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Cabalgata por la ruta de la Independencia (Guanajuato)

Orgullosos de su gran pasado, los guanajuatenses aprovechan cualquier momento para recordar esa lucha que protagonizaron, particularmente en Dolores Hidalgo; por ello aproveché que el festejo de Independencia se acercaba para tomar mi cámara y lanzarme a descubrir aquellos sitios que, aunque sea de “pasadita”, fueron protagonistas de esta lucha de hace ya más de 200 años.

De regreso a la historia

Me uní a los amigos de la asociación “Cabalgata por la Ruta de la Independencia Nacional A.C.”, a la cual se invitó a los charros de San Felipe, Dolores y la ciudad de Guanajuato a participar en lo que fue la primera cabalgata por la Ruta de la Independencia, que partió el 16 de septiembre de 1810 de la Congregación de Nuestra Señora de los Dolores y concluyó en la ciudad de Guanajuato, el 28 de septiembre del mismo año, con la toma de la Alhóndiga de Granaditas.

14 de septiembre

Era la víspera del evento y en las calles de San Felipe Torres Mochas comenzaban a verse los grupos de jinetes. Algunos venían de Querétaro, de Tamaulipas y de Michoacán, otros más eran de los municipios o asociaciones charras del estado de Guanajuato.

15 de septiembre

Eran las 9:00 horas. La marcha comenzó con un acto cívico realizado en la casa que habitara el Padre Hidalgo en esta ciudad de San Felipe, conocida como “La Francia Chiquita”, de ahí nos trasladamos hasta el jardín principal, en donde el representante de las fuerzas armadas mexicanas entregó la bandera de México a la presidenta de la asociación civil, momento en que autoridades municipales dieron el “cuartazo” de salida. Así salimos de la ciudad entre sus estrechas calles y, a nuestro paso, la gente de San Felipe nos despedía con eufóricos gritos llenos de alegría.

Nos dirigimos a la ciudad de Dolores Hidalgo. Tan sólo nos separaban 52 kilómetros, por los que pasamos La Huerta, El Aposento y La Quemada, hasta llegar a la pequeña Capilla de la Virgen de San Juan de los Lagos, localizada en la entrada de un conocido balneario cercano a la ciudad de Dolores. Ahí ya nos esperaban las autoridades estatales para ofrecernos una comida.

En el grupo, el entusiasmo aumentaba conforme nos acercábamos al centro de Dolores Hidalgo a la que entramos alrededor de las 18:00 horas. Entre música y gritos, fuimos recibidos por el gobernador del estado justo frente a la emblemática Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores. Ahí el gobernador resguardó la bandera de la cabalgata. Horas más tarde, nos integramos a la comitiva que dio el tradicional “Grito de Dolores”.

Cerca de las 9:00 horas del siguiente día, nuestro contingente recibió, de manos de las autoridades municipales, el fuego simbólico de la libertad y de ahí partimos a la Ex Hacienda de la Erre, donde la comunidad entera nos esperaba al pie de un añejo mezquite que también vio llegar a Hidalgo hace 197 años. Ya reunidos, todos convivimos en un almuerzo que la propia comunidad nos había preparado. De la ex Hacienda de la Erre sólo quedan restos de lo que fuera la casa grande y la capilla que aún funciona como templo. Pero el mayor tesoro es uno de sus muros donde existe una placa de bronce colocada el 17 de septiembre de 1964, con la siguiente leyenda: “El 16 de septiembre de 1810 llegó a mediodía el señor cura don Miguel Hidalgo y Costilla a esta Hacienda de la Erre y comió en la sala de la casa, terminada la comida y después de haber formado el primer Estado Mayor del ejército insurgente, dio la orden de marchar con rumbo a Atotonilco y, al hacerlo, gritó con fuerza y entusiasmo contudentes: ‘¡Adelante señores, vamos, ya se le ha puesto el cascabel al gato, falta ver quienes somos los que sobramos!’”.

De paso por Atotonilco

El siguiente paso fue la población de Atotonilco en donde, al igual que Hidalgo, tomamos un estandarte con la imagen de la Virgen de Guadalupe, sólo que en esta ocasión, nos fue entregada por el cura del santuario; así, continuamos nuestro camino hasta la ciudad de San Miguel de Allende. Mientras avanzábamos, el número de jinetes cambiaba, algunos llegaron, otros se quedaron, y otros más regresaron a sus lugares de origen.

De paso por el Pueblo Mágico

Ya pardeando la tarde llegamos al centro de San Miguel de Allende, fuimos recibidos por el H. Ayuntamiento local a quien la presidenta de la cabalgata le entregó los estandartes y el fuego simbólico para su resguardo en el palacio municipal. Aquí descansamos durante dos días, hasta que en la mañana del 19 de septiembre reanudamos las actividades. Montamos nuestros caballos con dirección a Comonfort, seguimos a Empalme Escobedo, San Juan de la Vega hasta llegar a Santa Rita cerca del anochecer, aquí permanecimos hasta el 21 de septiembre para luego continuar hacia la ciudad de Celaya.

Los nombramientos

Llegamos a Celaya el 21 de septiembre y nuestra primera parada fue el templo de San Antonio, lugar en el que los insurgentes otorgaron los primeros nombramientos, correspondiéndole a Hidalgo el de Generalísimo de las Américas y a Ignacio Allende el de Teniente General. Después nos fuimos al centro de la ciudad para entregar al presidente municipal los estandartes y el fuego simbólico que resguardaría mientras tomábamos otro descanso de dos días.

El 23 retomamos el camino rumbo a la vecina ciudad de Salamanca, tocando a nuestro paso las poblaciones de Crespo, Estación Cortazar, Villagrán, Molino de Sarabia y, finalmente estábamos en Salamanca, hacia las 17:00 horas. Aunque la cabalgata tomó un respiro el 23 y 24, se dice que esos días de 1810, fueron muy importantes para el movimiento insurgente, pues fue cuando se comisionó al salmantino Albino García, a Andrés Delgado “El Giro” y al padre Garcillita para que revolucionaran esta región del Bajío.

Nuestra siguiente parada fue la ciudad de Irapuato (hacia el día 25) a la que llegamos alrededor de las 14:00 horas. El escenario fue las instalaciones de la XII Región Militar, localizada a la entrada de la ciudad, allí nos recibieron las autoridades militares, quienes custodiaron los símbolos patrios mientras nos  ofrecieron una comida en honor a la cabalgata y a la ruta. Visitamos el centro de la ciudad y finalizamos la jornada de ese día.

La rendición

Con la Bandera Nacional al frente, el 26 fuimos hacia la Hacienda de Burras, pasando por El Copalillo, El Copal, granja El Bombón, Taretan y La Calera. Llegamos alrededor de las 17:00 horas a la hacienda, hoy San José de Llanos. Esta escala emuló aquella que hiciera Hidalgo y en la que se comienza a gestionar la rendición de la ciudad de Guanajuato ante el intendente Antonio de Riaño.

En la madrugada del 28 retomamos el camino hacia la capital, pasando antes por la comunidad de Puentecillas, para después integrarnos al desfile conmemorativo de la toma de la Alhóndiga de Granaditas. Ya ahí entramos al recinto de los héroes y participamos en la ceremonia de renovación del fuego simbólico; después de una breve ceremonia, la presidenta de la cabalgata entregó al gobernador la llama del fuego simbólico para renovarlo en el pebetero oficial. Con esta ceremonia finalizó una dura jornada, que duró 13 días de recorrido a caballo, por los caminos de Guanajuato.

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