PUBLICIDAD
Corredores Turísticos del Estado de México. Vol. 4
PUBLICIDAD
Rankings
Newsletter de México Desconocido México Desconocido en Facebook México Desconocido en Twitter México Desconocido en Google+ México Desconocido en YouTube México Desconocido en Flipboard RSS de México Desconocido
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

El juego de las canicas en México

Por: México desconocido

Las bombochas, agüitas y diablitos son algunas de las canicas más recordadas. Conoce la historia y origen de este tradicional juego que sobrevive en la memoria de las generaciones. ¡Te sorprenderá!

En 1991, durante los trabajos de salvamento arqueológico que se realizaron en el subsuelo de un estacionamiento en la calle de Bolivia núm. 16, en la Ciudad de México, se localizó la planta arquitectónica de una casa vecindad del siglo XVIII. Entre los materiales recuperados en contexto de relleno y en los tubos de barro vidriado del drenaje se encontró una cantidad considerable de pequeñas esferas de piedra, barro y vidrio.

Estas esferas no eran otra cosa que canicas, y como tales quedaron catalogadas. Mientras las separábamos, clasificándolas por categorías: agüitas (de vidrio de un solo color, ya sea verdes, azules, ámbar o transparentes) y tréboles (transparentes con cuatro pinceladas de uno o varios colores en el interior), el señor Edmundo Tenorio, trabajador de la Dirección de Salvamento Arqueológico se mostró gratamente sorprendido y recordó los nombres de las distintas canicas, las formas de jugarlas y los términos que se utilizaban en torno al juego.

Fue entonces cuando decidimos realizar un trabajo de rescate de la tradición oral de las canicas, un juego cuya influencia cultural fue determinante como medio de identidad social y que aún se conserva en la memoria de las generaciones de los años treintas a los setentas del siglo XX.

El origen de la palabra canica proviene del germano knicher (bola con la que juegan los niños). En Sudamérica se conocen como bolitas y en el Altiplano mexicano como cuirias o cuicas. En Nayarit las llaman pichas. Cada país y cada región les da un nombre diferente.

Las canicas se han jugado en todo el mundo prácticamente desde que el hombre descubrió que un guijarro redondo podía rodar. Se han encontrado pequeñas pelotas de barro de la Edad de Piedra;los niños egipcios y romanos las jugaban, según constancias que se encuentran en el Museo Británico, al igual que los pequeños europeos de la Edad Media. En Frankfurt, Alemania, hay un museo de canicas y en Australia aún se realizan torneos nacionales.

En el mural de Tepantitla, en Teotihuacan, se aprecia un grupo humano jugando con bolitas; sin embargo, en Latinoamérica el juego como tal es de origen español. En los romances de Delgadina, de los siglos XVII y XVIII se cantaba: “A los tres días de encerrada/se asomó en otra ventana/ adonde estaba su hermano/ bolitas de oro jugaba”.

Duelo entre pericos y diablitos

Las canicas se clasifican de acuerdo con el material de su elaboración, su tamaño y sus características. Pueden ser de barro, de piedra y de vidrio. Entre los jugadores era muy apreciado el tirito o ponche, opaco y de un solo color, que por ser de vidrio más sólido podía cascar a las otras canicas. El perico es una canica blanca con líneas onduladas de colores que asemeja el plumaje de esa ave. Las ágatas destacaban por su valor y su belleza con tenues líneas de color dentro de la esfera transparente. Competía con la ágata el diablito de color rojo, que muy pocos jugadores podían poseer.

Las canicas más aptas para el juego medían 1.5 cm, pero había más pequeñas y otras de mayor tamaño llamadas bombonas, toninas, bombochas, macalotas o caniconas. El terreno de juego debía ser de preferencia plano, sobre tierra compactada y en espacios abiertos. La mano que iba a tirar debía permanecer firmemente en la tierra, aunque también se podía tirar estando el jugador de pie. Las maneras más comunes de tirar eran de huesito, sosteniendo la canica entre la falange del pulgar doblado y la parte de la huella del índice, y de uñita: colocando la canica entre la uña del pulgar y el hueco formado por la curva del índice. Este último tiro era propio de las niñas. Los niños consideraban su tirito como un amuleto y lo elegían cuidadosamente tomando en cuenta su tersura y su facilidad para deslizarse.

El hoyito, la rueda y el cocol o rombo son las principales variantes del juego de canicas. En el primero se traza una línea de salida y a los tres o cinco metros de distancia se hace el hoyito, se designa el orden de los jugadores (puede ser uno o en pareja) y se tira la canica contra la de un contrario (lo mata) hasta meter la propia al hoyito.

La rueda o círculo se jugaba colocando varias canicas dentro de una circunferencia, o bien todas en el centro. El objetivo era sacar las canicas de los contrincantes desde la línea de salida;estas canicas pasaban a ser propiedad del ganador que era quien mantenia su tirito sin que quedara dentro del círculo.

El cocol o rombo era marcado en el piso por el niño más apto para hacerlo. Las canicas se ponían en el perímetro de la figura y el tiro se hacia desde la raya; no se podían sacar las canicas de los otros jugadores de un solo tiro, sino de tres. Las jugadas están explicadas a grandes rasgos, aunque todas ellas tienen diversos grados de dificultad y los jugadores utilizan un lenguaje específico en el momento del juego. Hay otras modalidades de jugar canicas como el óvalo, el cuadrado, la tortuga, el banqueteado, etc.

Pinto mi raya

El Crisol, fábrica de vidrio localizada en Texcoco, fue la primera en producir canicas. El proceso era muy sencillo: dejar caer gotas de vidrio líquido sobre una rampa metálica, haciéndolas rodar para que se enfriaran. En Tacubaya, Distrito Federal, había otra fábrica de canicas, y ahí las gotas de vidrio derretido se dejaban caer en un recipiente sometido a constante vibración. Ambas fábricas ya han desaparecido.

Es importante destacar que en la actualidad todavía se utiliza el lenguaje de las canicas sin ninguna conexión con éstas. Las expresiones verbales propias del juego pasaron al dominio común del vocabulario masculino, con connotaciones de diferente índole que van desde una broma hasta el albur. Por ejemplo: un camión cargado con dinamita, para indicar que su cargamento era peligroso, llevaba un letrero en la defensa trasera que decía Chiras pelas, señalando con esto que si no se guardaba la debida distancia, el golpe podía ser mortal. La expresión chanfleque se usaba para definir el efecto o energía, buena vibración que se daba al tirar la canica, ahora denota que al ponerle chanfle a alguna acción se hace con cariño, con interés o sentimiento.Pinto mi raya significa marcar un límite para algo o con alguien: Calacas quiere decir “se murió, se acabó, se terminó”. Estas expresiones siguen usándose y no se circunscriben a un determinado estrato social.

Resultó sorprendente la reacción de los informantes al ser entrevistados para nuestra investigación. Demostraron gran emoción, alegría y nostalgia, describiendo vívidamente sus recuerdos y experiencias infantiles en el juego de las canicas, con lo que queda demostrado una vez más que, en el humano ocurrir, como dijera un poeta... “Recordar es volver a vivir”.

¿Has jugado a las canicas? Cuéntanos tu experiencia... ¡Comenta esta nota!

Compartir

ComScore
IASA Comunicación