Es naturaleza en plenitud, cada uno de sus parajes se convierten en una postal viviente que perdura en la memoria de quienes recorren este pueblo, enclavado en la sierra del Nevado de Toluca.
Se trata de un destino que se distingue por su sistema montañoso: la Sierra del Volcán Xinantécatl y la Sierra Náhuatl, originando amplias y profundas cañadas, quebradas y barrancas; que se bañan con las aguas de los mantos acuíferos que corren por su suelo. Entre los 400 manantiales con los que cuenta destacan: Los Mimbres, La Mulita, El Jazmín, Chupamirto, San Bartolo, Casa Blanca, San Mateo, San Lucas, Las Peñitas, Ojo de Agua, Tenextepec y Chimalpa. Este paisaje de ensueño que parece existir sólo en los cuentos de hadas, resulta ideal para hacer rappel, para caminatas, ciclismo de montaña y campamentos. Sin duda, estar en Amanalco resulta un agasajo y espectáculo para la vista.
La temporada de heladas se registra de noviembre a abril, por lo que te recomendamos si visitas este lugar, que vayas bien abrigado para que puedas disfrutar de los paisajes de ensueño que traen consigo las nevadas y admires la belleza natural que le rodea.
El Centro. Las grandes superficies cubiertas por bosques hicieron que sus calles sean sinuosas lo que ha influido considerablemente en la organización arquitectónica del centro del municipio; entre sus construcciones destaca el Templo de San Bartolomé del siglo XVII, y la Parroquia de Amanalco, dedicada a San Jerónimo, en su interior podrás admirar pinturas al óleo sobre tela del siglo XVI, así mismo las esculturas de santos de gran valor artístico.
Templo de San Jerónimo. Este edificio guarda armonía con el conjunto arquitectónico del municipio, pues los techos son a dos aguas y de teja roja. Más allá de esta singular característica, la magia de este recinto se encuentra en la portada del que destacan el arco, las jambas, las pilastras y el alfiz, decorada con motivos florales y geométricos, trabajo que revela la mano de obra indígena.
En los alrededores
Parajes Naturales. Sus parajes naturales se han convertido en áreas turísticas, tal es el caso de las zonas boscosas Corral de Piedra y Capilla Vieja, así como diversos valles ricos en aguas que provienen de los manantiales, en donde podrás practicar el deporte extremo de alpinismo. En el Ejido Corral de Piedra se encuentra uno de los centros ecoturísticos más importantes del estado. La oferta de cabañas para pasar un fin de semana tranquilo es amplia, te dan la oportunidad de instalar campamentos, practicar el ciclismo o simplemente, realizar caminatas por estos lugares en los que disfrutarás a todas horas postales vivas de la naturaleza. Debido a la cría de la trucha arcoiris, se ha desarrollado la piscicultura, actividad que en últimas fechas es uno de los atractivos turísticos del lugar. Si te interesa, puedes visitar algunos criaderos para conocer más al respecto y practicar la pesca. Rancho Feshi y Rancho de San Lucas son una opción para la práctica de la pesca deportiva o para el disfrute de los baños de temascal.
Fiestas y eventos
Como todos los pueblos, Amanalco es rico en tradiciones y costumbres, las más importantes son las fiestas patronales, en las que se llevan a cabo procesiones, ferias populares con música de viento, fuegos artificiales y las mojigangas. También serás testigo de las danzas ancestrales ejecutadas por los pobladores que dan vida al baile de las Pastoras, Los Toreros, Los Santiagueros, la danza de Los Listones y la de Los Macheteros.
Entre las celebraciones destacan:
Marzo: Feria Regional de la Trucha.
30 de junio: Fiesta de Corpus Christi.
30 de septiembre: Celebración en honor a San Jerónimo.
Conozca +
La región fue habitada desde la época prehistórica, una prueba es la huella del pie del “hombre de Amanalco”, la cual quedó impresa en una formación rocosa de procedencia volcánica en el Rincón de Guadalupe hace aproximadamente 7,000 años. El territorio fue ocupado por los matlatzincas, etnia de donde provienen los otomíes. En 1476 Axayácatl conquistó el valle de Toluca, así Amanalco fue tributario de los aztecas. En 1521, llegó el español Gonzalo de Sandoval a la región y los franciscanos evangelizaron a los habitantes, dándole el nombre de San Jerónimo Amanalco.
Gastronomía
Los platillos típicos destacan por elaborarse con ingredientes recolectados por los habitantes en sus propias tierras, entre las delicias sobresalen: los hongos sudados, la ensalada de frutas con betabel, el atole de masa de maíz, el champurrado o el agrio, los tamales de maíz tierno o duro, los de requesón, las gorditas de elote y las galletas de maíz. Para tomar te recomendamos el zende o zendeta, la bebida más tradicional y exquisita de maíz fermentado, si quieres algo más fuerte están los licores de zarza, capulín, membrillo, tejocote o el amargo y el pulque. Si de postres se trata, aquí encontrarás las jaleas de tejocote y membrillo, las conservas procesadas con frutas de la región, capulín, tejocote, pera, manzana, durazno, membrillo e higo, el ponte duro, éste último se prepara con pinole de maíz molido y piloncillo hervido con canela y se deja orear. No puedes dejar de probar el pinole de maíz negro y el cirindongo, elaborado con piloncillo en forma de pequeños ladrillos; también se encuentra la miel de pipioles, los capultamales (tamales de capulín), el pan, las galletas y las gorditas de maíz con huevo.
Artesanías
Las manos de los habitantes de Amanalco son mágicas trabajando tejidos otomíes en tela, como servilletas y el traje típico, ambos labrados en punto de cruz, los tejidos de gancho y agujas. También encontrarás elaborados objetos tallados de madera, de herrería forjada, y de mimbre. Los tapetes florales y las portadas de las iglesias son algo tradicional sobre todo en las fiestas del pueblo.






