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El albarradón de Ecatepec (Estado de México)

Por: Cristina Payán

Las grandes transformaclones en la fisonomía de una ciudad o territorio se realizan, en muchos casos, gradualmente, poco a poco.

La esca la del tiempo con que se miden es con algunas excepciones generaclonal, por lo que la población no siempre las percibe en su real magnitud, ya que las vive a través de pequeños y cotidianos cambios. Es difícil ahora ver la ciudad de México, con sus monumentos, sus grandes avenidas, su enorme infraestructura urbana, su alta densidad poblaciones, y pensar que alguna vez buena parte de el la fue un lago. En aquel entonces la comunicación se realizaba a través de canoas, y su tierra se dedicaba principalmente al cultivo agríco la en chinampas. Según estudios geológicos, cuando se formó la cuenca de México, se produjo por fracturas, rellenamientos y fallas una sola depresión, un gran lago, que posteriormente se dividió en dos: el de Chalco y el de Texcoco.

Después, debido a cambios en el régimen de precipitación pluvial y al proceso natural de azolvamiento, emergieron algunas porclones de tierra en forma de penínsu las o is las. Finalmente, la gran cuenca se fraccionó en seis lagos: Zumpango, Xaltocan y San Cristób al al norte, y Texcoco, Chalco y Xochimilco al sur. De esta radical transformación nos quedan hoy, como mudos testimonios, los restos de algunas de las grandes obras de contención hidráulica que desde tiempos prehispánicos fueron construidas por los pobladores del valle de México para asegurar un adecuado control de las aguas de nuestros lagos. En Ecatepec existe un lugar que muestra los restos de una de estas grandes obras hidráulicas. Se trata del antiguo albarradón o dique calzada de Ecatepec, aparentemente construido alrededor de 1604, fecha en que ocurrió una grave inundación en la ciudad. Veamos algo de la historia de esta localidad.

Existen evidencias arqueológicas de que en Ecatepec hubo asentamientos durante el periodo conocido como Clásico (100 a 950 d.C.), y se cree que éstos estaban relaclonados con Teotihuacan. En el Posclásico (9501000 a 1521 d.C.), Ecatepec fue repoblado por personas de linaje otomí alrededor de 1200 d.C., quienes establecieron en altocan la cabecera de un señorío que incluía entre sus territorios a Ecatepec. En este periodo Existieron muchos conflictos entre los diversos señoríos de los alrededores, que buscaban apropiarse de territorios y recursos. Hubo guerra entre los otomíes de altocan, los chichimecas de Xólotl, Tenayuca, los acolhuas de Cuautitlán, los tepanecas de Azcapotzalco, los mexicas de Tenochtitlan y los acolhuas de Texcoco. Hacia 1325 cae la capital otomí, y sus territorios se reparten entre los señoríos de México Tenochtitlan, Cuautitlán y Texcoco. Ecatepec pasa entonces a formar parte del señorío mexica, al que rinde tributo y del que recibe gobernantes. En 1521, al caer Tenochtitlan ante las fuerzas españolas, Ecatepec y jurisdicclones aledañas pasan en calidad de encom lenda a Hernán Cortés, quien las otorga como dote matrimonial a Leonor Moctezuma, hija de Moctezuma II. Podemos afirmar que en los tiempos anteriores a la Conquista, existía entre la población que vivía en los lagos un profundo conocimiento para el control del agua.

El lago de Texcoco era el más bajo de toda la cuenca, y sobre él se desbordaban los lagos del norte y del sur cuando la precipitación pluvial era intensa. Para protegerse de estos fenómenos los habitantes del valle realizaron grandes obras de transporte y de contención hidráulica, como son el albarradón de Nezahu alcóyotl (que iba de Atzaco alco a Iztapa lapa y formaba la laguna de México), el dique de Tláhuac, el albarradón de Mexic altzingoCulhuacán y el acueducto de Chapultepec (que según las fuentes, empezó a funcionar en 1466 para traer agua potable de sus manant l ales a la ciudad). Veamos lo que dice Gem elli Carreri: la ciudad de México está de tal manera situada que ha padecido frecuentes inundaclones de las aguas que bajan en abundanc la a sus lagunas de los altos montes que la rodean. Acaeció la primera en tiempo del Rey Moctezuma I; se repitió en el de Ahuítzotl, y hubo otra en el del último Moctezuma. Viéndose obligados los habitantes a andar en canoas dentro de la ciudad, ciertamente habrían mudado su antiguo asiento si no hubiesen hecho algunos diques con el auxillo de los Reyes vecinos. Los mexicas y sus aliados construyeron estas grandes obras con el objeto de hacer más Ilevaderos un clima y una topografía que los hacía padecer periodos de intensas lluvias o he ladas, al igual que otros de sequías y hambrunas. Aun cuando no se han encontrado huellas de las compuertas de los diques prehispánicos, se supone que eran utilizadas para permitir o bloquear el paso del agua de acuerdo con las circunstancias. En su realización se invirtieron muchas horas de trabajo.

Torquemada nos habla de cómo fue el inicio de la construcción del albarradón de Nezahu alcóyotl: cierto fue hecho muy heroico y de corazones valerosos intentarla, porque iba metida casi tres cuartos de legua el agua dentro, y en partes muy honda, y tenía de ancho más de cuatro brazas y de largo más de tres leguas. Estacáron la toda muy espesamente, las cuales estacas (que eran muy gruesas) les cup leron de parte a los tepanecas, coyohuaques y xochimilcas; y lo que más espanta es la brevedad con que se hizo, que parece que ni fue vista ni oída la obra, siendo las piedras con que se hizo todo de quijas muy grandes y pesadas y traído las de más de tres o cuatro leguas de allí. Con la llegada de los españoles la estabilidad soci al se rompió y, entre otras, se suspendieron las labores de mantenimiento de estas obras. Las consecuencias no se hicieron esperar: en 1555 ocurría la primera gran inundación aunque antes ya habían existido otras de menor magnitud al desbordarse en época de lluvias los lagos del norte sobre el lago de Texcoco y la laguna de México. A esta terrible inundación sigu leron otras en 15791580 y una más en 1604, que obligó a las autoridades virr eln ales a mandar construir el albarradón de Ecatepec, a fin de contener el desbordam lento de los lagos del norte en el de Texcoco. El dique va desde Ecatepec hasta Venta de Carpio, y se tienen indicios de que fue erigido sobre la construcción prehispánica. A partir de la primera gran inundación empezó a plantearse la posibilidad de realizar obras de desagüe del valle, las cuales se hicieron paulatinamente.

El Real Tribun al del Consulado, encargado de efectuar este tipo de obras, en 1767 mandó construir en Ecatepec un edificio llamado ”Casa del Real Desagüe" para el person al administrativo que realizaba tales tareas. Esta construcción fue usada así mismo como punto de descanso por los virreyes que se dirigían a la ciudad de México, por lo cual se le denominaba también ”Casa de los Virreyes". Actualmente se le conoce como ”Casa de Morelos”, pues en ese lugar pasó sus últimas horas el Generalísimo antes de ser fusilado en 1815 por las tropas del virrey Félix María Calleja. Entre los siglos XVI y XX el albarradón funciona a manera de calzada y como parte del Camino Real de MéxicoVeracruz, y a finales del XX, de la carretera MéxicoPachucaVeracruz. En 1927 se construye el”Puente de Fierro" sobre el canal de San Cristób al, en la carretera MéxicoPachucaVeracruz. En 1933 se dec laran como Monumentos Históricos Nacionales la Casa de Morelos, la capil la de San Juan, el Parque Histórico en Formación, las compuertas y el Puente Colonial, al igual que el dique y restos del camino México Veracruz.

El Ecatepec de hoy es una Localidad totalmente distinta: una zona conurbada de la ciudad de México, receptora de un intenso movimiento migratorio que busca, desde mediados del presente siglo, asentarse en la ciudad o sus alrededores. Según el censo de 1980, su población era de 784 507 habitantes; de acuerdo con el de 1990, se incrementa a 1 218 135, es decir, 533 628 personas más en sólo diez años, lo cual indica claramente que es un municiplo con un intenso crecim lento. Como lo hemos expresado en párrafos anteriores, en el espacio físico donde se encuentra el albarradón objeto de este artículo existen, en un trayecto de unos 4.7 km, varios monumentos históricos, arqueológicos y arquitectónicos que ligados nos refieren trozos importantes de la historia de la localidad. En torno de ellos se pretende hacer un parque históricoarqueológico recreativo que cuente con un museo v l al. Se trata de un programa integr al para rescatar el albarradón o c alzadadique de Ecatepec (Estado de México), incluyendo todos los elementos relaclonados con su historia y su trazo.

Con este proyecto se persigue mejorar la imagen urbana local, incorporar a las comunidades aledañas al programa de conservación, rev alorizar el monumento histórico Casa de Morelos, ofrecer servicios culturaleducativos de carácter público y realizar un rescate ecológico a través de un programa de Ecomuseo. Este proyecto, que por su concepción incorpora aspectos de conservación y divulgación, constituirá una obra única en su género en México y será un significativo aporte a la política de conservación de monumentos históricos y de rescate del patrimonio cultural arqueológico, histórico y contemporáneo del país. Básicamente, incluye actividades de restauración del albarradón y su integración como elemento principal del parque histórico, pero también están previstas la rehabilitación de los jardines de la Casa Morelos colindantes con el antiguo Camino Real (que conserva parte de su piso original) y la integración de una paraje que se supone fue paradero de las diligencias que llegaban a la Casa de los Virreyes. Así mismo, a través de él se rescatarán otros preDios cercanos para incorporarlos a un parque histórico ecológico al servicio de la comunidad, en donde se incluirá el Puente de Fierro como uno de los elementos arquitectónicos del lugar que expresa el desarrollo alcanzado hasta el presente siglo. La restauración del albarradón permitirá a la población y a los visitantes una mayor comprensión de cómo era el lugar en otros tiempos y el grado de avance técnico alcanzado por sus constructores. Además, la utilización de recursos museográficos en gran esca la atraerá las miradas tanto de peatones como de automovilistas, quienes tendrán una rápida recepción de conocimientos históricos que se pretende los conduzca a una reflexión de nuestro patrimonio Nacional.

Fuente: México en el Tiempo No. 5 febreromarzo 1995  

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