciones y emociones que experimentan los corredores de ciclismo de montaña.

El Campeonato Nacional de Ciclismo de Montaña 2001 nos invita a vivir de cerca las sensaciones y emociones que experimentan los corredores de ciclismo de montaña.

Las sensaciones y emociones que se viven durante las competencias del ciclismo de montaña son mejores aún que el melodrama de la pantalla grande, pues se es testigo del deseo de triunfo de los corredores, del sufrimiento de la competencia, del dolor de la derrota, del honor de la victoria y de otros sentimientos y situaciones que enfrentan los corredores en su afán por alcanzar la meta.

La sana convivencia y el ambiente familiar que se disfruta en los diferentes estados que visita este campeonato nacional son una experiencia muy grata para todos, ya que las competencias se realizan en lugares de una belleza natural inigualable, al lado de lagos, ríos, zonas boscosas poco conocidas, algunas casi vírgenes, con tonalidades y aromas deliciosos, que sirven de refugio a la fauna de la zona como aves, conejos, zorrillos, que por lo común son los espectadores de primera fila.

Para niños y niñas se realizan competencias especiales en pistas cortas que no requieren de un avanzado nivel físico y técnico. En las competencias se ven participantes de todas las edades, desde niños y niñas de 4 años, hasta personas de más de 60, pues hay diferentes categorías de acuerdo a la edad y al nivel físico y técnico de la persona.

Cabe mencionar que en las filas de los corredores expertos se encuentra el mejor norteamericano en los pasados juegos olímpicos de Sydney 2000, así como el indiscutible campeón nacional por seis años consecutivos, Ziranda Madrigal, de Uruapan, Michoacán, quien superó a los competidores de las escuadras estadounidenses y canadienses considera-das como potencias en el ciclismo de montaña, demostrando que en México se cuenta con un alto nivel competitivo.

Es asombroso el crecimiento que ha experimentado este deporte, el cual se constata en las categorías femeniles que cada vez más son engrosadas por niñas y jovencitas, demostrando que en este deporte no hay sexo débil.

Los participantes en la especialidad de campo traviesa o cross country realizan de una a cinco vueltas al circuito, y cada una de ellas varía entre seis y diez kilómetros de distancia. La dificultad de las subidas y bajadas que demanda las condiciones de la pista es variada y depende de qué estado de la República Mexicana sea sede de la competencia.

El campo traviesa se realiza por caminos de terracería y veredas, y cuenta con subidas de diferentes distancias e inclinaciones, las bajadas son variadas y van desde muy tranquilas hasta rápidas y empinadas, en las que se llegan a alcanzar más de 50 km/h para terminar con un tiempo promedio de treinta minutos por vuelta.

El descenso libre o down hill se efectúa en circuitos cortos, igualmente entre veredas y caminos de terracería de tres a cuatro kilómetros de distancia, y se diseñan para descensos de alta velocidad; se pasa por hoyos, ramas, rocas, saltos de gran altura y tiene pendientes de casi 45 grados que exigen un alto control sobre la bicicleta y mucha valentía, alcanzando velocidades de hasta 70 km/h, convirtiéndose los participantes en auténticos kamikazes. Por lo general el ganador cruza la meta cronometrando entre tres y cinco minutos.

Todas las pistas cambian de acuerdo con la época del año, debido a las condiciones del terreno y el clima, que influyen en la pista al encontrarse mojada o seca, rocosa, nevada, con sombra, con calor, con frío o con lluvia, todos estos factores son decisivos en el desarrollo óptimo de corredores y máquinas, ya que los eventos se realizan sin importar las condiciones.

Los requisitos básicos para participar en la especialidad de campo traviesa son: bicicleta de montaña en perfectas condiciones, casco, guantes y muchas ganas de pasarlo bien. Para la especialidad de descenso libre son obligatorios guantes, bicicleta de montaña en perfectas condiciones y casco; el equipo opcional se compone de hombreras, rodilleras, coderas y casco con barbera para mayor protección en las caídas a alta velocidad.

A lo largo del campeonato los corredores acumulan puntos por carrera, y esto es igual para el campo traviesa y para el descenso libre. Al final de las ocho fechas de que consta el campeonato, se suman los puntos y se da a conocer al nuevo campeón nacional. La puntuación para el primer lugar es de 60 puntos y va en descenso hasta el lugar treinta, el cual obtiene un solo punto.

La tecnología de las bicicletas es sorprendente, pues cuentan con materiales de una aleación aeronáutica y espacial, como en el caso de las llantas de keblar, material con el que se confeccionan los trajes de astronauta.

Las bicicletas para la especialidad de campo traviesa son armadas con componentes muy ligeros y resistentes, y se emplean materiales como titanio, fibra de carbón y aluminio. Las máquinas utilizan suspensión delantera y ángulos de gran comodidad para los ascensos.

En el descenso libre la bicicleta cambia radicalmente, pues cuenta con doble suspensión, frenos de disco, volante de moto, suspensiones delanteras y traseras con más de ocho centímetros de recorrido, y ángulos de diseño exclusivo para descensos, ya que estas bicicletas no sirven para las subidas.

En la Comisión de Ciclismo de Montaña, órgano rector ante el deporte federado, comentan que ha sido tan buena la organización en los diferentes estados, que en 1998 se organizó con gran éxito el Panamericano de Ciclismo de Montaña en parajes del Estado de México, y el 2 de abril de 2000 se llevó a cabo la segunda fecha del Campeonato Mundial de Ciclismo de Montaña, copa Unión Ciclista Internacional (UCI) en Mazatlán, Sinaloa, donde se dieron cita los más destacados corredores del mundo. Dicho evento dejó muy satisfechos a competidores y responsables extranjeros al rebasar todas las expectativas que tenían sobre la capacidad organizativa de los mexicanos, y se sorprendieron al sobrepasar los récords de público asistente logrados en otras fechas organizadas en diversos países del mundo, llevando a más de 12 mil personas a disfrutar al lado de la pista el espectáculo que brindan los corredores, animándolos con porras y diferentes instrumentos musicales, lo cual dio como resultado más de 500 horas de televisión a nivel internacional no sólo sobre la competencia, sino que también se dieron a conocer los estilos de vida tradicionales de la localidad.

Un día antes de la competencia se abren las mesas de registro e inscripciones en el hotel sede designado por el comité organizador.

Antes del evento, allí se disfrutará de un convivio que servirá para charlar y disfrutar en tranquilidad de las experiencias logradas, así como para encontrarse con viejos amigos de los diferentes equipos y estados de la República, al lado de una rica cena que brinda el comité organizador. Cada una de las carreras tiene un sabor que las distingue, ya que los organizadores procuran el disfrute y el sano desarrollo de la bicicleta, así como la recreación del público asistente, entre el que se realizan rifas de objetos donados por los patrocinadores como bicicletas, cascos, calcomanías, playeras, gorras, etcétera.

Los corredores ganadores reciben premios económicos y en especie; los premios monetarios se entregan a los primeros cinco lugares de las categorías profesionales. Para las categorías de promoción se dan trofeos a los cinco primeros lugares de cada una de ellas y artículos donados por los patrocinadores. Al momento de la inscripción se obsequia a los participantes playeras conmemorativas, gorras, revistas, una cena o desayuno, etcétera.

En la pista se apoya a los ciclistas con equipos de abastecimiento y servicios médicos y de seguridad. Otro atractivo son los comerciantes de casi todo el país que se reúnen estos días de fiesta para vender piezas y accesorios para bicicleta a precios casi siempre de remate.

El comité organizador de la quinta fecha puntuable, Guías Azteca, comenta que se encuentra trabajando con diferentes patrocinadores de alto renombre, y con dependencias gubernamentales para romper todos los récords, y espera a más de mil participantes de toda la República, así como a más de cuatro mil espectadores que disfrutarán la competencia al lado de la pista.

Las pistas de campo traviesa y descenso libre para el quinto evento nacional se encuentran al sur de la ciudad de México, en la zona de los Dinamos, y serán todo un reto para los ciclistas y un goce para toda la familia, pues hallará lugares con una rica comida típica y disfrutará de actividades como caminatas, renta de caballos y castillos inflables.

Así que ya sabes, lo único que hace falta es tener deseos de pasar un buen fin de semana de convivencia en compañía de tu bicicleta y tus seres queridos, sin importar el nivel físico y técnico sobre la bicicleta que tengas, pues habrá una categoría diseñada especialmente para tu nivel y edad.

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