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¿Existe arte rupestre en Chihuahua?

Por: Carlos Lazcano Sahag

Aunque su estilo era un tanto ingenuo e infantil, como si lo hubiera hecho un niño, la pintura resultó de un realismo impresionante. Casi como una fotografía...

Mi primer encuentro con un sitio de arte rupestre de Chihuahua ocurrió hace más de 12 años. Fue en Chomachi, en plena Sierra Tarahumara. Ahí, sobre la pared de un amplio abrigo rocoso destacaba la imagen de una escena de cacería de un venado, una imagen elaborada, pintada sobre la piedra, cientos de años atrás. Posteriormente, a lo largo de las muchas exploraciones que realicé en el estado, fui encontrando numerosos sitios de arte rupestre, tanto en la sierra, como en el desierto y en las llanuras. El testimonio de los antiguos ahí estaba, plasmado sobre las piedras. Cada uno de esos encuentros fue algo insólito e inesperado.

Samalayuca y Candelaria


Al ir visitando más y más sitios de arte rupestre, tanto de pintura como petrograbados, en primer lugar me sorprendió su diversidad y su número. Son tantos los sitios, ubicados muchos de ellos en sitios remotos, de difícil acceso y ambiente hostil. El desierto fue la región de mayor presencia de estos testimonios. Pareciera que a los antiguos les llamara más la atención los horizontes cálidos y abiertos, infinitos. Dos sitios son extraordinarios: Samalayuca y Candelaria. En el primero dominaba el petrograbado; y en el segundo, la pintura. Ambos con presencias muy antiguas, ya que los arqueólogos suponen que algunas de sus manifestaciones se remontan a tiempos arcaicos de hace más de 3,000 años. En ambos es abundante la presencia del borrego cimarrón, trazada con diferentes técnicas de una manera magistral. En Candelaria sorprende el trazo fino de las pinturas, su tipo tan característico ha definido el “estilo Candelaria”, en el cual destacan las figuras de chamanes y cazadores con sus penachos y lanzas.

En Samalayuca hay una variedad de representaciones de gran belleza, sus borregos cimarrones (algunos hechos con la técnica del puntillismo), sus antropomorfos (donde destacan las figuras humanas agarradas de las manos que se abren en zig-zag hacia el infinito), así como el chamán con su máscara de cuernos. También están representados los atlatls o lanza-dardos (antecedente del arco y la flecha), las puntas de flecha, Venus, soles, y muchas otras figuras abstractas. Son un par de kilómetros de rocas llenas de petrograbados, y es como caminar de sorpresa en sorpresa.

Boquilla del Conchos

Es otro de los sitios sorprendentes del desierto, a la entrada del Cañón del Peguis. Sobre la margen izquierda del cañón, la roca se muestra con infinidad de símbolos mágicos, entre los que se destacan puntas de flechas, atlatls, antropomorfos, manos, contadores, peyotes y chamanes. El sitio es hermoso por la majestuosidad del cañón y la presencia inmediata del río Conchos (de ahí su nombre).

Arroyo de los Monos


Se supone fueron realizadas por la misma cultura que hizo Casas Grandes o Paquimé. Predominan los petrograbados. Las figuras se encuentran en frentes de piedra que parecen antiguos altares. Figuras humanas y de animales se mezclan con interesantes abstracciones.

La Cueva de las Monas


Es la máxima expresión de estos sorprendentes sitios. Enclavadas en las llanuras de más al sur, cercanas a la ciudad de Chihuahua, registran 3,000 años de presencia humana, ya que hay pinturas que van desde el Arcaico hasta el siglo XVIII. Según el arqueólogo Francisco Mendiola, predomina en las imágenes de esta cueva un discurso del peyote, ya que este vegetal está representado de varias maneras, y se observa además, casi como una fotografía, una ceremonia del peyote. Cruces cristianas, figuras humanas, estrellas, soles, peyotes, huellas de osos, aves, y cientos de figuras abstractas hacen de esta cueva algo único dentro del arte rupestre del norte de México.

Arte rupestre apache


Hay en estas serranías de la llanura numerosos sitios con representaciones de este arte. Grupos indígenas apaches estuvieron durante 200 años en pie de guerra, y nos dejaron sus testimonios sobre todo en la Sierra del Nido y en la de Majalca. Estas sierras ofrecieron refugio a jefes apaches como Victorio, Ju y Jerónimo, de quienes aún se recuerda su presencia.

¿Serpiente con cabeza de venado?

 
En la Sierra Tarahumara es donde menos se ve la existencia del arte rupestre. Se encuentran sobre todo en las paredes de los profundos cañones que atraviesan y definen a esta región. Al pie de la sierra, en las cercanías de la comunidad de Balleza, se localiza un sitio importante con animales reales y fantásticos. Ahí llama la atención los venados, grabados sobre la roca de una manera magistral. Pero sobre todo sorprende un animal fantástico, una serpiente con cabeza de venado, esgrafiada sobre la piedra junto a un sol.

El arte rupestre no dejará de maravillarnos. Uno de los aspectos que más llama la atención es su permanencia. Los elementos naturales no han sido suficientes para borrarlos. Gracias a la paciente labor de personas como Francisco Mendiola, sabemos de estos sitios impresionantes.

Así, nos dejan un gran mensaje, los temores y las esperanzas del ser humano no cambian, en el fondo siguen siendo los mismos. Lo que ha cambiado es la forma de plasmarlos. Hace miles de años se hacía en imágenes sobre piedra, ahora se hace en imágenes digitales.

La ruta rupestre en Chihuahua es una nueva forma de viajar que le traerá grandes satisfacciones, ya que en ningún lugar del mundo encontrará algo igual.

Son recuerdos de un mundo mágico del cual desgraciadamente perdimos sus interpretaciones.

Pareciera que a los antiguos les llamara más la atención los horizontes cálidos y abiertos, infinitos.

 

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