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El Museo del Desierto: las puertas del conocimiento en Coahuila

Por: David Laurer

Conoce, en la ciudad de Saltillo, un proyecto original preocupado por difundir las increíbles riquezas culturales y naturales con que cuenta el estado de Coahuila. ¡Adéntrate en el fantástico Museo del Desierto!

En el Museo del Desierto no se recibe la información únicamente por las vías del intelecto, ya que los diseñadores crearon un espacio que utiliza la vista, el tacto y los sonidos de tal manera que se abren múltiples puertas hacia un conocimiento donde también se involucran las emociones. Aquí el público no está reducido a contemplar objetos inertes y leer fichas, pues abundan oportunidades para participar, ya sea mediante la interacción con computadoras, actividades como el Patio de la Lluvia, talleres para los jóvenes, una entrevista a una paleontóloga mientras trabaja, o la observación de plantas y animales vivos. El pasado convive con el presente, lo analítico con lo vivencial, lo pasivo con lo activo, lo vivo con lo muerto, y uno aprende a ver y a sentir la interrelación de todo. Además, las abundantes pantallas de computadora colocadas en lugares estratégicos hacen su invitación silenciosa: “¿Quieres saber más?”

Diseñado por Margen Rojo, este ambicioso proyecto a cargo de Amigos del Desierto de Coahuila, A.C., abarca 12,300 m2 de construcción, repartidos en cuatro pabellones, dos patios, un vestíbulo y otras áreas. Abierto al público el 27 de noviembre de 1999, el museo refleja la labor de muchos sectores de la sociedad saltillense. En él se conjugan la paleontología, la geología, la biología, la sociología, la historia y el arte. La primera directora, Magdalena Sofía Cárdenas García, recuerda que “de niña los libros de texto usaban imágenes que no tenían relación con mi medio. Representaban el desierto como un espacio áspero, carente de vida, y mucha gente concibe el norte de nuestro país como una región donde la tierra es pobre, la cultura es pobre, y la historia, si bien existe, no tiene mucha importancia. Por eso queríamos cambiar la imagen que la gente tenía del entorno; hacer que se sintiera orgullosa de su tierra, porque uno no cuida lo que no conoce”. Los estrechos vínculos entre varias disciplinas responden la pregunta ¿de dónde somos?, a la vez que forman un retrato vivo y dinámico del Coahuila actual.

Rosario Gómez, coordinadora de paleontología, enfatiza la importancia del laboratorio que alberga el museo, así como el hecho de que ahora las piezas más importantes ya no son trasladados a la ciudad de México, porque tienen donde exhibirse. Rosario Gómez recuerda que el hallazgo en Coahuila de restos fósiles del plátano más antiguo permitió ubicar el origen de esta planta tan importante para el ser humano hace unos 70 millones de años en el Campiano Tardío. De hecho, Coahuila posee algunos de los frutos fosilizados mejor conservados del mundo, y a veces los tejidos orgánicos microscópicos sobreviven en el tiempo gracias a un proceso peculiar de fosilización poco estudiado. A su vez, Rubén Armando Rodríguez de la Rosa subraya que los descubrimientos paleontológicos, así como su organización en el estudio de la materia, destacan a Coahuila como uno de los tres centros de investigación más importantes de México. Además, el estado se destaca porque posee restos fosilizados de organismos terrestres y marítimos. Aunado a muchos esfuerzos de estudio locales, personal del museo participa actualmente en un gran proyecto de investigación paleontológica con la fundación National Geographic, que vinculará a Estados Unidos y Canadá.

A veces, se tiene la impresión de que no pasa nada en un museo, pero no es así cuando hay una propuesta participativa. Al conducirme al Patio de la Lluvia, la licenciada Claudia Rumayor relató la experiencia de un niño que, gracias a uno de los programas patrocinados por empresas locales, había venido de un ejido abatido por siete años de sequía. El niño, apenas cinco años, siguió las instrucciones del guía y esperaba en medio del patio hasta que se prendió el sistema y comenzó a caer agua del cielo durante unos 50 segundos, mojando la mitad del patio y dejando la otra mitad calcinada por el sol. Maravillado y boquiabierto, el niño preguntó emocionado: “¿A poco la lluvia es así?” Es increíble pensar que un niño conoció la lluvia por primera vez en un museo.

Es probable que la colección de cactáceas del Desierto Chihuahuense armada por el doctor Alfredo Flores en el Pabellón IV sea la más completa en todo México. Por lo mismo, el germoplasma concentrado en ella es de gran importancia para la supervivencia y estudio de muchas especies, además de ser un gran recurso para el mantenimiento del museo. Sería imposible ver esta diversidad de cactáceas en un espacio tan reducido, pues vienen de muchas regiones del desierto más grande de América, donde tiene su origen el 25% de todas las especies existentes. El ininterrumpido ritmo de pájaros cantantes vuelve el paseo una experiencia sumamente relajante y estimulante.

La independencia económica es uno de los principales retos que siempre enfrentan los grandes proyectos culturales. Como los propios pobladores del desierto, el equipo del Museo del Desierto ha sido muy creativo al buscar fuentes de financiamiento, aprovechando al máximo los recursos que tienen a su alcance. En el año 2000 iniciaron un proyecto de venta de cactáceas reproducidas de semillas de las plantas madres de su colección, bajo el control de un biólogo que maneja su propio vivero. Hasta la fecha, el proyecto continúa en crecimiento y, con él, los ingresos. Por otro lado, los diseñadores de ropa no han quedado atrás, pues el museo cuenta con su propia marca: Selección Natural, que pone a la venta en su tienda, junto con fotografías originales, libros y juegos didácticos relacionados con el desierto. Falta mencionar un importante programa en el que diversas empresas patrocinan la entrada a ciertos grupos de personas; por ejemplo, en septiembre de 2002 la empresa Daimler Chrysler pagó la entrada de cada niño menor de 12 años. Estas estrategias ayudan a asegurar la supervivencia económica del museo sin comprometer su integridad.

A Claudia Luna Fuentes, gerente de divulgación científica y proyectos, le entusiasma enumerar los planes de la presente administración. Además de generar publicaciones, de establecer y fortalecer las alianzas científicas e institucionales necesarias para la investigación, se promueven exposiciones fotográficas y científicas que llevarán el sello del Museo del Desierto por toda la República y por el mundo.

Ahora lleva el timón del museo el biólogo Arturo H. González González, quien, entre otras iniciativas, está gestando una nueva fase de su proyecto El Desierto Viviente: la llegada de nuevos inquilinos a la zona viva de las exposiciones. Paulatinamente se están adecuando espacios para recibir un oso negro americano –especie en peligro de extinción–, lobos mexicanos, pecarís de collar y un pequeño herpetario. Esto vendrá a complementar la colonia de perritos de la pradera y de tortugas que deambulan cerca del vivero.

Sin exageración alguna, el diseño arquitectónico, el contenido de sus exposiciones temporales, la experiencia integral al conocerlo, y el manejo del mismo, colocan al Museo del Desierto como uno de los mejores museos de nuestro país. Aunque se puede visitar en cuatro horas, un recorrido atento por sus salas tomaría al menos un día entero, y brindaría un conocimiento profundo y amplio sobre el Desierto Chihuahuense. En lo interdisciplinario de la propuesta radica su mayor fortaleza, pues refleja la pluralidad de voces que lo crearon y ofrece al público la oportunidad de vincular distintos campos de conocimiento. En esta época, cuando el estudio de las humanidades está bajo asedio, da fe no sólo de la validez, sino de la vital importancia para las sociedades que implica la integración del saber.

Vale la pena viajar a Saltillo tan sólo para conocer al desierto dentro y fuera de sus salas de exhibición, y para reconocer el desierto dentro y fuera de cada uno de nosotros.

Museo del Desierto

Centro Metropolitano Las Maravillas, Prolongación Pérez Treviño núm. 3745. Saltillo. Coahuila. México.
Abierto de martes a domingo de 10:00 a 18:00 horas.

Para mayores informes visita el sitio oficial del museo.

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