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Historia de los edificios de la Ciudad de México (parte 2)

La Ciudad de México posee increíbles edificios que adornan sus calles desde hace siglos. Conoce la historia de algunos de ellos.

En cuanto a arquitectura religiosa, el Sagrario Metropolitano, anexo a la Catedral, es una excelente muestra del estilo barroco. Fue construido entre 1749 y 1760 por el arquitecto Lorenzo Rodríguez quien introdujo en esta obra el uso del estípite como solución decorativa. En el edifico sobresalen sus dos portadas, plenas de simbolismo religioso, dedicadas al Viejo y al Nuevo Testamento. Al mismo autor se debe el templo de Santísima, con una de las más hermosas portadas barrocas de la ciudad.

De 1720 data el majestuoso templo jesuita de La Profesa, de estilo barroco con sobrias proporciones; en su interior aloja un bello museo de pintura religiosa. Del mismo siglo son el templo de San Hipólito con su fachada barroca y la iglesia de la Santa Veracruz, bella muestra del estilo churrigueresco. El templo de San Felipe Neri, obra inconclusa atribuida también a Lorenzo Rodríguez, con su hermosa fachada del siglo XVIII, actualmente funciona como biblioteca.

En el ámbito de las construcciones conventuales, hay que mencionar el templo y exconvento de San Jerónimo, principios del siglo XVII, que fue uno los más grandes de la ciudad, amén de importancia histórica por haber alojado a la famosa poetisa Sor Juana Inés de la Cruz.

El ex convento de la Merced considerado el más bello por la exquisita composición ornamental que exhibe su claustro, que es lo único que se conserva hoy en día. También hay que mencionar el templo y ex convento de Regina Coelli, los conventos de San Fernando y el de La Encarnación donde estuvo la Secretaría de Educación Pública.

El progreso de la ciudad virreinal, también motivó que las edificaciones de carácter civil fueran magnificentes como lo es el Palacio Nacional, edificado en el sitio donde estuviera el palacio de Moctezuma, que luego fue residencia de virreyes. En 1692 una revuelta popular destruyó parte del ala norte por lo que fue reconstruido por el virrey Gaspar de la Cerda y reformado durante el gobierno de Revillagigedo.

El antiguo edificio del Ayuntamiento, hoy sede del Departamento del Distrito Federal, construido en el siglo XVI y posteriormente modificado por Ignacio Costera en el siglo XVIII, ostenta una fachada labrada en cantera con unos escudos fabricados en azulejo poblano que recrean escenas de la época de la Conquista. También dentro de la arquitectura civil se encuentran los fastuosos palacios que fueron morada de ilustres personajes de la época, en diversos estilos: el del Mayorazgo de Guerrero, edificado por el arquitecto Francisco Guerrero y Torres en 1713, con unas curiosas torres y magníficos patios. El Palacio del Marqués del Apartado, construido por don Manuel Tolsá a finales del siglo XVIII presentando ya un definido estilo neoclásico. El antiguo Palacio de los Condes de Santiago de Calimaya, actual Museo de la Ciudad, del siglo XVIII en estilo barroco.

La señorial mansión de los Condes del Valle de Orizaba con su fachada recubierta de azulejos, le dio entre la gente del pueblo el mote de Casa de los Azulejos. El maravilloso Palacio de Iturbide, que fuera la residencia del marqués de Berrio, uno de los más bellos de la ciudad, construido en el siglo XVIII y atribuido al arquitecto Francisco Guerrero y Torres. Del mismo autor y época es la Casa de los Condes de San Mateo Valparaíso, con su fachada barroca que presenta la característica combinación del tezontle y la cantera, esta última trabajada con gran elegancia.

Gracias a todas estas edificaciones, la señorial capital de la Nueva España llegó a recibir el calificativo de Ciudad de los Palacios, pues nunca dejó de maravillar a propios y extraños por el "orden y concierto" que presentaba su fisonomía en aquella época.

En las cercanías de la antigua ciudad existieron otros asentamientos, actualmente absorbidos por la descomunal urbe, en los que se edificaron inmuebles de valor como es el caso de Coyoacán, que abarca las áreas de Churubusco al oriente y San Ángel al poniente, conservando su bella iglesia de San Juan Bautista, que fue el templo de un convento dominico del siglo XVI. Fue reconstruido en el siglo pasado y su estilo tiene aún ciertos aires renacentistas. El Palacio de Cortés, lugar en el que estuvo el primer Ayuntamiento, fue reconstruido en el siglo XVIII por los duques de Terranova; la pequeña capilla de Panzacola también del siglo XVIII, la capilla de Santa Catarina, del siglo XVII y la Casa de Ordaz del XVIII.

El barrio de San Ángel, ocupado originalmente por dominicos, ofrece al visitante el famoso convento del Carmen, erigido en 1615 con su templo anexo que ostenta unas coloridas cúpulas revestidas con azulejos. La hermosa plaza de San Jacinto, con su sencillo templo del siglo XVII, y diversas casonas del siglo XVIII como la Casa del Risco y la de los Mariscales de Castilla, anterior al siglo XVIII. La residencia del obispo Madrid y la antigua Hacienda de Goicochea.

Muy cerca se encuentra el hermoso rincón colonial de Chimalistac, en donde se puede admirar la pequeña capilla de San Sebastián Mártir, construida en el siglo XVI.

En Churubusco destaca el templo y convento del mismo nombre, conjunto edificado en 1590 y que en la actualidad es el Museo Nacional de las Intervenciones. Otra zona de importancia y gran significación es La Villa, sitio en el que, según la tradición, se efectuaron las apariciones de la Virgen de Guadalupe al indígena Juan Diego en 1531. Allí se levantó una ermita en 1533 y posteriormente, en 1709, se construyó la enorme Basílica en estilo barroco. Anexo se encuentra el templo de las Capuchinas, obra de 1787. En el conjunto de la zona se hallan la iglesia del Cerrito de principios del siglo XVIII y la iglesia del Pocito, de finales del mismo siglo y bellamente decorada con llamativos azulejos.

Tlalpan es otra área de la ciudad que conserva edificaciones relevantes como la Casa Chata, que fuera residencia veraniega en la época virreinal, construida en el siglo XVIII, y que posee una hermosa fachada trabajada en cantera rosa y la que fuera Casa de Moneda, construida en el siglo XVII y transformada con el paso del tiempo. Ubicados en la apacible plaza, están la barroca parroquia de San Agustín, originalmente del siglo XVI, y el Palacio Municipal.

Azcapotzalco por su parte, conserva bellos edificios como el convento dominico levantado hacia 1540 con una interesante capilla posa en su atrio.

En Xochimilco, bello lugar que aún mantiene sus antiguos canales y chinampas, se halla la parroquia de San Bernardino con su bello edificio y su espectacular retablo plateresco, ambos del siglo XVI, y la capilla del Rosario, bellamente ornamentada en argamasa y que data del siglo XVIII.

Finalmente es conveniente hacer mención del fastuoso convento carmelita del Desierto de los Leones, construido en el siglo XVII, enclavado en un peculiar ambiente boscoso.

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