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¡Enamórate de Regina! Un paseo por este antiguo barrio del DF

Por: Marina Ricco

Te invitamos a recorrer el antiguo barrio de Regina, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, ahora con un nuevo rostro, renovado y rescatado del caos vial para el deleite de todos.

Como parte de uno de los rescates culturales más importantes del país, el del Centro Histórico de la Ciudad de México, figura, entre otras cosas, por la cirugía urbana realizada a esta importante calle. “Los barrios que han sido rescatados son como almas que han sido arrebatadas de las llamas del infortunio”, no sé si un día lo leí en alguna calle de mi impresionante Centro Histórico, tal vez en un panfleto, en un póster pegado en alguna esquina..., tal vez saldría de la boca de algún vecino que viendo el futuro casi funesto de su entrañable vecindad, tendría la esperanza de que alguien volteara hacia lo suyo para rescatarlo. Ruido, smog, tráfico, contaminación auditiva y deterioro imparable sufría esta bella Regina. La misma que al cobijo de la Iglesia Regina Coeli han visto pasar siglos de historia en la gran ciudad, el templo que se edificó en el ángulo que forman las actuales calles de Bolívar y esta calle, frente a un espacio libre que ya en el siglo XVI se conocía con el nombre de Plaza Chiquita de Regina. Y esa es sólo una pequeña parte de su historia.

Al indagar un poco de esta vetusta arteria, Jaime Bali, director de la revista Relatos e historias en México me compartió que: “El esplendor monumental de una época en la que se erigieron templos, palacios y casonas suele inquietarnos cuando buscamos respuestas a lo que pudo haber sido el entorno vivo en otros momentos de la historia de la ciudad. Una reconstrucción imaginaria de ese entorno nos obligaría a pensar en calles silenciosas a las que se tragaba la noche, cuando se apagaba la luz del sol. Las teas ardientes, apenas y alcanzaban a alumbrar los frentes de las construcciones y la gente se refugiaba con pasos apresurados en el interior de las viviendas. Aparecía entonces, para tranquilidad de todos, el sereno, un personaje que todavía resistió la llegada de la modernidad y que ahora se extraña en esas calles que conservan el sabor de otros tiempos, como ésta de la Calle de Regina, seguramente muy frecuentada por los creyentes, que eran casi todos, asistiendo a los rituales litúrgicos practicados con entrega y gran fervor religioso. Estos barrios de lo que es hoy el Centro Histórico de la ciudad, se inquietaron con las noticias impresas que anunciaban hechos relevantes e incluso relatos de crímenes pasionales y celebraciones de la corte novohispana. Se antoja pensar en las fiestas todavía dedicadas a la Virgen de los Remedios y después a la Guadalupana y otras celebraciones como la Semana Santa con su día de ramos bendecidos, eran acontecimientos de enorme trascendencia para todos. Numerosas y festivas resultaban las tertulias en las que la música y el verso reunían a familiares y amigos para disfrutar de largas veladas.

Seguramente, en la que es hoy una calle peatonal nacieron pasiones amorosas con la señal de un pañuelo que caía aparentemente por el descuido, dejando en el pretendiente la esperanza de un beso. Aquí es donde aparecen los primeros mesones y las fondas donde se recrearon las recetas de ese largo relicario gastronómico que en ocasiones extrañamos, pensando en suculentos pucheros, guisos exuberantes y postres jamás imaginados. Pero bueno, hoy las  viejas construcciones y templos están ahí como testigos mudos de grandes y pequeños acontecimientos: la llegada del nuevo virrey; la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México; el arribo de paños y joyas que traía la Nao de China; el porfiriato y sus días de esplendor; el ruido de los flamantes tranvías; la entrada de los zapatistas; los días aciagos de la llamada Decena Trágica y la llegada definitiva de la modernidad que entre otras cosas, cambió el rostro nocturno al hacer acto de presencia: la señora luz eléctrica”.

Otra luz que se prende

Luego de casi un año de trabajos para convertirla en zona peatonal, la calle Regina luce totalmente diferente, ya que antes era casi un estacionamiento. Tras una larga cirugía y una inversión de varios millones, hoy resplandece como un corredor cultural que conecta la calle 20 de Noviembre con Bolívar. ¿Qué significa esto además de remozamiento de fachadas, reforestación y una fisonomía completamente distinta? Representa nada menos que una luz brillante y esperanzadora para los vecinos que veían hundirse en el abandono sus tiendas, recauderías, fondas, calles y vecindades, donde habían hecho su vida generación tras generación. Así, en este sui generis corredor tiene cabida tanto una modesta juguería como una mezcalería o un vanguardista restaurante.

Ahora, donde sólo había caos vial, se pasean plácidamente los vecinos con sus perros, a la vez que conviven con artistas plásticos que poco a poco hacen suya esta calle para expresarse. Por las tardes comienzan a llegar los jóvenes y todos parecieran que toman su lugar preferido como si fuera parte de un ritual, unos buscan dónde tomar una copa, otros se agrupan para escuchar música, otros tantos participan interviniendo algún mural efímero con el apoyo de la Hostería La Bota para darle color y creatividad al entorno urbano.

Por su parte, el Espacio Cultural Casa Vecina y el Studio 51 Showroom son organismos culturales en donde convergen manifestaciones artísticas y funcionan además como galerías de arte e instalación, y es posible convertir un contenedor en una obra de arte.

Para no perder la memoria, estará el Museo de las Libertades Democráticas y los Derechos Humanos, en el Núm. 66, en lo que fue la antigua estación de bomberos (1923); y también se instalará el archivo del Ateneo Español de México, hoy Colegio de México, que contará con espacios de tipo cultural y gastronómico, incluido un proyecto de restaurantes-escuela de la Universidad del Claustro de Sor Juana. Por cierto, esta renombrada universidad aporta con sus estudiantes y actividades culturales gran vida a Regina, compartiendo el día a día con absoluto respeto a sus moradores y visitantes.

Este sí es un paseo diferente. Cualquier día de la semana tiene su encanto, pues depende de la propia vida del barrio. Lo que pasa ahí cada día es una toma distinta, con un significado propio y auténtico, como su nueva fisonomía. Caminar y caminar por el Centro Histórico, como ven, sigue siendo una de las actividades más divertidas en la enorme ciudad de México. Fue un día placentero que tuvo como remate la inmensa luna llena iluminándolo todo, y los cantos gregorianos que traspasaban los gruesos muros del Templo de Regina Coelli.

Guía para andar Regina

- Al Andar. Mezcalería. Regina 28.
- Hostería La Bota. Mucho arte y buenos tragos. Regina 48. Entre Isabel la Católica y Callejón de Mesones.
- El Akelarre. Comida española. Regina 49. Entre Isabel La Católica y 5 de Febrero.
- Los Canallas. Buen ambiente de día y de noche. Empanadas, ensaladas, mojitos. Además promueven actividad teatral en la comunidad. Regina 58, esq. con 5 de Febrero.
- Dzib. Rica comida corrida y a la carta. Regina 54 C.
- Don Chon. Fonda multipremiada, abierta desde 1924. Comida prehispánica de primera. Regina 160, entre Jesús María y Topacio. www.restaurantechon.com
- Jerónimas. Desayuno, comida. Sábados jazz en vivo de 14:00 a 16:00 hrs. Sala de cine a las 14:00 hrs todos los sábados. Pruebe los Chilaquiles Mecánica Nacional, con salsa maya de chile habanero, con pollo o arrachera. San Jerónimo 40, a espaldas de Regina. Entre Isabel Católica y 5 de Febrero. Tel. 5709 5988.
- Studio 51 Showroom. Regina 51, Int. 2. Tel. 5709 3938. studio515showroom@yahoo.com.mx
- Casa Vecina. Galería y centro cultural. 1er. Callejón de Mesones 7, esquina Regina. www.casavecina.com
- Claustro de Sor Juana. Izazaga 92, Centro Histórico. www.ucsj.edu.mx

El templo y su plaza

Gracias a la generosidad de la señorita María Concepción Máxima Béistegui y García, quien a su muerte, ocurrida en 1873, cedió sus bienes para la fundación de un hospital en lo que fuera el Convento de Regina Coelli, se pudo salvar de la destrucción. Así, el Hospital Concepción Béistegui fue inaugurado por el general Porfirio Díaz, el 21 de marzo de 1886. En 1967 las autoridades del Departamento del Distrito Federal, ante la necesidad de contar con amplios espacios abiertos en esta zona de la ciudad, eligieron la Plaza de Regina como una de las primeras en la restauración de los centros cívicos capitalinos.

Entonces la plaza fue cerrada al tránsito vehicular en el tramo de la calle de Regina que corría frente al templo, dejándolo fluir únicamente por la calle lateral ubicada al norte de la plaza. Los árboles existentes fueron reubicados al norte de la plaza para permitir mayor visibilidad al edificio.

Claustro de Sor Juana: todo un sobreviviente

Después de cinco etapas de rescate y reconstrucción en 1623, 1690, 1774, 1867 y la última hace 22 años, se pueden apreciar vestigios de los años de esplendor del imperio azteca y del Virreinato, así como del México contemporáneo. El convento original de la Orden de las Jerónimas estaba situado en la esquina que forman actualmente las calles de San Jerónimo y 5 de febrero. Al paso de los años el convento creció. Al promulgarse las Leyes de Reforma, se dictó la orden de exclaustración de los 12,778 metros cuadrados que corresponden a la actual manzana y con esta medida, la mitad oriental del ex convento fue fraccionada y vendida a particulares; mientras que la otra parte fue utilizada como cuartel para la milicia y hospital. A principios del siglo XX, se instalaron diversos negocios y comercios e incluso un establo. Más recientemente funcionaron una panadería y un pequeño hotel adosado al costado oriente de la torre del templo. La fachada es de estilo renacentista y cinco patios componen su estructura. Juana de Asbaje y Ramírez, mejor conocida como Sor Juana Inés de la Cruz, profesó en el citado convento a partir de 1669. Ahí, la poetisa escribió comedias como Los empeños de una casa y Protesta de Fe. Sus restos inhumados yacen en el templo de este lugar. Se puede leer una placa que reza: “En este recinto que es el coro bajo y entierro de las monjas de San Jerónimo, fue sepultada Sor Juana Inés de la Cruz”. Hoy abriga la Universidad del mismo nombre, institución con gran renombre a nivel internacional.

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