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Ecosistemas mexicanos, máxima diversidad biológica mundial

Por: Salatiel Barragán

Considerado entre los diez países más ricos del mundo en especies animales y vegetales, México pertenece a las naciones llamadas megadiversas.

Considerado entre los diez países más ricos del mundo en especies animales y vegetales, México pertenece a las naciones llamadas megadiversas. Una de las condiciones que más destacan de esta biodiversidad es que del 30 al 50% de esas especies son endémicas, y aunque México ocupa el decimocuarto lugar mundial en cuanto a superficie, posee más especies que muchos países de Europa y Norteamérica juntos.

La biota mexicana es una de las más variadas y se estima que tiene cerca del 10% de todas las especies de plantas y vertebrados terrestres del planeta.

México está dividido en dos partes por las zonas biogeográficas Neártica y Neotropical cerca de su centro, donde se conjuntan flora y fauna boreal propia de las regiones montañosas, de clima templado y frío, con especies tropicales de climas cálidos, secos y húmedos.

Esta diversidad biológica también resulta de los variados ambientes, constituidos por planicies, cañadas, costas, desiertos, sierras y cumbres con más de 3000 m de altitud a todo lo largo del país.

LAS SELVAS TROPICALES Y SECAS: VEGETACIÓN QUE CAMBIA DE ASPECTO

La selva caducifolia o selva tropical decidua, también llamada bosque seco, es uno de los ecosistemas con mayor distribución en la América tropical. Su característica distintiva es la talla de sus árboles, de hasta 25 m de altura, y es caducifolia porque la mayoría de ellos pierden sus hojas durante la larga sequía, entonces el paisaje se torna color café y sin hojas, y muchas plantas producen flores; al contrario, en la época lluviosa el horizonte se cubre de un frondoso manto verde. Estos ecosistemas son únicos y están considerados la contraparte sobre de la selva lluviosa; tienen amplia distribución en climas cálidos de la costa del Pacífico y del Golfo de México, donde se encuentran numerosas especies endémicas adaptadas para enfrentar la estacionalidad climática.

La selva tropical subcaducifolia, o bosque tropical, tiene aspecto intermedio y requerimientos climáticos entre la selva caducifolia y la perennifolia. La lluvia escasea durante medio año; ahí la vegetación alcanza alturas de 15 a 40 m, y más de la mitad de los árboles pierden sus hojas durante la temporada seca; su composición es menos variada.

LAS SELVAS TROPICALES Y HÚMEDAS, AMBIENTES SIEMPRE VERDES

La selva tropical perennifolia posee la mayor diversidad biológica de todos los escosistemas mexicanos y del planeta. Libre de heladas y estaciones, cuenta durante casi todo el año con provisión constante de agua, y por ello la vegetación es exuberante. Presenta varios estratos, donde dominan árboles de 30 a 45 m de altura, sin faltar aquellos que se elevan hasta los 60 m; debajo de estos gigantes, donde el factor limitante suele ser la luz, abundan las trepadoras leñosas, también se desarrollan arbustos que toleran la sombra excesiva, y troncos y ramas son cubiertos por bromelias y orquídeas. Las grandes especies arbóreas que aquí se encuentran son cedro rojo, ceiba, caoba, ramón, zapote, canshán y guarumo.

Las siempre verdes selvas tropicales húmedas, formadas por árboles, lianas y herbáceas, se relacionan con vegetación exuberante y siempre en una penumbra calurosa. Las ramas superiores están cubiertas por epifitas como bromelias, orquídeas, helechos, musgos y cactáceas, adaptadas a nichos ecológicos especializados, donde sólo las orquídeas suman ciertos de especies y el número de árboles es muy elevado.

LA VEGETACIÓN ESPINOSA Y SECA DE COLORACIÓN VARIABLE

El bosque espinoso es un conjunto de árboles bajos y espinosos que ocupan ambientes secos de tierra caliente, así como algunas regiones áridas con agua en el subsuelo, la cual aprovechan plantas como los mezquites. Predominan las especies espinosas y con frecuencia también existen pastizales y algunas cactáceas columnares; árboles y arbustos alcanzan tallas entre los 4 y 15 m de altura, y la densidad del arbolado varía, lo mismo que la pérdida de las hojas durante el tiempo seco.

El matorral xerófilo incluye arbustos de las regiones con clima seco y semiárido, temperatura y lluvia variables, y condiciones de suelo con cubierta vegetal diversa; se trata del mayor ecosistema vegetal de nuestro país. Es un matorral con promedios de 1 m de altura, pero otras veces alcanza de 3 a 4 m, y son comunes las especies más altas, cuyas plantas dejan amplios terrenos vacíos por crecer espaciadas. Son características las cactáceas como nopales, biznagas y órganos, y otras como lechuguilla, maguey, sotol, guapilla y yucas, así como flora útil: ocotillo, cirio, candelilla y gobernadora, adaptadas para afrontar la escasez de agua. Cuando llueve, las plantas efímeras anuales brotan rápidamente de semillas enterradas por largo tiempo y forman una colorida cubierta.

LOS BOSQUES: LA VEGETACIÓN MÁS FRONDOSA

El bosque mesófilo de montaña es una densa masa vegetal de clima templado y húmedo de regiones montañosas, en hábitats similares a los ocupados por encinos y coníferas, aunque son lugares menos fríos, con mayor humedad por la neblina que presentan durante gran parte del año, y se encuentran en altitudes de 400 a 3 000 msnm. Es una vegetación con abundantes lianas, helechos y plantas que crecen sobre los troncos; son espesos bosques de hoja ancha, de 20 a 45 m de altura con especies que miden hasta 60 m; la mayoría son árboles de hoja caduca, aunque casi siempre están verdes.

Los bosques de coníferas son quizá la vegetación más familiar, de climas templados y semihúmedos en zonas montañosas, formadas con masas puras de coníferas y bosques mixtos de pinos, ocotes, abetos y oyameles, e incluso encinos.

En México habita el mayor número de especies de encinos (Quercus) del mundo. Por otro lado, destacan los pastizales formados por gramíneas, mejor conocidas como pastos o zacates, junto a plantas compuestas, leguminosas y una gran diversidad florística, desde el nivel del mar a los páramos alpinos arriba de los 4000 msnm; estos zacatonales existen en casi todo México, en regiones semiáridas y con clima templado.

LA FLORA ACUATICA Y SUBACUÁTICA: ENTRE EL CIELO Y EL AGUA

El tular y el carrizal son buen ejemplo de la vegetación acuática de ambientes inundados que dan un aspecto particular a esta flora; sus componentes miden de 1 a 3 m de altura, de tallos cilíndricos y hojas angostas, o sin hojas. El popal que ocupa grandes superficies pantanosas está representado por herbáceas de hasta 3 m de altura, de gran follaje que forma una densa masa sobre el agua. También en aguas dulces se encuentran plantas flotantes de varias especies, como el chichicastle, la lechuga de agua y el lirio; otras plantas se arraigan en el fondo, como las ninfas y los lirios, de hojas y flores flotantes, mientras que otras viven bajo el agua; por otro lado, está el bosque de galería que crece agrupado en las orillas de los ríos y está constituido por árboles de ahuehuete o sabino, sauces, otates, zapote de agua y amates.

La vegetación costera más común es el manglar: una comunidad de arbustos y árboles de 2 a 30 m de altura, compuesta por cuatro especies adaptadas con raíces zancudas y otras para respirar fuera del agua; éstos habitan en áreas protegidas y playas marinas, márgenes de lagunas costeras y desembocaduras de ríos con influencia marina. Destaca asimismo, la vegetación litoral marina, formada por algas fijas sobre rocas y el sustrato duro; otras especies notables son los sargazos, que alcanzan hasta 70 m de longitud, y las fanerógamas o pastos marinos de Thalassia. No obstante, la flora mejor distribuida son las dunas costeras, donde hierbas y arbustos, gramíneas, plantas rastreras y diversas especies de palmas son el componente más llamativo.

Los arrecifes coralinos, aunque sumergidos bajo las aguas marinas, son ecosistemas compuestos por cientos de corales pétreos, corales blandos, esponjas, estrellas de mar y coloridos peces tropicales, que en conjunto le confieren al ecosistema una gran importancia ecológica debido a su alta productividad biológica y diversidad específica; además posee una exquisita belleza escénica y ambientes de amplio uso para realizar actividades pesqueras y deportivas. Los corales, una simbiosis indivisible de planta y animal, se desarrollan en aguas cálidas del Golfo de México, y más densamente en aguas del Caribe mexicano, asimismo, en el Pacífico también existen formaciones arrecifales, pero éstas son menores y se desarrollan hasta las aguas del sur del Mar de Cortés.

MÉXICO: SITUACIÓN AMBIENTAL

La fauna se queda sin casa.

En la actualidad, la fauna en riesgo suma varios centenares debido a factores como: destrucción de los ecosistemas; efectos de los depredadores; explotación agropecuaria, forestal y ganadera; introducción de especies exóticas, tráfico ilegal de flora y fauna; actividades cinegéticas incontroladas; expansión de poblados; contaminación del suelo, aire y agua, y una cultura ecológica inapropiada.

Se reduce la capa vegetal

Alrededor del 70% del territorio nacional sufre un crítico grado de deterioro, pues más de la mitad de la cubierta vegetal original se ha perdido. Los indicadores más claros del enorme daño ecológico son la extinción de especies y el aumento de las especies amenazadas.

Captura de animales

La fauna silvestre es agredida por la caza y la captura de animales vivos, como aves rapaces y canoras, y especies codiciadas por sus vistosos colores y su gran belleza, como loros, pericos, guacamayas, tucanes y halcones.

Tráfico ilegal

Por su alta cotización los cactus, las orquídeas y las cícadas son víctimas del saqueo; asimismo, cocodrilos, tortugas marinas y terrestres, serpientes e iguanas, ciertos mamíferos marinos y algunos invertebrados, figuran entre los más afectados por el tráfico ilegal.

Ya son menos los vertebrados

Estudios recientes muestran que, en México, al menos 30 especies de vertebrados se han extinguido en este siglo, entre ellas la nutria marina, la foca monje del Caribe, el carpintero imperial y el salmón del río Colorado.

Las selvas en peligro

En México cada año son destruidas alrededor de 500 000 ha de selvas tropicales y subtropicales. Este y otros factores hacen que al menos 285 especies de vertebrados se consideren amenazadas, vulnerables o en peligro de extinción. Las aves figuran entre las especies más dañadas por la influencia humana, igual que los peces de aguas dulces, los reptiles y los anfibios, sin descartar a los invertebrados.

CONCLUSIÓN

Las especies se extinguen y aún se desconocen, en mayor o menor grado, la estructura y el funcionamiento de los ecosistemas que soportan la vida en nuestro planeta. Los cambios efectuados por el hombre sobre el ambiente, en algunos casos tienen efectos negativos profundos y a veces irreversibles, por ello, proteger el 2% del país mediante áreas naturales no significa controlar las condiciones climáticas, los ciclos hidrológicos y tampoco la funcionalidad de los ecosistemas. Es fundamental la participación de todos: lo que hagamos permitirá salvar parte de la biota actual, aunque de seguir este ritmo depredador posiblemente la cuarta parte de las especies se perderá durante las próximas tres décadas, cuando muchos de nosotros todavía vivamos para verlo.

Fuente: México desconocido No. 269 / julio 1999

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