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El majestuoso Bernal de Horcasitas (Tamaulipas)

Por: Jean Louis Lacaille Múzquiz

En el tercer cuartel del escudo de armas destaca de manera notable el Bernal de Horcasitas, convirtiéndose en el símbolo geográfico por excelencia de Tamaulipas.

El Bernal de Horcasitas puede ser observado en todo su esplendor por los viajeros que circulan por la carretera Mante-Tampico, y su perfil más conocido se aprecia mejor desde el poniente, en las cercanías de la población de Magiscatzin a escasos 10 km de distancia. Este monumento natural se eleva completamente aislado sobre la gran planicie costera del sur tamaulipeco, no encontrándose ningún otro sistema montañoso a menos de 48 km a la redonda: al norte la Sierra de Tamaulipas, al oeste la Sierra del Abra-Tanchipa y la Sierra Madre Oriental; al este se extiende un gran espacio de terreno hasta las playas del Golfo de México, en el cual sólo existen serranías y lomeríos de poca elevación, y al sur la llanura continúa hasta internarse en el estado de San Luis Potosí.El Bernal, puede decirse, está formado por dos partes distintas.

La primera es una alargada loma semejante a un cono, cuya base tiene un diámetro de 6 a 7 km, y está cubierta de un tupido bosque de grandes árboles, propio de la selva tropical caducifolia. La segunda es una inmensa torre de roca que se yergue majestuosa al centro de la gran loma, y cuya base mide aproximadamente 600 m de diámetro; las paredes de esta mole de piedra tienen desde su base en el vértice de la loma, hacia la cumbre, más de 250 m casi verticales, y para el lado noroeste, hacia Magiscatzin, tiene una regular inclinación por donde se puede ascender hasta la cima sin necesidad de equipo de alpinismo. Su altitud máxima es de 820 msnm y puede ser observado desde 15 millas mar adentro por los marinos que navegan en el Golfo. 

ORIGEN Y FORMACIÓN DEL CERRO DEL BERNAL 

Esta impresionante intrusión ígnea se formó cuando la magma, masa caliente en fusión que se origina bajo la corteza terrestre, se abrió camino hacia la superficie fundiendo las masas de roca que se le superponían o forzando su paso entre ellas; está actualmente expuesta gracias a que la roca sedimentaria entre la que hizo intrusión ha sido removida en el transcurso de millones de años por las persistentes fuerzas de la erosión. También es posible que esta corriente de basalto y granito, que se elevó hacia las alturas hasta petrificarse, se haya originado a partir de una violenta conmoción de la corteza terrestre durante el periodo Terciario. 

ANTECEDENTES HISTÓRICOS 

El Bernal de Horcasitas se llama así por el antiguo nombre de la actual Magiscatzin, fundada en la margen del río Guayalejo por el coronel José de Escandón y Helguera el 11 de mayo de 1749 como San Juan Bautista de Horcasitas, en honor del virrey don Juan Francisco de Güemes y Horcasitas.El ingeniero Alejandro Prieto, historiador y gobernador de Tamaulipas, subió a la cima del cerro del Bernal en diciembre de 1872, suceso que narra con lujo de detalles en su obraHistoria, Geografía y Estadística del Estado de Tamaulipas.El 9 de marzo de 1939, el gobernador Marte R. Gómez aprueba por decreto que Tamaulipas use, como signo de pertenencia o distinción, un Escudo de Armas en sus documentos oficiales.En el tercer cuartel de este Escudo destaca de manera notable el Bernal de Horcasitas, convirtiéndose desde entonces en el símbolo geográfico por excelencia de esta entidad federativa. 

ASCENSIÓN A LA CIMA DEL CERRO DEL BERNAL 

La excursión se llevó a cabo el día 20 de noviembre de 1995. Estando el grupo integrado por cuatro personas, salimos de Ciudad Mante rumbo a Tampico aproximadamente a las 7:30 de la mañana; pasamos por el poblado de Magiscatzin, desde donde vimos a lo lejos la cima del Bernal rodeada de una espesa capa de nubes, y un poco más adelante nos detuvimos a un costado de la carretera, en la entrada del rancho "La Chijolosa".

En este punto, a 111 km de Tampico y 45 km del Mante, se solicita permiso para entrar, ya que existe un portón de madera que impide el acceso. A partir de ahí, subimos por un camino de terracería que va a la estación de microondas localizada en la ladera noreste del Bernal, recorrimos 4.6 km y un poco antes de llegar a la antena dejamos el vehículo estacionado en un pequeño claro a un lado del camino, donde registré una altitud de 200 msnm; de ahí pudimos ver que el gran peñasco del Bernal empezaba a despejarse de nubes. Un poco después, a las 8:30 de la mañana, cargamos las mochilas e iniciamos la caminata por un angosto sendero. Conforme avanzábamos, la vegetación se iba cerrando sobre nosotros y solamente en una ocasión logramos captar la rugosa cima a través de una abertura en el techo de la selva, media hora más tarde llegamos a un hermoso manantial a 310 m de altitud, rodeado de enormes árboles de aguacate y chicozapote que se cree fueron sembrados por los antiguos indígenas huastecos de la región. Me sorprendió el tamaño de los árboles y lo espeso de la vegetación que existe en la loma del Bernal; aquí se desarrollan especies tales como el soyate, ojite, chaca, jopoy o higuerón, aquiche, ébano y abundantes epífitas como bromelias y orquídeas. 

Continuamos nuestro camino localizando de vez en cuando las marcas de pintura y letreros que señalan la dirección que debe uno seguir hacia la cima (estas señales han sido puestas por rescatistas, bomberos y grupos de excursionistas). Poco después llegamos a un sitio conocido como "Campamento de los Tejones", a 400 msnm, donde suelen acampar algunas personas; aquí escalamos un montículo de rocas para admirar de cerca la formidable pared vertical del Bernal proyectándose hacia las alturas. Seguimos avanzando y cuando mi reloj altímetro indicó 500 msnm, arribamos al pie de la inmensa mole de piedra; hasta aquí la marcha sobre la loma había sido relativamente fácil, lo que seguía era un peligroso ascenso, en partes casi verticales, aprovechando una franja de monte que sube diagonalmente por la cara noroeste.

Escalamos por la tortuosa vereda sujetándonos de arbustos y pequeños árboles que crecen en las grietas de las rocas, resbalando continuamente por lo húmedo del suelo; en ocasiones tuvimos que salvar obstáculos de grandes piedras afianzándonos con manos y pies a cualquier protuberancia o ranura. A una altitud de 700 m no existe ya vegetación donde apoyarnos; en la desnuda superficie de las peñas sólo crecen manchones de pasto, agaves, plantas crasuláceas y líquenes. Poco después de mediodía, a las 12:30 horas, alcanzamos una de las cumbres más altas del cerro, situada en el lado norte: la lectura de mi altímetro marcaba lo 800 msnm.Al sur vimos dos riscos de mayor elevación (solamente 20 m más altos), pero decidimos no arriesgarnos y permanecer en esta cima, ya que para escalarlos hay que sortear un angosto paso con impresionantes precipicios a ambos lados.

Como la niebla se había desvanecido del todo y el sol brillaba resplandeciente, tuvimos la fortuna de dominar un inmenso y grandioso paisaje. Observamos el tupido bosque que crece en la loma que rodea el Bernal, y más allá la inmensa planicie agrícola y ganadera con innumerables presas y lagunas; divisamos también el gran espejo de agua de la Presa "Estudiante Ramiro Caballero Dorantes", el curso del río Guayalejo o Támesi, la Sierra de Tamaulipas, las poblaciones de Magiscatzin, González, Graciano Sánchez, y la carretera Tampico-Mante.El Bernal, en su parte superior, no ofrece una superficie uniforme sino que se trata de un filo rocoso de unos 350 m de largo, orientado en una direcciónnne-sso, con varios riscos en forma de columnas gigantescas, separados por profundos barrancos cuya observación produce vértigo. En la cima se posa tal cantidad de zopilotes, que sus graves graznidos se escuchan con claridad.Gozando de la magnífica vista, comimos lo que llevábamos y emprendimos el regreso a las 2:00 de la tarde, efectuando el descenso con mucha precaución. De nuevo en la loma, nos detuvimos un momento en el manantial para refrescarnos y tomar agua de las piletas que se forman en las raíces de un inmenso árbol, llegando a las 4:30 de la tarde al sitio donde dejamos el vehículo. Comentando lo lejos que parecía estar ahora el Bernal, regresamos hacia el rancho "La Chijolosa" para tomar la carretera rumbo al Mante satisfechos de haber realizado esta singular "hazaña". 

RECOMENDACIONES Y CONCLUSIONES 

No obstante que la vereda que va a la cima del Bernal se encuentra profusamente señalada con pintura, muchos excursionistas se extravían cada año en la tupida selva de la loma del cerro. Para aquellos con deseos de visitarlo, les sugiero se pongan en contacto con alguna autoridad de las poblaciones vecinas para que ésta les asigne algún guía que conozca perfectamente la ruta a seguir.  Indicaciones elementales que se deben seguir para visitar este lugar son: incluir un pequeño tramo de cuerda para amarrarse en algún paso difícil, llevar ropa adecuada para el tipo de vegetación y clima, usar calzado de suela dura, llevar agua y alimentos suficientes y contar con equipo básico de primeros auxilios. Suplico atentamente que no dejen basura, apaguen perfectamente fogatas y cigarros encendidos, y no escriban ni pintarrajeen sobre peñas y rocas del cerro (como consta en las fotografías); en fin, que dejemos un lugar digno de ser visitado nuevamente.El Bernal de Horcasitas provoca nuestra admiración y aún guarda muchos misterios que esperan ser develados. Alejandro Prieto lo define acertadamente al escribir en el siglo pasado: "¡Monumento raro y caprichoso, (...) una prueba patente de la pequeñez de las producciones del hombre comparadas con esas estupendas creaciones de la Naturaleza!" 

Fuente:   México desconocido No. 231 / mayo 1996 

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