Adriana Rodríguez, Directora de Cuentas Online de este sitio, se decidió a cumplir finalmente uno de sus sueños: saltar en paracaídas. Y lo hizo en Tequesquitengo, Morelos. Aquí la crónica de su aventura.
Decidida a vivir un día de aventura y adrenalina, elegí regalarme un salto en paracaídas. “¿En dónde?”, me pregunté, “¡vayamos a Tequesquitengo, Morelos!”.
Con alegría y ansiedad comencé a escuchar las instrucciones de aquella persona ajena - que se volvería en instantes “muy cercana”- con quien realizaría mi salto en paracaídas. Yo pondría mi vida en sus manos por un instante “ante la caída”… Por muy paradójico que se lea.
Como niña con juguete nuevo comencé a caminar hacia al avión, aunque mi intensión fue más bien correr hacia él. Y la emoción fluía cada vez más.
Una vez en éste recordé dos cosas muy importantes: mi elección de vivir lo que quería y el amor y enorme cariño de la gente que me rodea. En ese momento comencé a sentir aquello que llamamos “libertad”.
Y así, LIBRE, empecé a embriagarme de Tequesquitengo. El verde paisaje y el azul del lago y del cielo, fueron parte del éxtasis en el color de esta aventura.
De repente un murmullo. Lejanas y cercanas las últimas palabra de mi desconocido instructor de paracaidismo, que en ese instante se convirtió en mi amigo, antes de la caída: “¡A caer!”.
¡Yiuh! Sentí la libertad en su máximo esplendor. Saberme tan grande y tan pequeña en el mundo; sentir el aire y los colores; perderme entre sensaciones y emociones, compartiendo y confiando, comencé a caer y divertirme en la caída. Momentos largos y rápidos que me hacían sentir “simplemente feliz”.
Así es la vida, como un salto en paracaídas: sabemos que vamos a caer, sin embargo, vivimos, disfrutamos y aprendemos de esa caída libre; mantenemos el “control” al manejar esas, “nuestras alas” (por así llamar al control del paracaídas) durante este trayecto, durante este camino, para al fin llegar a tierra firme y, tal vez, elegir subir y volar para volver a caer en la aventura.
Disfrutar cada instante, cada salto como si fuera la última oportunidad de vivir. Gracias a mi instructor y amigas por haber sido parte y compartir esta “gran aventura”.
Les comparto el video mi primer salto en paracaídas.
(¡Agradecemos al equipo de SKYDIVE MÉXICO las facilidades prestadas para que Adriana saltara en paracaídas!)






