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El Pinacate y Gran Desierto de Altar. Un coloso de arena americano

Por: Neysa Ram

El más grande desierto de arena de América de Norte. Así es considerado El Pinacate y Gran Desierto de Altar.

Es una de las regiones terrestres prioritarias de México, que ocupa una extensión de 7 146 km2 al noroeste de Sonora, estado donde se ubica y segundo con mayor superficie territorial en nuestro país: 185 431 km2 de los cuales más de la mitad corresponden a un desierto tropical –subtropical con un patrón de lluvias que permite una gran riqueza biológica.

Respecto al contexto regional, el desierto sonorense constituye una zona de unicidad biológica cuyos rasgos físicos –clima, fisiografía, suelos e hidrografía- determinan su distribución, que además del territorio perteneciente a Sonora, cubre una porción de Baja California y Baja California Sur en México, así como Arizona y California en Estados Unidos. Como parte del mismo, El Pinacate y Gran Desierto de Altar –ubicado en los municipios de Plutarco Elías Calles, Puerto Peñasco y San Luis Río Colorado- representa una de las reservas en México, que junto con otras en Estados Unidos, protegen una extensión de dicho desierto.

EL DESIERTO SE TRANSFORMA EN RESERVA

Fue en 1974 cuando un grupo de estudio convocado por la UNESCO desarrolló el concepto Reserva de la Biosfera, referido a áreas ecológicamente representativas que se establecen con el objetivo de conservar los recursos genéticos, así como promover la cooperación internacional mediante la investigación ecológica y el monitoreo de parámetros ambientales.

Hasta 1987 existían 266 Reservas de la Biosfera en 70 países, como manchas separadas sobre un mapa. El propósito de crear una red de reservas es el de unir cada una en un módulo funcional que promueva el intercambio científico.

Como resultado de la actual y creciente tendencia globalizadora –que incluye una postura ante las problemáticas ecológicas y ambientales- la II Cumbre de la Tierra, Río de Janeiro, 1992, depositó su confianza en todos los países del mundo para la solución de los problemas ambientales.

Consecuente con esto, en junio de 1993, el gobierno mexicano declaró a El Pinacate y Gran Desierto de Altar como “área natural protegida con el carácter de Reserva de la Biosfera”, sitios que funcionan también como centros para el fomento de la educación ecológica. Antes, en 1979, el lugar había sido declarado zona protectora forestal y refugio faunístico.

LA IMPORTANCIA DE UNA DECLARATORIA

El territorio de la Reserva de la Biosfera El Pinacate y Gran Desierto de Altar posee un espectacular escudo volcánico con toda la variedad de formas geológicas propias de su origen, tales son los impresionantes flujos de lava, la mayor concentración mundial de cráteres gigantes tipo Maar, únicos por su tamaño y belleza, cerca de 400 conos cineríticos y casi 500 mil hectáreas cubiertas de extensas planicies de arena, así como zonas de dunas activas. También cuenta con valores prehistóricos e histórico-culturales que permiten comprender la ocupación temprana de América.

Todo ello contribuyó a la importancia de la declaratoria de la Reserva de la Biosfera El Pinacate y Gran Desierto de Altar y su incorporación al Sistema Nacional de Áreas Nacionales Protegidas, uno de cuyos objetivos es conservar la biodiversidad y los valores paisajísticos y estéticos que la distinguen en el planeta, y que junto con sus características socioeconómicas permiten un mejor y más fácil manejo.

Existen aquí frágiles ecosistemas representativos de áreas desérticas y vegetación de dunas móviles y estabilizadas que albergan una enorme riqueza de fauna silvestre; también especies en peligro de extinción, tales son el berrendo sonorense, el borrego cimarrón, el monstruo de Gila, la tortuga del desierto y el camaleón, además de una gran cantidad de especies vegetales endémicas.

Otras de las causas que motivaron la declaratoria fue la explotación irracional de recursos, como la roca volcánica o morusa, la cacería ilegal de los animales mencionados, y la disminución de los mantos acuíferos por la extracción de agua del subsuelo.

Los estudios técnicos realizados al efecto determinaron la necesidad de establecer esta área natural para preservar los hábitats naturales de la región y los ecosistemas frágiles; asegurar el equilibrio y la continuidad de sus procesos evolutivos ecológicos, aprovechar racional y sostenidamente sus recursos naturales; salvaguardar la diversidad genética de las especies, sobre todo las endémicas, amenazadas y en peligro de extinción; y proporcionar un campo propicio para la investigación científica y el estudio del ecosistema y su equilibrio.

La conservación, administración, desarrollo y vigilancia de la Reserva está a cargo de la Secretaría de Desarrollo Social, con la participación de otras dependencias de la Administración Federal.

Se declaró veda total e indefinida de caza y captura a las siguientes especies: berrendo (Antilocarpa americana), borrego cimarrón (Ovis canadensis), monstruo de Gila (Heloderma suspectum), camaleón (Phrynosoma mcalli), y la tortuga del desierto (Gopherus agassizi).

CIERTAS CARACTERÍSTICAS DEL ÁREA PROTEGIDA

El Pinacate y Gran Desierto de Altar destaca por sus características físicas y biológicas únicas, entre ellas las orogénicas, de gran interés por su conformación abrupta resultado de frecuentes erupciones volcánicas que acumularon lavas en rocas compactas, arenas y cenizas volcánicas, rocas ígneas de especial belleza y cráteres como El Elegante, Cerro Colorado, Mac Dougal y Sykes.

La geología del Pinacate y sierras aledañas atrae el interés de la comunidad científica nacional e internacional entre otras cosas por los afloramientos de roca de origen ígneo, metamórfico y sedimentario, con edades que van desde el Precámbrico hasta el Reciente, lo cual, desde los puntos de vista de naturaleza y tiempo da como resultado una amplia variedad de geoformas que hacen del lugar un sitio geológicamente complejo.

La Reserva engloba dos grandes componentes geológicos mayores que representan mas de 95% de la superficie total: el campo de dunas móviles que cubre más de las tres cuartas partes y el escudo volcánico El Pinacate, que ocupa el otro cuarto restante.

El componente geológico dominante llamado campo de dunas ocupa la parte occidental de la Reserva. Los campos de dunas del Gran Desierto de Altar forman un mar de arenas activas de más de 550 mil ha; el escudo volcánico representa uno de los complejos geológicos más distintivos y la actividad volcánica más joven reconocida en Sonora.

El Pinacate se localiza en una superficie de aproximadamente dos mil km2 y cuenta con tres picos principales: El Pinacate -el mayor, con 1 206 m-, el Carnegie y el Pico Medio, a los que en conjunto se les reconoce como Volcán Santa Clara,. a lo que hay que agregar 400 conos volcánicos de diferentes formas, tamaños y complejidades formacionales.

La elevación del terreno varía de los 200 a 1 290 m y se caracteriza por una topografía de planicies y bajadas sólo interrumpida por el escudo volcánico y algunas sierras graníticas, así como por geoformas muy variadas y contrastadas en las que se muestran aparatos volcánicos con sus cráteres y derrames de lava, dunas de arena consolidadas y móviles, lechos de arroyos, abanicos aluviales, también macizos montañosos de basalto y granito.

Respecto al clima, en la Reserva se aprecia una escasa precipitación pluvial; altas temperaturas en verano, intensa radiación solar, baja humedad relativa y alta evaporación. Se trata de un clima extremoso, muy árido o desértico, seco semicálido, con lluvias entre verano e invierno. La precipitación promedio anual es menor a los 200 milímetros.

Las temperaturas son las más elevadas del hemisferio norte y se han registrado periodos continuos con máximas por arriba de los 380 y hasta los 490 C, así como una extrema máxima de 56.70 C para el mes de junio. No obstante, la media anual oscila entre los 18 y 220 C.

En cuanto a la densidad poblacional, es casi 0 en la zona de la Reserva, ya que en una superficie de 714 556 km2 viven aproximadamente 200 habitantes, casi todos dedicados a la ganadería extensiva y la agricultura de baja escala. Entre los antiguos residentes de la región sobreviven los pápagos, o como ellos mismos se nombran, O'odham, quienes hoy en día forman un grupo reducido esparcido en la región del Pinacate y Gran Desierto, incluyendo el estado de Arizona, sede de su gobierno tradicional. Al presente conservan sus usos y conocimientos tradicionales de la flora y fauna, y ya dentro de la Reserva se mantienen sitios de gran significado cultural y espacios ceremoniales.

El lugar comprende dos regiones hidrológicas, Sonora norte y Río Colorado, e incluye al río Sonoyta y otros cauces de arroyos efímeros, reservorios de agua en forma de tanques naturales excavados en las rocas, pozos artesianos y pozos profundos para la irrigación Y abastecimiento de agua a los asentamientos humanos de la región. De ellos el cauce más importante es el Sonoyta, cuyo origen está fuera del área de la Reserva y gran parte de su cuenca se localiza en Estados Unidos.

En cuanto a los ojos de agua o pozos artesianos, aparecen en la costa noroeste de Sonora, entre la desembocadura del río Colorado Y Puerto Peñasco, alimentados de aguas subterráneas que corren a lo largo de antiguos lechos ribereños ahora cubiertos de arena. Las playas son pequeñas cuencas depositarias de sedimentos finos que por la evaporación del agua acumulada muestran cierta concentración de sales. Las más importantes son Playa Díaz y Los Vidrios Viejos.

De la superficie, 60% la forman rocas de composición sedimentaria y vulcano sedimentaria del Cuaternario. El área restante -40%- se reparte entre las sierras extrusivas e intrusivas y los afloramientos rocosos de diferentes edades y composiciones.

DE LA FLORA

La región cuenta con una rica gama biológica de aproximadamente 560 especies de plantas vasculares divididas en 315 géneros y 85 familias, así como variedades de mamíferos, aves, anfibios y peces.

Las familias mejor representadas son las compuestas, gramíneas, leguminosas, euforbiáceas, quenopodiáceas y cactáceas. Las sierras graníticas muestran un total de 1 73 especies, algunas de las cuales no se encuentran en el escudo volcánico. La vegetación comprende matorrales xerófilos y en ciertas áreas pequeñas algún tipo de distribución restringida como chaparral, mezquitales y matorrales arborescentes. De la flora de las dunas, 20% es endémico.

DE LA FAUNA

Las especies de mamíferos ascienden a 53, más tres especies introducidas que habitan libremente en el área. Además de los ya citados sobresalen el venado bura y el venado cola blanca, el jabalí, puma, zorra gris y zorra del desierto, rata canguro, coyote y el lince.

Se considera un total de 222 especies de aves, entre ellas algunas que sólo se localizan aquí y en el delta de! Colorado, como el cuitlacoche y el cuitlacoche piquicorto; también consiste en un lugar de invernación de muchas especies migratorias, incluyendo el águila calva.

Están enlistadas 43 especies de reptiles y cinco de anfibios; los peces los representan el perrito del desierto y el charal de aleta larga, los cuales coexisten precariamente con dos especies exóticas introducidas: el bagre amarillo y el pez mosquito.

SE AMPLÍA LA RED A FUTURO

Varias instituciones han propuesto formar una red de áreas protegidas en el desierto sonorense a uno y otro lado de la frontera Sonora- Arizona, con el objetivo de que el Organ Pipe Cactus National Monument -asimismo reconocido por la UNESCO como reserva de la biosfera- junto con El Pinacate y Gran Desierto de Altar, el Alto Golfo de California y Río Colorado, formen la mayor área protegida en los desiertos de América, con suficiente tamaño e integridad ecológica para proteger la importante biodiversidad de esta gran región.

Fuente: México desconocido No. 324 / febrero 2004

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