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Fin de semana en Holbox... para nadar con el tiburón ballena

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Por: Lorena Bernal

Viernes

Nuestra cita era en el muelle a las 7.30 horas. El fresco de la mañana y el hermoso paisaje del amanecer nos terminó de despertar de excelente humor. Así abordamos la lancha rumbo a Cabo Catoche. Durante el trayecto es muy común la presencia de delfines, quienes juguetonamente gustan de seguir a las embarcaciones. También es posible, según la época del año, coincidir con la manta diablo (Manta birostris), lo cual es espectacular. Sus dimensiones, comportamiento y nado, añaden un plus al trayecto, sobre todo si se tiene la suerte de verlos saltar dorsalmente.

Ya aproximándonos a la zona del tiburón ballena, el guía nos dio las especificaciones pertinentes, ya que por fortuna el nado con este enorme pez está regulado por las autoridades en pro de su bienestar.

Todos estábamos a la expectativa. Al poco rato, en la tranquilidad total de esta zona, a lo lejos se logró ver una aleta dorsal en movimiento. Una vez localizados, y todos con equipo para snorquelear, nos turnamos de dos en dos. Por respeto, guardamos cierta distancia para no incomodarlos. Fue fascinante nadar al lado del pez más grande del mundo. Su angosta boca se extiende a todo lo ancho de su aplanada cabeza; sus ojos son pequeños, ubicados a los costados de la boca; las aberturas branquiales son largas y se extienden sobre las aletas pectorales; su poderosa aleta caudal es semicircular. Puede llegar a alcanzar longitudes de hasta 18 metros.

Nadando con el tiburón ballena

Una vez terminada la experiencia, más de uno se quedó dormido durante el trayecto de regreso, tal vez de la tensión y la emoción.

Cenamos, y nos coordinamos con quien fue nuestro guía, para poder recorrer en kayak los manglares al día siguiente.

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