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Campeche, un territorio de cenotes aún por explorar

Por: http://www.mexicodesconocido.com.mx/notas/966-Campeche,-un-territorio-de-cenotes-a%FAn-por-explorar

A Campeche tradicionalmente se le ha llamado la Ciudad Misteriosa, porque debajo de sus cimientos existen cuevas y galerías subterráneas que antaño, probablemente, fueron utilizadas como refugio y salidas ocultas para escapar de los piratas que frecuentemente la saquearon en los siglos XVI y XVII.

A Campeche tradicionalmente se le ha llamado la Ciudad Misteriosa, porque debajo de sus cimientos existen cuevas y galerías subterráneas que antaño, probablemente, fueron utilizadas como refugio y salidas ocultas para escapar de los piratas que frecuentemente la saquearon en los siglos XVI y XVII.

En reciente expedición de México desconocido exploramos una enorme variedad de cenotes en la península de Yucatán donde se calcula que hay más de 7 000, un paraíso único para la aventura y el descubrimiento.

Emocionados por iniciar esta aventura preparamos el equipo de bicicleta de montaña y nos trasladamos al pequeño pueblo de Miguel Colorado ubicado a 65 km de la capital y a 15 km de Escárcega. La topografía no es montañosa, sin embargo es muy gratificante pedalear por la espesura de la selva.

En Miguel Colorado nos recibieron muy amablemente y José, nuestro guía, se unió al equipo excursionista. En un derruido salón de billar, Pablo Mex Mato, quien lleva más de 15 años explorando el estado, sacó los mapas y nos mostróla ubicación de los cenotes y la ruta a pedalear entre cada uno de ellos.

EL CENOTE AZUL

Siempre en bicicleta marchamos por un camino lodoso y pedregoso que nos llevó a través de campos de cultivo y potreros para después internarse en la selva; tras 5 km dejamos la bicicleta y comenzamos la caminata por un sendero, desde donde pudimos observar el brillante espejo de agua del Cenote Azul. El paisaje es fascinante, el cuerpo de agua está rodeado por grandes paredones de roca de 85 m de alto, cubiertos de selva y árboles que se reflejan en el agua; el diámetro del cenote es de 250 m, en el que se puede nadar, ya que el sendero llega hasta la orilla.

Los cenotes son refugio natural de flora y fauna especialmente durante la época de sequía, ya que son la única fuente de agua para las especies que viven en los alrededores.

En el lecho del cenote habitan mojarras de banda negra y una especie pequeña de ostión, favorita de los lugareños. Los cenotes de Campeche no cuentan con infraestructura como los de Yucatán y Quintana Roo, pues son lugares remotos y salvajes, ocultos en la espesura de la selva donde lo más recomendable es ir acompañado de guías que conozcan el área.

CENOTE DE LOS PATOS

Desde el Cenote Azul seguimos adelante con la caminata, ascendiendo por los cerros que lo rodean, mientras José, nuestro guía, iba abriendo paso en la selva con su machete. El fantástico dosel selvático está formado por innumerables especies de flora y algunos de los árboles son el hogar de diversas familias de bromelias y orquídeas.

Después de caminar 400 m llegamos al impactante Cenote de los Patos, donde ciertamente habitan muchas de estas aves, como el Patillo pijiji originario de la región y dos especies migratorias como el Pato cerceta y moscovich, que llegaron para quedarse y hacer de este cenote su hogar.

El Cenote de los Patos tiene un diámetro de 200 m y la única forma de llegar al agua sería a rapel; hasta ahora nadie ha bajado al fondo ya que en las paredes hay grandes enjambres de abejas africanas, que pueden ser una amenaza seria en caso de querer descender.

No existe registro sobre quien descubrió estos cenotes, se conocen unos 10 en el área. Se sabe que fueron el abastecimiento de agua durante la época de la explotación chiclera y el auge maderero del estado. Posteriormente fueron redescubiertos durante la instalación de la vía férrea. Todavía hay mucho por explorar y buscar si existen conexiones subterráneas, tarea reservada para los espeleobuzos.

Una vez que completamos la caminata retomamos las bicicletas y regresamos a Miguel Colorado. Este pueblo hace 15 años se dedicaba a la extracción del chicle, hoy sólo algunos, siguen con este oficio, la mayoría se dedica a la construcción de durmientes para dar mantenimiento a la vía del tren de carga.

CENOTE K41

Llegamos a casa de José, donde su esposa Norma nos invitó a comer pollo en mole acompañado de tortillas hechas a mano, buenísimas.

Retomadas las energías volvimos a montar en las bicicletas y pedaleamos un kilómetro y medio hasta la entrada de un sendero que nos llevó hasta el Cenote K41, llamado así por estar ubicado a orillas de la vía del tren en el km 41.

El Cenote K41 es sin duda el más impactante de la zona, está oculto en la selva y para poder tomar algunas fotografías fue necesario cortar varias ramas con el machete.

La profundidad del K41 es impresionante, tiene cerca de 115 m de tiro vertical y está prácticamente virgen, custodiado por innumerables enjambres de abejas africanas. Pero lo mejor aún estaba por comenzar, cerca de las 7:00 p.m. tuvimos la oportunidad de disfrutar de un espectáculo único de la naturaleza. Dentro del sótano se comenzó a escuchar un extraño zumbido y ante nuestros ojos apareció una densa nube en movimiento apenas iluminada por la luz del ocaso, eran murciélagos, miles y miles que salían formando una increíble columna, para ellos era la hora de comer. Durante 10 minutos quedamos atónitos ante semejante espectáculo, casi chocaban con nosotros, sólo se escuchaba el aleteo y los agudos chillidos.

De regreso a Miguel Colorado pedaleamos iluminando el camino con lámpara frontal. Para los murciélagos comenzaba la noche y para nosotros finalizaba un día maravilloso de aventura en el territorio salvaje de Campeche.

Fuente: México desconocido No. 302 / abril 2002

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