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Estación Chajul, tras la biodiversidad de la Selva Lacandona

Por: Ross Vila

La Selva Lacandona es una de las áreas protegidas de Chiapas que alberga la mayor cantidad de especies endémicas de México. ¡Conoce por qué debemos cuidarla!

La importancia de la biodiversidad de la Selva Lacandona es un hecho reconocido y estudiado por muchos biólogos e investigadores. No en vano la Estación Científica Chajul se encuentra en esta selva llena de especies endémicas de México y especies en peligro de extinción. Sin embargo, cuanto más se sabe sobre la Selva Lacandona y las áreas protegidas de Chiapas, más obvio es el desconocimiento que hay sobre la biodiversidad que se expande por sus 17,779 km2, y tal situación representa un reto para los investigadores que acuden a la nominada como primera selva tropical lluviosa de Mesoamérica.

La Selva Lacandona, localizada en el extremo oriental de Chiapas, debe su nombre a una isla del Lago Miramar llamada Lacam-tún, que significa piedra grande, y a cuyos habitantes los españoles llamaron lacandones.

Entre los años 300 y 900 nació en esta selva de Chiapas una de las más grandes civilizaciones de Mesoamérica: la maya, y tras su desaparición la Selva Lacandona quedó relativamente despoblada hasta la primera mitad del siglo XIX, cuando compañías madereras, en su mayoría extranjeras, se establecieron a lo largo de los ríos navegables e iniciaron un intensivo proceso de explotación de cedro y caoba. Después de la Revolución, la extracción de madera se incrementó aún más hasta el año 1949, cuando un decreto del gobierno puso fin a la explotación de la selva tropical lluviosa, buscando resguardar su biodiversidad y fomentando las áreas protegidas en Chiapas. Sin embargo, comenzó entonces un grave proceso de colonización, y la llegada de campesinos con falta de experiencia en bosques tropicales ocasionó que se deteriorara todavía más y empezara a estar la Selva Lacandona en peligro.

En los últimos 40 años, la deforestación de la Selva Lacandona ha sido tan acelerada que si continúa al mismo ritmo, la selva tropical lluviosa lacandona desaparecerá. De 1.5 millones de ha que tenía la Selva Lacandona en Chiapas, hoy quedan 500,000 que es urgente conservar por su gran valor, debido a que en ellas radica la mayor biodiversidad de México, con fauna y flora exclusiva de la zona, además de que dichas hectáreas son un muy importante regulador climático y tienen un valor hidrológico de primer orden debido a los caudalosos ríos que las riegan. Si perdemos la Selva Lacandona, perdemos una valiosa parte del patrimonio natural y de las especies endémicas de México. Sin embargo, hasta ahora todos los decretos y programas propuestos para la vital zona de la Selva Lacandona no han dado resultados óptimos ni sustentables y no han beneficiado ni a la selva ni a los lacandones. Por ello, la estación Chajul que dirige la UNAM, puede ser una opción para proteger y dar a conocer esta selva de México al resto del mundo. El amor y el respeto nacen del conocimiento.

Estación de investigación para la Reserva de la Biósfera de Montes Azules

La estación Chajul está situada dentro de los límites de la Reserva de la Biósfera de los Montes Azules, la cual fue decretada como una de las áreas protegidas de Chiapas en el año 1978 para preservar el ambiente natural representativo de la región y asegurar el equilibrio y la continuidad de su biodiversidad y los procesos evolutivos y ecológicos. La reserva tiene una extensión de 331,200 ha que representan el 0.6% del territorio nacional. Su vegetación principal es de bosque húmedo tropical, y en menor proporción de sabanas inundables, bosques nublados y bosques de pino-encino. Por lo que se refiere a la fauna, Montes Azules contiene 31% de las aves de todo el país, 19% de los mamíferos y 42% de las mariposas de la superfamilia papilionoidea. Además, protege particularmente a un gran número de especies en peligro de extinción en Chiapas, para salvar su diversidad genética.

Dos tercios de la Reserva de la Biósfera de los Montes Azules son terrenos que pertenecen a comunidades lacandonas, las cuales ocupan la zona de amortiguamiento respetando totalmente el ecosistema. El lacandón no permite un exceso en la extracción de los recursos ofrecidos por la selva tropical lluviosa, y aunque es un hábil depredador nunca recoge de ella más de lo estrictamente necesario. Su comportamiento es totalmente sustentable para su hábitat y un ejemplo a seguir para todos.

Origen de la estación Chajul

La historia de la estación Chajul se remonta al año 1983 cuando SEDUE inició la construcción de siete estaciones para el control y vigilancia de la reserva. En 1984 finalizaron las obras y en 1985, como suele suceder, las abandonaron por falta de presupuesto y planeación.

Algunos biólogos como Rodrigo Medellín, interesados por la conservación y el estudio de la Selva Lacandona, vieron la estación Chajul como un punto estratégico para sus investigaciones sobre la biodiversidad de la zona. El doctor Medellín empezó sus estudios sobre el área en 1981 con la idea de evaluar el impacto de las milpas lacandonas sobre las comunidades de mamíferos y obtuvo su tesis de doctorado en la Universidad de Florida. Al respecto, nos dice que en 1986 se fue a esta ciudad con la firme decisión de hacer su tesis doctoral sobre la Lacandona y de recuperar la estación para la UNAM. Y lo logró, porque a finales de 1988 se puso en marcha la estación Chajul con recursos aportados por la Universidad de Florida, y más tarde Conservación Internacional le dio un fuerte empujón con más fondos. A mediados de 1990 la estación ya estaba funcionando como centro de investigación y al frente de ella estaba el doctor Rodrigo Medellín como director.

El objetivo principal de la Estación Científica Chajul es generar información acerca de la Selva Lacandona y su biodiversidad, y para ello requiere de la presencia constante de investigadores del país o extranjeros que planteen proposiciones útiles para un mejor conocimiento de la fauna y flora del área. Asimismo, mientras más proyectos demuestren la importancia biológica que encierra esta selva de México, más fácil será su conservación.

Proyectos de la estación Chajul

Todos los proyectos realizados en la estación Chajul son importantes aportaciones para la ciencia, y algunos de ellos incluso han sido revolucionarios en cuanto al estudio de la evolución de las especies. Concretamente está el caso del biólogo Esteban Martínez, descubridor de una planta de especie, género y familia desconocidas hasta ahora, que es saprófita y vive debajo de la hojarasca en una zona inundable del oriente de la cuenca del Lacantún. La flor de esta planta tiene una novedosa y única particularidad, y es que normalmente todas las flores tienen los estambres (el sexo masculino) alrededor del pistilo (el sexo femenino), y en cambio ésta tiene varios pistilos alrededor de un estambre central. Su nombre es Lacandona schismatia.

En este momento la estación se encuentra subutilizada por falta de proyectos, y tal situación se debe en gran parte al problema político de Chiapas. Pero a pesar de los riesgos que ella representa, los investigadores siguen en la estación luchando por la selva de Chiapas. Entre ellos están Karen O’brien, bióloga de la Universidad de Pennsylvania quien se encuentra actualmente desarrollando su tesis sobre las relaciones entre deforestación y cambios climáticos en la Selva Lacandona; el psicólogo Roberto José Ruiz Vidal de la Universidad de Murcia (España) y el licenciado Gabriel Ramos del Instituto de Investigaciones Biomédicas (México) que estudian la ecología conductual del Mono araña (Ateles geoffroyi) en la Selva Lacandona, y el biólogo Ricardo A. Frías de la UNAM, que realiza otros proyectos de investigación, pero lleva de momento la coordinación de la estación Chajul, cargo luego pasara al doctor Rodrigo Medellín.

Tipos de murciélagos de la Selva Lacandona

Este proyecto fue elegido como tema de tesis por dos alumnos del Instituto de Ecología UNAM y tiene como principal objetivo dar a conocer toda la información necesaria para que la mala imagen del murciélago desaparezca y se valore su valiosa aportación al medio ambiente.

En el mundo hay aproximadamente 950 tipos de murciélagos diferentes. De dichas especies, existen 134 en todo México y unas 65 de ellas dentro de la Selva Lacandona. En Chajul, se han registrado hasta el momento 54 especies, hecho que convierte a esta zona en la más diversa del mundo en lo que a murciélagos se refiere.

La mayoría de los tipos de murciélagos son benéficos, en especial los nectóvoros y los sectívoros; los primeros actúan como polinizadores y los segundos devoran 3 gr de insectos maléficos por hora, y tales datos demuestran su gran eficiencia en la captura de dichos animales nocivos. Las especies frugívoras actúan como dispersores de semillas, ya que transportan el fruto a larga distancia para devorarlo, y cuando defecan esparcen las semillas. Otro beneficio que aportan estos mamíferos es el guano, el excremento del murciélago, que es una de las fuentes más ricas de nitrógeno para abono, y es muy apreciado en el mercado del norte de México y en el sur de Estados Unidos.

Antiguamente se acusaba a los murciélagos de ser portadores directos de la enfermedad llamada istoplasmosis, pero se ha demostrado que no es cierto. La enfermedad es causada al respirarse las esporas de un hongo llamado Istoplasma capsulatum que crece encima del excremento tanto de gallinas como de palomas, y produce una grave infección en los pulmones que puede provocar la muerte.

El desarrollo de las tesis de Osiris y Miguel empezó en el mes de abril de 1993 y continuó durante 10 meses, de los cuales pasaron 15 días de cada mes en la Selva Lacandona. La tesis de Osiris Gaona Pineda trata sobre la importancia de la dispersión de semillas por los murciélagos y la de Miguel Amín Ordoñez sobre ecología de las comunidades de murciélagos en hábitats modificados. Sus trabajos de campo los realizaron en equipo, pero en las tesis cada uno desarrolló una diferente temática.

Las conclusiones preliminares, dada la diferencia de especies que se capturan en las diferentes zonas de estudio, muestran que hay una repercusión directa entre la perturbación del hábitat y el número y tipos de murciélagos atrapados. En la selva se atrapan muchas más variedades que en otro lugares, seguramente por la abundancia del alimento y del nicho diurno disponible.

El fin de este estudio es demostrar que la deforestación de la Selva Lacandona está perjudicando directamente la conducta, diversidad y número de animales de esta área selvática. El hábitat de cientos de especies está cambiando y con ello se está atrofiando su evolución. Estas zonas necesitan una urgente regeneración para poder salvar a tiempo la fauna y flora de la selva tropical lluviosa condenadas ya a su extinción, y por ello es tan importante la protección de todos los tipos de murciélagos que habitan en esta selva.

Durante los últimos milenios los occidentales hemos pensado sobre nosotros como algo separado y superior al resto de la naturaleza. Pero ya es hora de rectificar y darnos cuenta que somos un ente de 15 billones de años dependientes de nuestro planeta viviente.

Fuente: México desconocido No. 211 / septiembre 1994

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