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Fin de semana en Barra de Navidad (Jalisco)

Por: Federico Vargas Somoza

Entre exuberantes montañas, tranquilas y casi vírgenes playas y un impresionante paisaje se localiza Barra de Navidad, pequeño puerto de pescadores que el 25 de diciembre de 1540

Descubriera el virrey Antonio de Mendoza y lo nombrara Puerto de la Natividad en honor al día de su arribo, aunque a lo largo de su historia ha recibido otros, como Puerto de Jalisco, Puerto de Juan Gallego, Puerto de Pu- rificación, Puerto del Espíritu Santo, Puerto de Cihuatlán y Barra de Navidad, como se le conoce hasta nuestros días. Justo aquí comienza la famosa Costalegre, región del Pacífico mexicano que se extiende desde hasta un poco antes de Puerto Vallarta. En nuestros días, Barra de Navidad ha aumentado su población y turismo, en gran parte gracias a la construcción de la autopista Guadalajara-Manzanillo.

VIERNES

18:00

El puerto está bastante cambiado desde que lo visité la última vez. Arribo al Hotel & Marina Cabo Blanco, en Armada y Puerto de la Navidad s/n. Luego, salgo a caminar rumbo al centro de la población y me detengo en una tradicional taquería del puerto, Los Pitufos, y regreso al hotel con vistas a recuperar ánimos para el día de mañana.

SABADO

7:00

Para contemplar el maravilloso espectáculo de la salida del sol es necesario trasladarse al vecino pueblo de Melaque, a tan sólo cinco km de distancia. Allí nos dirigimos al MALECÓN PANORÁMICO DE PUNTA MELAQUE, desde donde se domina toda la bahía de Navidad.

Tras contemplar el prodigio de un nuevo día, camino por la tranquila playa de arenas de color gris dorado y una suave pendiente sobre la que observo las ruinas del Hotel Melaque, uno de los mejores de la región hace algunos años y que quedó destruido a raíz del terremoto de 1995. Casi sin darme cuenta, llego hasta El Dorado, agradable restaurante a la orilla del mar para desayunar, pues el resto del día será ajetreado.

10:00

El templo local es bastante modesto, pero me llama la atención su inte-rior, cuyo altar principal está decorado con pinturas muy al estilo de la costa, pues vemos a Cristo entre timones de barcos y diversos paisajes marinos.

11:00

De Melaque me dirijo hacia la PLAYA DE CUASTECOMATE, apenas a tres km del entronque Barra-Melaque. Allí se nos ofrece al unísono la vista de la selva, la playa, los islotes y las rocas puntiagudas que emergen del mar como queriendo tocar al cielo formando un singular espectáculo natural.

Cuastecomate es una pequeña playa de apenas 250 m de largo y unos 20 m de ancho, pero a pesar de su reducido tamaño resulta un excelente lugar para los deportes acuáticos, como el esnórquel, nadar y/o rentar un pequeño bote de pedales para navegar por la protegida bahía.

13:00

Después de un buen chapuzón en Cuastecomate, regreso a Barra de Navidad para tomar un bote en el muelle de la Cooperativa de Servicios Turísticos “Miguel López de Legazpi” y dar un paseo por la LAGUNA DE NAVIDAD y así conocer la impresionante marina del hotel GRAND BAY en la Isla Navidad, o el criadero de camarón en el interior de la laguna, o si ya tenemos hambre llegar hasta el lugar conocido como COLIMILLA, donde se preparan deliciosos platillos con pescado y mariscos justo a orillas de la laguna. Aquí, también se puede practicar la pesca deportiva y obtener varias especies como la lisa, el pargo, el róbalo y la mojarra, entre otros.

16:00

Ya recuperado de la enchilada decido conocer la PARROQUIA DE SAN ANTONIO, en cuyo altar principal se encuentra la escultura muy singular conocida como EL CRISTO DEL CICLÓN O CRISTO DE LOS BRAZOS CAÍDOS. Cuenta la leyenda que al amanecer del primero de septiembre de 1971, el ciclón Lily azotaba con gran fuerza a la población de Barra de Navidad y mucha gente se refugió en la parroquia, de sólida estructura. Dicen los lugareños sobrevivientes de la catástrofe que ante las oraciones de la multitud, de pronto, el Cristo bajó los brazos y casi al instante los fuertes vientos y lluvia cesaron milagrosamente. Lo más sorprendente es que la imagen, realizada en pasta, no sufrió ningún golpe ni tiene rastros de humedad, en tanto los brazos permanecen colgados, como retenidos por un prodigio.

Justo frente a la parroquia se localiza una ré-plica de la Santa Cruz del Astillero. La cruz original fue colocada en ese mismo lugar en 1557 por don Hernando Botello, alcalde mayor del Valle de Autlán, para proteger a los constructores de las embarcaciones que condujeron a don Miguel López de Legazpi y a fray Andrés de Urdaneta a la conquista y colonización de Filipinas. La réplica fue colocada en noviembre de 2000, según reza una placa metálica al pie de la cruz.

17:00

Sigo caminando hacia el norte hasta llegar al monumento que conmemora el IV centenario de la Primera Expedición marítima que partió de este puerto con el propósito de conquistar las Islas Filipinas, al mando de don Miguel López de Legazpi y de Andrés de Urdaneta, el 21 de noviembre de 1564.

Me topo con la entrada al MALECÓN PANORÁMICO “GRAL. MARCELINO GARCÍA BARRAGÁN”, inaugurado el 16 de noviembre de 1991 y desde donde se tiene una vista espectacular de la bahía de Navidad y de la laguna del mismo nombre, separadas únicamente por la barra que da nombre a la población y sobre la que está el malecón. Sobre el lado poniente y casi a la mitad del andador se encuentra una escultura en bronce dedicada a Tritón, una de las deidades marinas y a Nereida, ninfa que personifica el juego de las olas y que es muy similar a la que se halla sobre el malecón de Puerto Vallarta. Se dice que este conjunto escultórico es un símbolo a los grandes atractivos turísticos y naturales con que cuenta COSTALEGRE.

Camino hasta el final del malecón, justo sobre la unión física de la laguna y la bahía y desde donde se puede apreciar la ISLA NAVIDAD, cuyo nombre real es el de Peñón de San Francisco, pues no es en realidad una isla, pero la costumbre y el turismo ha hecho que se le conozca así. Para acceder a ISLA DE NAVIDAD se puede hacer desde uno de los muelles de Barra o bien por carretera, por un camino que está poco después de salir de Cihuatlán.

DOMINGO

8:00

Como me han hablado mucho sobre los alrededores, concerté una cita por teléfono con el personal del complejo ecoturístico EL TAMARINDO para conocerlo. Localizado a 20 km al norte de Barra de Navidad, es un extraordinario y exclusivo desarrollo turístico inmerso en el verde escenario de una selva protegida. Entre las veredas del lugar de pronto nos topamos con tejones, mapaches, venados y un sinnúmero de animales en perfecta convivencia con los visitantes.

Este desarrollo turístico cuenta tres playas –DORADA, MAJAHUA Y TAMARINDO–, campo de golf profesional, cuyo hoyo 9 posee una impresionante vista al mar; club de tenis, centro de equitación, corredor de 150 ha que incluye una reserva para vida silvestre, club de playa, una marina natural y club de yates.

10:00

A tan sólo tres km de El Tamarindo se encuentra una desviación que conduce al poblado de LA MANZANILLA, con su larga y rústica playa de dos km de largo y 30 m de ancho. En este lugar, familiar por excelencia, se puede practicar la navegación y el alquiler de las famosas bananas, e internándonos un poco más en el mar abierto, practicar la pesca para obtener, con un poco de suerte, un huachinango, un róbalo o un pargo.

El principal atractivo de La Manzanilla es el entorno, integrado por los manglares y el brazo de un río que juntos forman el Estero de la Manzanilla, y que hace posible la existencia de gran cantidad de caimanes, que dada la cercanía del Estero con la población permite observarlos desde un lugar bastante seguro.

A pocos km de La Manzanilla está BOCA DE IGUANAS, una playa de fina arena color gris claro con pendiente suave, pero de oleaje muy variable, regularmente fuerte, pues es una porción de mar abierto. Aunque aquí no existe poblado alguno, se pueden rentar caballos y lanchas, y se localiza un hotel y dos o tres trailer parks, lo que la hace ideal para el campismo, la meditación y el retiro, siempre y cuando estemos concientes de lo peligroso que puede resultar meternos al mar si no sabemos nadar bien.

12:00

En el recorrido hacia el norte de Costalegre llego hasta LOS ÁNGELES LOCOS, una extensa playa de más de un km de largo y 40 m de ancho, de oleaje suave y gran extensión de palmeras. Su principal atractivo lo constituye el Hotel Punta Serena, exclusivamente para mayores de 18 años, con gimnasio, SPA y una serie de hermosos jacuzzis ubicados en lo alto de los acantilados que rodean al hotel. A unos 12 km se llega a la hermosa bahía de Tenacatita, de la cual se dice que es uno de los pocos lugares en los que se puede observar la salida y puesta del sol del lado del mar. A lo largo de la playa hay infinidad de enramadas que ofrecen servicio de restaurante y alquiler de bananas y jet-ski.

Después de echarme una fría bebida en una de las enramadas y darme un fresco chapuzón en las cristalinas aguas de la bahía, rento una lancha para tomar el paseo de LA VENA DE TENACATITA, paseo que dura una hora y lleva hasta el punto en el que el estero se une con el mar.

15:00

Aunque todavía me queda ánimo para seguir recorriendo esta parte del litoral, emprendo el regreso a mi punto de origen con la inquietud de volver muy pronto a esta parte del exótico Pacífico mexicano: Barra de Navidad y su Costalegre jalisciense.

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