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Candelaria: un mundo de selvas y ríos (Campeche)

Por: Guadalupe Silva

Al sur del estado de Campeche, en medio de la selva tropical, se encuentra Candelaria, declarado el onceavo municipio de dicho estado el 19 de junio de 1998.

Lo atraviesa el río más caudaloso de la región, que lleva también el nombre de Candelaria. Alimentan sus aguas los ríos La Esperanza, Caribe, La Joroba y El Toro.
Ubicado a 214 km de Ciudad del Carmen, el joven municipio es centro de una de las regiones más prometedoras para la práctica del ecoturismo en el estado. Ríos, fauna y flora conforman una gran atracción para el visitante, quien no se sentirá defraudado ante la variedad y exhuberancia del paisaje. El trato amable de los moradores y la sencillez en el vestir y en el actuar, nos dieron la impresión de estar viviendo cincuenta años atrás. Allí conocimos a don Álvaro López, oriundo del lugar, quien fue nuestro ameno y eficiente guía durante el recorrido por el río Candelaria.

La aventura fluvial la emprendimos a las 7 de la mañana en una lancha de motor. Durante el trayecto don Álvaro nos fue contando cómo se pobló este municipio. Familias enteras de Sonora, Coahuila, Durango, Michoacán, Jalisco y Colima vinieron hasta aquí en busca de tierras cultivables, para la cría de ganado o para explotar maderas preciosas como la caoba y el cedro, o aquellas de gran dureza utilizadas en la construcción. Asimismo, hoy en día se está sembrando teca para la fabricación de muebles y melina para hacer papel.

El río por el que vamos navegando y escuchando tan valiosa información es ancho y majestuoso, tiene un recorrido de 40 km y 60 saltos o raudales. En Guatemala tiene su nacimiento bajo el nombre de San Pedro y llega hasta México para unirse al río Caribe. Al lugar de encuentro de ambas corrientes se le nombra Santa Isabel, y Candelaria al río que se deriva de dicha unión.

Río abajo de la población el Candelaria se dirige en forma sinuosa para desembocar en la laguna Panloa, comunicada a su vez con la Laguna de Términos. En sus límpidas aguas florecen los nenúfares, y la pesca deportiva es cada vez más popular, así como los torneos anuales durante Semana Santa. Las especies más cotizadas son el robalo, la carpa, el sábalo, el macahuil, la tenhuayaca (especie de mojarra de boca grande), entre otras. Los que no gustan de la pesca pueden disfrutar estas aguas practicando el esquí acuático, la moto de agua, el buceo arqueológico o el recorrido y la visita a los hermosos saltos de agua y otros sitios de interés.

En la región existen varios balnearios fluviales y la posibilidad de explorar, con la ayuda de algún guía de la localidad, el Salto Grande. En este lugar el río salva un desnivel, formando estanques y pequeñas cascadas, y es común escuchar los aullidos de los monos saraguatos y observar una gran variedad de especies de aves. Remontando el río se puede llegar en 3 o 4 horas hasta El Tigre, o Itzamkanac, sitio arqueológico situado a 265 km de Ciudad del Carmen y, un poco más arriba, a los poblados Pedro Baranda, donde se abre el cauce para formar la laguna de Los Pericos, y Miguel Hidalgo. En este último poblado hay cinco hermosos ojos de agua conectados entre sí y con el río, por medio de canales.

En las márgenes del Candelaria hay entradas de antiguos canales mayas que comunicaban a poblaciones del interior. Al respecto John Thomson, en su libroHistoria y religión de los mayas, nos cuenta que los antiguos chontales, navegantes de este río, eran comerciantes sin fronteras: fenicios del nuevo mundo. Incluso existe un puente maya hundido, que lo cruza de lado a lado. Se le puede ver, pasándole por arriba cuando no ha llovido y el agua está cristalina. Don Álvaro nos comenta que quizás lo construyeron así para evitar que el enemigo lo detectara.

Para los amantes de la fauna, hacer el recorrido por el río es un verdadero placer. Muy temprano se puede ver al martín pescador (en peligro de extinción), al pájaro carpintero y, si se tiene suerte, algún venado.

Veníamos navegando de regreso cuando a lo lejos, en medio del río, vimos surgir una cabeza que semejaba la de un caballo nadando. Nos acercamos y, con gran sorpresa, encontramos un venado huyendo de una jauría de perros de cacería. Lo abordamos por atrás para animarlo a ganar la orilla, y a una distancia donde hubiéramos podido acariciarlo observamos cómo se metía entre los tules, refugiándose en la campería, en los terrenos planos y algo pantanosos de las márgenes del río.

A lo largo del recorrido pudimos constatar que la región ofrece enormes posibilidades para la realización de interesantes excursiones. Resulta de gran atractivo, por ejemplo, observar en su ambiente natural a los manatíes, mamíferos acuáticos también en peligro de extinción; y sólo por poner un ejemplo, un sugestivo viaje es el que realiza el pequeño barco de pasajeros que parte de Palizada, baja por el río del mismo nombre y atraviesa la Laguna de Términos hasta Ciudad del Carmen, donde las tejas francesas y los balcones con herrería son todavía parte importante del paisaje urbano.

La economía de la región se basó durante 300 años, hasta principios de siglo, en la explotación del palo de tinte. En aquel entonces Campeche surtió al mundo con el colorante negro para teñir las telas. El descubrimiento de la anilina, por parte de los ingleses, provocó que la explotación del palo tinte declinara totalmente como producto de exportación. Otra variedad de árbol que abunda en esta zona es el chitle o chico zapote. De éste se extrae el chicle, pero su producción se ha visto mermada debido a la comercialización de la goma de mascar. Hoy sus habitantes, además de llevar a cabo actividades agropecuarias y forestales, reconocen el potencial turístico de la región y muestran orgullosos a los visitantes el mundo de aventura que Candelaria les tiene reservado.

Sin duda alguna, Campeche cuenta con un patrimonio de gran riqueza natural, arqueológica y arquitectónica, que debe preservarse por todos los medios para el disfrute y conocimiento de las actuales y futuras generaciones.

SI USTED VA A CANDELARIA
Saliendo de Escárcega hacia el sur, tome la carretera Federal núm. 186 y desvíese a la altura del kilómetro 62 por la carretera federal núm. 15, después de pasar el poblado de Francisco Villa, y en pocos minutos llegará a la cabecera municipal de Candelaria.

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