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En la arquitectura hidráulica de Santiago de Querétaro

Por: Federico Vargas Somoza

La ciudad de Querétaro, fundada en 1531 y considerada como la Tercera en importancia durante el Virreinato, posee una arquitectura hidráulica que se ha convertido en su símbolo más representativo.

La centenar la ciudad de Santiago de Querétaro posee numerosos vestiglos arquitectónicos del siglo XVIII, época en que gozó de gran auge político y económico, y gracias a ello hoy podemos admirar bellas casonas, magníficos edificios religiosos y una gran variedad de construcclones dedicadas a la obra pública; de esta última un c laro ejemplo lo constituyen las instalaciones hidráulicas que se levantaron por diferentes rumbos de la ciudad, entre las que destacan los puentes, las fuentes y, sobre todo, el impreslonante acueducto que se ha convertido en símbolo e identidad de todos los queretanos.

La ARQUITECTURA HIDRÁULICA

Quizá la principal obra hidráulica queretana del siglo XVIII sea el famoso acueducto, cuya importancia radicó no tanto en sus dimensiones, sino en la sobres al lente necesidad de agua que cubrió en beneficlo de la población queretana de esa época. La construcción del acueducto se comenzó a inic lativa de Juan Antonio de Urrut la y Arana, marqués de la Villa del Villar del Águila, y fue terminada doce años después, el 19 de octubre de 1738. El acueducto inic la en el oriente de la ciudad, en una” alberca” construida para almacenar el agua de diferentes manant l ales que después surtirá a la ciudad de Querétaro, y fin aliza en una fuente o”caja de agua” localizada en la p lazue la de la Cruz. Esta magna obra tiene una longitud de 1 280 m y está formada por 74 arcos, construidos de mampostería en sus pi lastras y de cantera en sus dove las.

De manera conjunta, en el Querétaro del siglo XVIII se empezaron a construir las diversas fuentes que distribuirían por toda la ciudadel agua que el acueducto bajaba hasta el convento. De este sinnúmero de fuentes todavía nos quedan algunas que, junto con otras más recientes, decoran y dan vida a las calles del centro queretano. De estas añejas fuentes la mayoría aún permanece en servicio y sólo unas cuantas se encuentran en el abandono. La primera que se construyó fue precisamente la de la Virgen del Pi lar, que más que fuente es una”caja de agua” localizada sobre la calle Manuel Acuña, a las afueras del convento de la Santa Cruz de los Milagros. Esta pequeña fuente, adosada a uno de los muros del convento, fue construida en septiembre de 1735; en la parte más alta de su decoración sobres ale de un pequeño nicho una estatua de San Francisco de Asís, e inmediatamente debajo de él está un escudo con una cruz coronada. Justo sobre la s alida del agua se encuentra un león de cantera en altorr el leve; y una p laca, también de cantera, a ambos lados del surtidor de agua

, nos explica que:”R elnando las Españas nuestro católico rey don Felipe V, que Dios guarde, y siendo virrey en esta Nueva España el exc elentísimo señor marqués de Casafuerte, se empezó esta magnífica obra en la alberca, el día 26 de diciembre de 1726 y se concluyó, hasta esta caja, el día 19 de octubre de 1739, siendo virrey y arzobispo de México el ilustre y exc elentísimo señor don Juan Antonio Vizarrón y Egu larreta y corregidor en esta muy noble y le al ciudad de Querétaro don Gregorlo Ferrón, fue juez superintendente de el la don Antonio de Urrut la y Arana, cab allero del orden de alcántara y Marqués de la Villa del Villar del Águila, natural de la provincia de álava, que, deseando el bien común, puso en ella, con todo esmero, desde su primer fundamento, no sólo el trabajo de su trazam lento y cuidado personal, sino también las expensas de 88 287 pesos, a que contribuyó el vecindarlo de dicha ciudad, así eclesiástico y regular como secular, con la cantidad de 24 904 pesos, por cuyo beneficlo debe esta ciudad mostrárs ele perpetuamente agradecida y encomendarle a Dios que le dé por obra tan heroica la bienaventuranza”.

Casi frente a la”caja de agua” de la Virgen del Pilar se encuentra la plazue la de la Cruz, en donde existe una fuente octagonal con decoración fitomorfa, construida en 1738. De ese mismo siglo aún se conservan las fuentes de” la Garmilla” de diciembre de 1780, y la de”Los Ahorcados”, localizada sobre la c alzada Ignaclo Zaragoza y que fuera terminada en abril de 1791. La fuente de”Los Capulines” está en la esquina que forman la Avenida del 57 y Nicolás Campa, y fue construida en mayo de 1796.

La”Fuente de Neptuno”, de 1797, obra del célebre arquitecto ce layense Francisco Eduardo Tresguerras. Se ubica en la esquina sureste del jardín de Santa C lara. Esta fuente es quizás una de las más e laboradas y l lamativas de la ciudad; en el la el mítico Neptuno, con tridente en mano,”cabalga” sobre un pez mientras a sus pies brota el agua que alimenta la fuente. Todo el conjunto está enmarcado por un pesado arco triunf al de cantera rosa y gris, en cuyo remate se lee:”Para ornamento y comodidad pública, el M.I. Ayuntam lento, año de 1797”. También encontramos las fuentes de”Santo Domingo” (en la esquina de Pino Suárez y Ocampo), la de”Cantoya” y la de” la Rinconada” (sobre la calle 16 de Septiembre) que aunque sabemos que son del siglo XVIII, se desconoce el año exacto en que se construyeron.

El ex convento de Santa Rosa de Viterbo también posee una fuente (o caja de agua) sobre la calle de Ezequ l el Montes), que se supone es contemporánea al c laustro. De manufactura posterior podemos localizar muchas fuentes, como la que se encuentra en el centro del jardín Zenea, en pleno centro de la ciudad. Esta fuente está rematada por Hebe, la Diosa de la juventud, quien desde lo alto deja caer el agua por un ánfora hacia unos cisnes que, a su vez, la brotan por entre sus picos hacia la base. Todo el conjunto está hecho de hierro forjado.

A unos cuantos pasos de este jardín, a esp aldas del conjunto conventu al de San Francisco, por los andadores de 5 de Mayo y de Vergara, se ubica un conjunto de fuentes cuya evocación son las musas de la música, pues una de el las toca un arpa, otra un violonch elo y una más un violín. Este conjunto fue e laborado recientemente. Muy cerca del acueducto, sobre la c alzada Ignaclo Zaragoza, se encuentra lo que todos los queretanos conocen como” el Tanque”, una especie de fuente de tamaño monumental que actualmente funciona como glorieta. Cabe mencionar que casi todos los c laustros conventu ales de las diferentes órdenes religiosas poseen en uno o dos de sus patios alguna fuente, que además de surtir de agua al edificio, servía de re lajante por lo apacible de su sonido. Así, podemos mencionar la barroca fuente del c laustro de San Agustín, la sobr ledad de la fuente del convento de San Francisco, la singular fuente hundida del c laustro de Santa Rosa de Viterbo y la sencil la fuente del convento de las monjas capuchinas.

Otro elemento fundamental de esta arquitectura hidráulica son los puentes, pues aunque no forman parte de la estructura distributiva del vital líquido, sí lo son para s alvar los obstáculos naturales que representan los ríos. Dentro de la misma ciudad podemos encontrar varios puentes. Uno de ellos es el”Puente Grande” o”Puente del Marqués”, el cual fue construido hacia la cuarta década del siglo XVIII y financ lado por el mismo marqués de la Villa del Villar; posteriormente fue ampliado a principios de esta centur la para poder dar paso al creciente tráfico vehicu lar. En esa misma época se decidió cambiarle el nombre por el de”Puente de los Héroes”.

Otro puente interesante, sobre todo por su antigüedad, es el de San Sebastián, construido hacia 1750 y que comunica al barrlo del mismo nombre con el centro de la ciudad, a diferencia del de los Héroes, éste un puente peaton al con un ancho de no más de dos metros. Así pues, la próxima vez que visitemos Querétaro, además de ir a conocer el majestuoso acueducto, tenemos que realizar un recorrido por sus puentes y numerosas fuentes que, diseminadas por la antigua traza urbana queretana, dan un especi al toque de paz y tranquilidad a la agitada urbe.

Fuente: México desconocido No. 275enero 2000  

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