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El zoológico de Chapultepec, Distrito Federal

Por: Amarilys Stefan

Uno de los atractivos de la Ciudad de México sigue siendo el Zoológico de Chapultepec. Ideal para pasar un día en familia.

El hombre y los animales siempre han tenido que vérselas entre sí de algún modo y en los albores de la humanidad, encontrarse con un mamut debió haber sido algo más que serio. Sin embargo, el ser humano ha sobrevivido gracias a su inteligencia, y tal superioridad le ha permitido vencer a las especies más peligrosas y domesticar muchas otras para su propio beneficio. Hoy en día este proceso está poniendo en peligro su propia existencia ya que ha roto el equilibrio natural.

Históricamente, cada sociedad ha tenido sus necesidades y hasta sus preferencias respecto a la fauna que compartía su propio entorno. Prueba de ello es que en la época de Alejandro el Grande se crearon espacios para conservar ciertas especies de animales, y fue entonces cuando nació el concepto de zoológico como se conoce hoy. Sin embargo, antes de esa época hubo sofisticadas culturas como la china y la egipcia que construyeron “Jardines de aclimatación” o “Jardines de inteligencia” donde los animales vivían en espacios adecuados. Ambas instituciones, si no fueron (en cuanto a conceptos) los primeros zoológicos, sí mostraron la importancia que estos pueblos daban a la naturaleza en aquellos tiempos.

El México prehispánico no se quedó a la zaga en este campo y el zoológico particular de Moctezuma tenía tantas especies y sus jardines estaban arreglados con tan exquisito arte que los conquistadores deslumbrados no daban crédito a lo que sus ojos veían. Hernán Cortés los describió de la siguiente manera: “Tenía (Moctezuma) una casa... donde poseía un muy hermoso jardín con cientos de miradores que salían sobre él, y los mármoles y las losas de ellos eran de jaspe muy bien obradas. Había en esta casa aposentamientos para se aposentar dos muy grandes príncipes con todos sus servicios. En esta casa tenía diez estanques de agua, donde tenía todos los linajes de aves de agua que en estas partes se hallan, que son muchos y diversos todas domésticas; y para las de río, lagunas de agua salada, las cuales vaciaban de cierto a cierto tiempo por la limpieza [...] a cada género de ave se daba aquel mantenimiento que era propio a su natural y con que ellas en el campo se mantenían [...] sobre cada alberca y estanques de estas aves había sus corredores y miradores muy gentilmente labrados, donde el digno Moctezuma se venía a recrear y a ver...”

Bernal Díaz en su "Historia verdadera de la conquista" expresó: “Digamos ahora las cosas infernales, cuando bramaban los tigres y leones y aullaban los adives y zorros y las sierpes, era grima oírlo y parecía infierno”.

Con el tiempo y la conquista los jardines de ensueño desaparecieron, y no fue sino hasta 1923 cuando el biólogo Alfonso Luis Herrera fundó el Zoológico de Chapultepec con el financiamiento de la Secretaría de Agricultura y Fomento, de la Sociedad de Estudios Biológicos, ya desaparecidos, y con el apoyo de ciudadanos interesados en el cuidado de las especies animales.

Sin embargo, la falta de recursos posteriores y el descuido ocasionaron que tan bello proyecto se fuera perdiendo en detrimento de las especies y de que su enfoque hacia la educación y diversión de los niños. Mas esta gran pincelada verde y llena de historia en el centro de la ciudad no podía perderse, y era reclamada por el clamor popular. Por ello, el Departamento del Distrito Federal dio instrucciones para el rescate de éste, el zoológico más importante del país.

Las obras se iniciaron y el propósito de ellas era agrupar a los animales por zonas climáticas y crear hábitat naturales que sustituyeran las antiguas y agobiantes jaulas, así como las rejas y las cercas. Asimismo, el aviario se construyó inspirado en la casa de las aves de Moctezuma.

En la realización de este proyecto participaron más de 2 500 personas bajo la dirección de Luis Ignacio Sánchez, Francisco de Pablo, Rafael Files, Marielena Hoyo, Ricardo Legorreta, Roger Sherman, Laura Yáñez y muchos más, quienes con gran entusiasmo se dieron a la tarea de terminar la remodelación del zoológico en tiempo récord.

Lo primero que el visitante debe ver al entrar al zoológico, es la pequeña estación del tren que circulaba por Chapultepec y que hoy es un museo en el que se puede aprender sobre la historia del famoso parque.

Saliendo del museo, se puede contemplar un plano en donde están marcadas las cuatro zonas de exhibición, conformadas según climas y hábitat. Éstas son: bosque tropical, bosque templado, sabana, desierto y pradera. En cada una de estas áreas se puede ver a los animales más representativos.

Una calzada, donde también pueden encontrarse algunas cafeterías, enlaza estas cuatro zonas donde los animales están aislados sólo por sistemas naturales como fosas, aguas y desniveles. Si por el tamaño de los animales se requiere observarlos de cerca, la separación se hace a base de cristales, redes o cables que pasan inadvertidos.

Por estar enclavado en el centro de la ciudad y poseer un terreno limitado, la reconstrucción del zoológico requirió de un tratamiento especial que respetara el clima arquitectónico del que se encuentra rodeado, pero que al mismo tiempo hiciera sentir al espectador dentro de los diferentes ambientes que presenta, de tal modo que éste pudiera olvidarse de lo que lo rodea y observar a los animales a sus anchas.

En el recorrido es posible ver a una pareja de coyotes alejarse del gentío, a los inquietos linces desperezarse de repente como lo hacen los gatos para continuar sus rápidos desplazamientos, y a un lemur, pequeño animal de cola muy larga, de pelaje grisáceo y hocico fino, que osa sobre el público sus grandes, redondos y amarillos ojos.

En el herpetario se disfruta al coetzalín, símbolo en el México antiguo de la fuerza creadora. Los antiguos pobladores de nuestro país decían que los nacidos bajo este signo serían buenos trabajadores, tendrían grandes riquezas y serían fuertes y sanos. Este animal representaba también el instinto sexual.

Prosiguiendo por la misma senda hasta encontrar una desviación que conduce al aviario, el cual incluye la exhibición de muchas especies que se encontraban en el aviario de Moctezuma y otras de diferentes zonas.

Sería imposible enumerar en este reportaje todos los animales del zoológico, pero algunos como el jaguar, el tapir y las jirafas acaparan la atención del público. Sin embargo, el acuario es el sitio donde los visitantes se detienen más tiempo, como si un ignoto magnetismo los retuviera en el misterio del mundo acuático. Construido en dos niveles, el inferior es el más interesante, pues parece cosa de encantamiento ver pasar como rápidas flechas a los lobos marinos y nadar al oso polar.

Por otra parte, es de alabar el esfuerzo que hicieron biólogos, ingenieros, arquitectos, directivos y trabajadores en general, por captar y reproducir la esencia de los paisajes, ya que hacer una copia exacta de la naturaleza no es posible.

Entre los objetivos que se propone el Zoológico de Chapultepec está el de salvar a muchas especies de la extinción, al cumplir con una labor de concientización entre los ciudadanos sobre la importancia que los animales tienen en el equilibrio de los ecosistemas de nuestro planeta.

Ejemplo de ello es el caso del rinoceronte negro, que ha disminuido rápidamente en distribución y población. Este animal ha existido desde hace aproximadamente 60 millones de años, es solitario y sólo busca compañía en época de reproducción; se encuentra en peligro de extinción por la pérdida y destrucción de su hábitat, y por el comercio ilegal e indiscriminado que se hace con sus codiciados cuernos, los cuales se cree son afrodisiacos.

Pero, como nada es perfecto, el público presente dio opiniones a México Desconocido sobre el nuevo Zoológico de Chapultepec como sigue a continuación:

Tomás Díaz de la ciudad de México opinó que la diferencia entre el antiguo zoológico y el nuevo es enorme, ya que en el viejo parque ver a los animales enjaulados en reducidas celdas era deprimente, y observarlos ahora libres y en grandes espacios es un verdadero logro. Elba Rabadana, también de la ciudad de México, hizo un comentario diferente: “Vine con mis pequeños hijos y una hermana con el propósito, dijo, de ver a todos los animales anunciados por la administración del zoológico, mas algunas jaulas están vacías y en otras los animales no se ven por la exuberante vegetación”. Sin embargo, la señora Elsa Rabadana reconoció que el actual zoológico superaba por mucho al anterior.

Erika Jonhson, de Arizona, Estados Unidos, expresó que los hábitats creados para los animales eran perfectos para su bienestar y desarrollo, pero que el diseño para que el ser humano los pudiera ver en sus ambientes naturales, sin perturbar su intimidad, en muchos casos no estaba logrado, y por tal motivo no se podía disfrutar el zoológico en toda su plenitud.

Los reporteros de México Desconocido, acogemos las alabanzas y las críticas constructivas acerca del nuevo Zoológico de Chapultepec, pero expresamos que debe tenerse en cuenta, en primer lugar, que este zoológico es urbano y por lo mismo limitado en varios aspectos. Asimismo, decimos que se hizo en tiempo récord y con el mayor esfuerzo, pero lo más importante es que este zoológico es aún perfectible.

Y como último mensaje, el Zoológico de Chapultepec es una prueba más de que si bien el hombre puede influir en la naturaleza, debe hacerlo con respeto y todos los cuidados para evitar dañarla, porque ella es un todo armonioso donde cada parte juega su insustituible papel. No olvidemos que la flora y la fauna son partes importantes de la naturaleza y si queremos preservarnos como raza humana debemos cuidar nuestro entorno.

Si quieres más información en torno al zoológico, consulta su página oficial.

 

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