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México, tierra de Mamuts

Por: Edgar Anaya Rodr

Ya durante la Colonia varios cronistas narraron el hallazgo de estos huesos descomunales, atribuidos a una raza previa al diluvio.

Todavía en la actualidad algunos campesinos hablan de osamentas gigantes que a veces encuentran en sus tierras.

Ya durante la Colonia varios cronistas narraron el hallazgo de estos huesos descomunales, atribuidos a una raza previa al diluvio; todavía en la actualidad algunos campesinos hablan de osamentas gigantes que a veces encuentran en sus tierras.

Durante el siglo XIX se llevaron a cabo los primero estudios y publicaciones científicas al respecto, que identificaron a los grandes mamíferos que vivieron en nuestro territorio hace 10 mil o más años, de los que el mayor y más conocido es el poderoso mamut.

México está lleno de restos de mamuts que no se ven, pero que en gran parte del territorio nacional subyacen bajo tierra y de vez en cuando se asoman para sorprendernos. A mediados del siglo XX se encontraron los restos de uno de ellos, quizá los más famosos del país, en Santa Isabel Ixtapan, Estado de México; y en el transcurso de los últimos 50 años han aparecido en casi todo el país, de Baja California a Chiapas, con excepción de la península de Yucatán y Tabasco.

En 1974 Y durante un deslave, un campesino encontró vestigios en las orillas de Fresnillo, Zacatecas; más tarde aparecieron más en la ya considerada zona paleontológica. Hoy, muchos vecinos de la comunidad de Santa Ana tienen en sus casas colmillos -correctamente denominados defensas-, molares y costillas que reunidos podrían formar una importante colección. Algo similar ha ocurrido en otros lugares.

En las que fueron áreas lacustres de Valsequillo, Puebla; en Chapala, Jalisco, y en El Cedral, San Luis Potosí, se han realizado hallazgos importantes por estar asociados, como en Ixtapan, a la presencia humana. También en el agua se hallan mamuts: en el fondo de la laguna de la Media Luna, en Río Verde, SLP, se encontró hace varios años este tipo de restos y de otros animales milenarios.

Pero, en el Valle de México es donde más se han exhumado y mejor se han estudiado, principalmente en los alrededores del antiguo lago Texcoco, en la mitad norte del Distrito Federal y municipios colindantes del Estado de México. Con tantas construcciones no es difícil que al excavar afloren los enormes huesos. En pleno DF, el lNAH ha rescatado muchos restos de mamuts en las líneas del Metro y colonias tan diversas como la Del Valle, Lindavista, o al sur, junto a los viveros de Coyoacán. En el Estado de México casi podríamos llamar históricos a los hallazgos de Acozac (Ixtapaluca, 1956), los de Tepexpan (1958 y 1961), Y los de la base aérea de Santa Lucía (1976), que se volvieron a enterrar por razones de seguridad militar, entre otros. Apenas en 2001 se encontraron los restos de tres mamuts en el centro de Tlanepantla, cuando se excavaba para una obra.

CACERÍA FOTOGRÁFICA

El Museo Regional del lNAH en Guadalajara exhibe un mamut bastante grande, y algo no común, armado de pie, el cual se localizó en Santa Catarina, Jalisco. En el norte, hay piezas en el Museo Paleontológico de Ciudad Delicias, Chihuahua; en la Universidad de Sonora, Hermosillo; en la población de Mina, Nuevo León, y en el Museo de El Obispado, en Monterrey. En la capital, el ejemplar más llamativo está en el Museo de Geología de la UNAM; se trata de un esqueleto armado con huesos de 12 animales -la mayoría pertenece a un mamut encontrado en 1926 en la carretera federal a Puebla-, que mide unos cuatro metros de altura. En una sala contigua pueden verse esqueletos y huesos sueltos de otros animales del pleistoceno.

El símbolo de la estación Talismán de la Línea 4 del Metro es un mamut, porque en 1978, mientras se colocaban los cimientos, se encontró una osamenta pequeña e incompleta de uno de estos animales, que hoy se exhibe en un foso protegido por un domo en la entrada oriente del lugar. Costillas, tibias y molares sueltos se muestran en el Museo Arqueológico de Xochimilco, en el pueblo de Santa Cruz Acalpixcan.

En el área conurbada del DF, el Museo Casa de Morelos trabaja en la restauración y armado de pie del esqueleto de un mamut bastante completo, hallado hace algunos años en un ejido de Ecatepec.

Pequeño, pero histórico, es el Museo de Tepexpan, que exhibe huesos sueltos de un mamut, un mural y una maqueta sobre el tema.

TOCUILA, ASOMBRO DEL MUNDO

Alrededor de 45 ha mide uno de los depósitos más ricos en fauna del pleistoceno excavado en América. El yacimiento de mamuts en Tocuila está situado bajo buen parte de esta población vecina a Texcoco, Estado de México, adonde han acudido los más destacados investigadores de mamuts en el mundo.

Los especialistas mexicanos han descubierto que el yacimiento de huesos –de hace casi 11 mil años, según los fechamientos-, se ubica en la antaño desembocadura de un río en el antiguo lago de Texcoco. Se está investigando si los animales fueron atrapados por la corriente, quizá por el lodo, o si los acarreó y acumuló en ese punto el hombre que vivió en esa época, de intensa actividad volcánica en el Valle de México.

El yacimiento de Tocuila fue descubierto en 1996 al excavar una cisterna en un predio particular, no lejos de la iglesia. A tres metros de profundidad se hallaron los restos de al menos cinco mamuts de varias edades. El terreno fue prestado por sus propietarios para mostrar los huesos a lugareños y visitantes, y con el apoyo de la Universidad de Chapingo, del INAH, del municipio de Tocuila y de la refresquera Pascual, en noviembre de 2001 se inauguró como Museo Paleontológico. –Falta mucho por investigar en este yacimiento, donde hay indicios de actividad humana como astillas talladas para utilizarse como herramientas. No sería imposible que en un golpe de suerte halláramos herramientas de piedra o restos humanos, comenta el arqueólogo Luis Moertt Alatorre.

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