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El solsticio de invierno en el Valle de México

Por: Rafael Zumbrón

Las civilizaciones contemporáneas a Cuicuilco y Teotihuacan crearon un calendario muy exacto, empleado para ello los movimientos aparentes del sol, la luna y las estrellas sobre los horizontes este y oeste, cuya configuración está definida por los grandes volcanes que limitan la cuenca.

¿Cómo se llevaba a cabo esta actividad astronómica y calendárica? El método consistía en seleccionar un sitio desde donde se pudieran observar las salidas y puestas del Sol sobre los cerros prominentes y su diario desplazamiento en el horizonte, para contabilizar los días que tardaba el astro en llegar de una a otra cúspide.

Uno de los inventos más importantes del mundo prehispánico, el calendario solar, se hizo con base al paso del Sol por las montañas, observando el acontecimiento desde sitios previamente escogido. Estos lugares se marcaban por medio de construcciones: templos, plataformas, pirámides, “maquetas” y pocitas en peñas, desde los cuales se hacían las mediciones calendáricas. Muchos de estos emplazamientos fueron reutilizados después de la conquista por los evangelizadores cristianos que mandaron construir las ermitas e iglesias católicas con los materiales de las antiguas pirámides indígenas, en los mismos sitios donde los habitantes del valle llevaban a cabo sus actividades científicas y religiosas.

CELEBRACIONES DEL SOLSTICIO

El solsticio de verano parece tener menor relevancia que el de invierno, que era muy celebrado en el mundo prehispánico, con festejos y danzas religiosas que duraban varios días. A la llegada de los religiosos europeos estas celebraciones se sustituyeron por las festividades de las posadas, el nacimiento de Cristo y las apariciones de la Virgen de Guadalupe.

La diferencia en cuanto a la importancia social y religiosa de estos acontecimientos solares puede deberse a razones climatológicas, ya que el solsticio de junio ocurre cuando hay mayor nubosidad. Además, por la posición sur del sol en diciembre, su salida o puesta se verifica en los cráteres del Popo, del Iztac, el Pico del Águila del Ajusco y el Papayo, haciendo de este suceso un espectáculo maravillo.

Su mayor trascendencia puede deberse también a su cercanía con el principio del año indígena, que se efectuaba en febrero, y la celebración del dios indígena Huitzilopochtli. No existen deferencias astronómicas y ambos solsticios se tomaron en cuenta para la construcción del calendario.

LINEAS SOLSTICIALES

Existen varios sitios desde los cuales se observa el solsticio de invierno y que fueron conocidos e indicados por los primeros habitantes de la región. Algunos de estos emplazamientos solsticiales prehispánicos has sido estudiados por los investigadores Franz Tichy y Johanna Broda, quienes proponen una línea solsticial para la región sur formada por Cuiculco-Xochimilco-Acalpixcan-Teutli-Tecómitl y llega al Popocatépetl. De nuestras observaciones durante varios diciembres, se encontró que desde la pirámide de Cuicuilco el sol se detiene y sale donde inicia la falda norte del Popo en el collado de Nexpayantla. En la iglesia de San Bernardino, Xochimilco, la salida es sobre la falda norte del Teulti. En Acalpixcan, desde el cerro Tlacualleli, se ve su salida sobre la zona nevada del Popo. De la cueva del Teulti el sol se detiene antes de la posición vista en Cuicuilco; en la iglesia de Tecómitl sale sobre la falda norte del Ayaqueme, en Milpa Alta.

Pero no es el Popo el único punto importante del horizonte que marca el solsticio de invierno en el Valle de México. El Iztaccíhualt también funcionó para observar el evento solar anual, como veremos a continuación.

La otra línea solsticial propuesta por Tichy es la formada por: Chapultepec-Iztacalco-Tlapacoya y llega al Iztaccíhuatl. Para estudiar las salidas del Sol en estos sitios tuvimos que movernos de región, ahora al cerro de Chapultepec. Dentro del castillo, colocados en el sitio donde existió una ermita dedicada a San Miguel Arcángel, la salida solsticial se efectúa sobre el Iztaccíhuatl. Ahí el Sol detiene su marcha hacia el sur durante varios días, y termina su recorrido en el abdomen de la mujer dormida.

Esta elevación presenta un alineamiento visual con la iglesia de San Matías en Iztacalco, ubicada muy cerca del canal cuyo origen se localiza en Xochimilco. Aquí el Sol también termina su recorrido sobre el abdomen del Iztac, pero un poco más hacia el sur, hacia los picos que forman las piernas de la mujer. El último sitio de esta línea es la pirámide de Tlapacoya; en esta fecha el Sol sale en este mismo volcán (según Rubén Morante).

Si la línea solsticial la entendemos como el alineamiento visual entre poblados desde los cuales se observa la posición de salida o puesta del Sol durante el solsticio, en los mismos puntos destacados del horizonte, podemos decir que tal definición sólo se cumple en parte, ya que en el caso de Cuicuilco-Popo hay diferencias en la altura de salida en la parte norte del volcán, o interfieren algunos cerros locales, y en Chapultepec-Iztac varía en el sitio de salida, pero se sitúa en el mismo cuerpo de la mujer.

NUEVOS SITIOS LOCALIZADOS: BARRIO DE XALTOCAN

Xaltocan es uno de los barios céntricos de Xochimilco, hacia si límite sur; su iglesia, dedicada a Nuestra Señora de los Dolores, fue construida en 1751. Su altar se dirige al oriente y es la única que fue girada conscientemente con respecto al resto de la traza urbana, en dirección a donde se detiene el Sol el día solsticial de diciembre.

Su orientación sirve como puente fijo desde donde se puede observar el fenómeno solar anual, sobre su costado norte, en uno de los contrafuertes que sobresalen de su estructura, ubicándose el Sol en el horizonte entre el Popo y el Teulti. Otra característica importante de esta iglesia es que tiene muchos petroglifos incrustados en sus muros y sus contrafuertes; hay incluso una especie de oruga que mira al solsticio.

SANTA MARIA TEPEPAN

Pueblo contiguo al cerro Xochitepec, Tepepan fue fundado en los primeros tiempos de la Conquista. Su iglesia está dedicada a la Virgen de la Asunción y fue construida (1599) sobre un gran montículo, quizá de origen prehispánico. Su altar se dirige al oriente y desde su acceso al atrio se puede observar el horizonte este. El acontecimiento anual del solsticio se presenta en el lado norte del Popocatépetl, desprendiendo el sol su primer destello matutino del volcán Teulti, y girando hacia el sur hasta tocar la falta del Popo.

La iglesia de Tepepan se puede sumar a la línea solsticial de Cuicuilco, pues además presenta una característica única y sorprendente, porque en este día solsticial, el sol se oculta atrás del Pico del Aguila del Ajusco, registrando la fecha de una forma matemática. Aquí el orto y el ocaso son igualmente importantes. Quizás sea este fenómeno calendárico y la relación que tiene el ave con el sol el origen del nombre de este volcán.

CERRO XOCHITEPEC

El Xochitepec sirve de puerta de entrada a Xochimilco y desde su cúspide se domina todo el paisaje de los antiguos lagos. Por su posición estratégica, desde ahí Tlacaélel animó a los mexicas en su batalla contra los xochimilcas (según Durán). Arqueológicamente ha sido poco estudiado, a pesar que en su cúspide hay restos de una estructura indígena y sobre ella una gran cruz cristiana que le da el sobrenombre de “Cerro de la Cruz”. Distribuidas en el cuerpo del cerro hay “maquetas prehispánicas”, con pocitas y pilas que se llenan cuando llueve. Existe un personaje indígena, trabajado en uno de los cantos filosos de los peñascos, recostado a 45° viendo exactamente hacía el cielo poniente, donde en tiempo de lluvias se detienen las nubes cargadas de agua que provienen del norte. Por su indumentaria podría tratarse de un sacerdote, un guerrero o un gobernante, ya que porta un penacho formado con los propios accidentes de la piedra, orejeras, cara redonda y cuerpo pequeño; tiene una característica que lo hace único en la cuenca: entre sus pies y la parte baja del abdomen se ubica una “Pocita en miniatura” que se llena con la lluvia o algún líquido que ahí se vierta.

CERRO DEL TEPEYAC

Sólo nos resta un último lugar muy importante tanto para el calendario indígena como para la religión católica: el cerro del Tepeyac o la Villa, santuario que era y es visitado por miles de peregrinos todos los años, y donde se adoraba a una diosa prehispánica (Tonanzin) cuya celebración se relacionaba con el solsticio de invierno.

El 12 de diciembre, día dedicado a la Virgen de Guadalupe, visitamos la iglesia del cerrito y encontramos que el Sol sale en vértice sur del cerro Papayo y ahí permanece cerca de su falda, estacionado durante varios días, hasta la fecha del solsticio, en que se efectúan su máximo punto de recorrido hacia el sur. Aquí el sol nos llega a salir por atrás de los grandes volcanes Popo e Iztac, ya que por la posición geográfica del sitio, el horizonte se acorta por donde transita el astro.

La importancia del hecho de que el Sol salga y se detenga en el Papayo, radica en que este mismo cerro fue utilizado para las observaciones y actividades calendáricas en Cuicuilco, ya que colocados en su pirámide principal se registra de una manera muy precisa el equinoccio, al salir el Sol en el mismo punto en que lo hace en la Villa. Nada más que en Cuicuilco se efectúa el 23 de marzo, dos días después del equinoccio (según Ponce de León) y en el Tepeyac el 12 de diciembre, anunciando aquí el comienzo de la celebración a la Virgen de Guadalupe, y antes a la diosa prehispánica.

Por otro lado, la fecha de la primera aparición de la Virgen a Juan Diego fue el 9 de diciembre, y a partir de aquí se pueden contabilizar 13 días hasta el solsticio; si recordamos que la trecena es una unidad de medida del calendario prehispánico, encontraremos una relación muy estrecha entre el evento solar y la Virgen de Guadalupe.

Ahora bien, sí contabilizamos los días que pasan del 23 de marzo (posición del sol en Papayo desde Cuicuilco), al 8 de diciembre (un día antes de la primera aparición de la Virgen); son 260 días exactos, que nos da el número de días del calendario adivinatorio indígena, el Tonalpohualli.

Por todos estos hechos podemos decir que esta fiesta patronal se hace en una fecha indígena que pudo subsistir a lo largo de los años y que por la gran devoción de los indígenas a su diosa, permitió que el 12 de diciembre llegara a tener gran influencia dentro del calendario católico, sumándose a los festejos de la Virgen María a nivel mundial. Es esta, pues, una fecha mesoamericana que transcendió en el calendario europeo.

SOLSTICIOS

Todos sabemos que debido al movimiento de rotación de la Tierra, el sol sale cotidianamente en el oriente y se oculta en el poniente. Pero pocos recordamos que el Sol “camina” en el mismo horizonte donde sale o se pone, recorriéndolo de sur a norte en el invierno, y de norte a sur en el verano. Es decir, cada día el sol va avanzando en el horizonte una posición más con respecto al día anterior, llegando a un punto extremo de declinación al sur, para luego regresar a su máximo extremo de declinación al norte y retornar nuevamente al sur en un movimiento permanente (esto a causa de las diferentes inclinaciones de la Tierra con respecto al Sol que se producen por su movimiento de traslación. Estos puntos de máximos extremos se conocen como solsticios, palabra que significa “el Sol se detiene”) y son alcanzados por éste una sola vez cada año. Entre estos extremos el Sol llega por dos veces consecutivas a un punto intermedio: equinoccio.

Los solsticios tienen efecto del 21 al 22 de junio y del 21 al 22 de diciembre. El primero es llamado solsticio de verano cuando el Sol se localiza al norte del horizonte, y el segundo de invierno cuando el Sol se ubica al sur del horizonte del Valle de México.

FENOMENO SOLAR

El 21 de diciembre de 1993, colocados sobre la estructura prehispánica del Xochitepec, observamos en pleno solsticio de invierno salir el Sol exactamente atrás del cráter del Popocatépetl, a las 7:20 a.m. Tal precisión, vista desde este cerro, es extraordinaria y no se equipara con la de los otros sitios visitados.

Así, el Popo como marcador sirvió para medir el tránsito cenital del Sol en Xochimilco (15 de mayo) (Morante, 1990: 28-32), a más de 100 km de Xochimilco, y para indicar la llegada del solsticio de invierno en la región sur del valle; descubrimos que se utilizó en la construcción de calendarios regionales. Quizá de su utilización como marcador calendárico haya tomado el sobrenombre de “Gregorio”, recordando al Papa que reformó el calendario europeo.

Motivados por el evento solar matutino volvimos a subir al Xochitepec, para ver en qué punto del horizonte se llevaría a cabo la puesta del Sol en este día solsticial. El Sol se ocultó atrás de la falda sur del Ajusco, en un sitio no muy relevante, haciendo muy imprecisa la posición del ocaso del Sol con respecto al acontecimiento de la mañana. Para una medición más exacta tendríamos que dirigirnos a la iglesia de Tepepan, donde la puesta solar se verifica en el Pico del Águila. De aquí que el método para construir el calendario solar indígena debió de hacerse con las diferentes lecturas de los registros proporcionados por varios sitios distribuidos y ordenados en forma calendárica en el territorio, ya que un solo lugar de observación no ofrece todos los elementos indispensables para elaborar un calendario preciso.

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