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Fin de semana en la ciudad de Querétaro

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Por: México Desconocido

SÁBADO

Recomendamos salir muy temprano para aprovechar el fresco de la mañana y desayunar una vez más en la Plaza de Armas donde las opciones van desde unos huevos divorciados hasta algún corte de carne, pasando por el típico pozole.

Plaza de los Fundadores

Una vez repuestas las energías, toma la calle Venustiano Carranza hasta llegar a la Plaza de los Fundadores. Si eres observador notarás que vas subiendo. Te encontrarás en lo alto del Cerro el Sangremal, donde se inicia la historia de la ciudad, pues, según la leyenda, aquí fue donde el apóstol Santiago se apareció con una cruz mientras se libraba una batalla entre chichimecas y españoles, después de lo cual los primeros desistieron de su defensa. En esta plaza se encuentran las figuras de cuatro de los fundadores. Una de las construcciones que tienes ante ti es el Templo y Convento de la Santa Cruz, fundado a finales del siglo XVII y donde se estableció el Colegio de Propaganda FIDE, el primero en América, de donde salieron los frailes Junípero Serra y Antonio Margil de Jesús a la conquista espiritual del norte. Parte del antiguo convento se puede visitar, incluyendo su huerta con el famoso árbol de cruces, la cocina, el refectorio y la celda que sirvió de prisión a Maximiliano de Habsburgo.

Panteón de los Queretanos Ilustres y Acueducto

Al salir del Convento, llega a la Fuente de Nuestra Señora del Pilar, donde se narra la historia de la introducción del agua a la ciudad. Recorre la barda perimetral del convento y llegarás al Panteón de los Queretanos Ilustres, ubicado en lo que fuera parte de la huerta del edificio religioso. Aquí se encuentran los restos de los corregidores don Miguel Domínguez y doña Josefa Ortiz de Domínguez, además de los insurgentes Epigmenio González e Ignacio Pérez. En el exterior del panteón hay un mirador desde donde se tiene una vista privilegiada del Acueducto, enorme obra hidráulica que se convirtió en icono de la ciudad. Realizada por don Juan Antonio de Urrutia y Arana, marqués de la Villa del Villar del Águila, entre 1726 y 1735, para llevar agua a la ciudad por petición de las monjas capuchinas. Consta de 74 arcos a lo largo de 1,280 metros.

Museo Casa Zacatecana

Baja del Sangremal por la calle Independencia, rumbo al poniente, y en el número 59 está el Museo Casa de la Zacatecana, casona del siglo XVII que recibe su nombre de una conocida leyenda de las que dan alma a estas calles. En su interior podrás disfrutar de pinturas, mobiliario y colecciones de arte novohispano. Continúa el recorrido y llegarás a la esquina de la avenida Corregidor, donde encontrarás el Portal Allende y enfrente, cruzando la avenida, encontrarás la Plaza de la Constitución, remodelada hace pocos años.

Templo y Ex Convento de San Francisco

Continúa sobre Corregidora y llegarás al Templo y Ex Convento de San Francisco, fundado en 1550. El templo presenta una portada de cantera de estilo neoclásico, donde el elemento principal es un relieve de Santiago Apóstol, patrono de la ciudad. En el interior, su sobrio estilo contrasta con la hermosa sillería del coro alto y su monumental facistol. El ex convento alberga el Museo Regional de Querétaro, indispensable para entender la historia del estado. Las salas de arqueología y pueblos indios de Querétaro nos dan una visión de su tradición milenaria, y en la sala de sitio nos empapamos del esfuerzo evangelizador y conocemos la historia del edificio sede del museo.

Jardín Zenea

Se encuentra cruzando la calle. Debe su nombre al gobernador Benito Santos Zenea, quien plantó algunos de los árboles que aún dan sombra al quiosco de cantera y a la fuente de fierro del siglo XIX rematada con la diosa Hebe. Boleros siempre ocupados, eternos lectores del periódico matutino y niños revoloteando alrededor del globero, ambientan el jardín central.

Teatro de la República

Camina sobre avenida Juárez y una cuadra después llegarás al Teatro de la República, inaugurado en 1852 como Teatro Iturbide. En su interior de aire afrancesado aún escuchamos a los fantasmas de Maximiliano y su consejo de guerra, a la diva Ángela Peralta y el alboroto de los diputados promulgando la Constitución de 1917.

Hora de la comida

Para comer sin perder el sabor queretano, dobla en la esquina e instálate en el Restaurante La Mariposa, de gran tradición y donde, según dicen, se comen las mejores enchiladas queretanas y el más sabroso helado de mantecado. Te recomendamos que éste lo pidas para llevar, pues caminando se disfruta mejor.

Museo de la Ciudad

Y así, caminando, sigue al poniente, sobre la avenida Hidalgo. Sin prisas observa las coloniales fachadas con regios portones tachonados de herrería forjada; llegarás a la calle Vicente Guerrero y dobla a la izquierda; frente a ti tendrás el Templo de las Capuchinas y su convento, que ahora alberga el Museo de la Ciudad, con exposiciones permanentes y espacios para la creación y divulgación artística.

Jardín Guerrero y Catedral

Continuando sobre la misma calle, llegarás al Jardín Guerrero, con enormes laureles que dan vista al Palacio Municipal. En la esquina de las avenidas Madero y Ocampo se encuentra la Catedral, el Templo se San Felipe Neri. Aquí celebró la misa de dedicación y bendición don Miguel Hidalgo y Costilla, siendo cura de Dolores. El oratorio del templo está convertido en el Palacio Conín con oficinas gubernamentales.

Templo de Santa Clara

Sobre Madero, hacia el oriente, nos encontramos en el Templo de Santa Clara, construido a principios del siglo XVII bajo los auspicios de don Diego de Tapia, hijo de Conín. Del convento no queda nada, pero en el interior del templo se conserva una de las decoraciones barrocas más importantes del país. Es necesario sentarse para admirar cada detalle de los retablos, el púlpito, los coros alto y bajo.

Templo y Ex Convento de San Agustín

Sobre el Jardín de Santa Clara se ubica la Fuente de Neptuno, con sus más de 200 años, y a una cuadra, sobre la calle Allende, admirarás otra muestra del barroco mexicano: el Templo y Ex Convento de San Agustín. La portada semeja un retablo con columnas salomónicas que enmarcan al Señor de la Portada. La cúpula, adornada con mosaicos azules y seis figuras de ángeles músicos con atuendos indígenas, es admirable.

Museo de Arte de Querétaro

A un lado del templo, en lo que fuera el convento, se localiza el Museo de Arte de Querétaro, un claustro, con tan pródiga ornamentación que es necesario detenerse a interpretar las ondulantes cornisas, las figuras de expresivos rostros, los mascarones, las columnas y toda la iconografía que envuelve sin dejar un respiro. Por si fuera poco, el museo resguarda una colección pictórica con firmas como las de Cristóbal de Villalpando y Miguel Cabrera, entre muchas otras.

Rumbo al Templo de la Congregación de Guadalupe

Regresando por la calle puedes conocer (previo permiso) la Casa de la Marquesa, señorial casona hoy convertida en lujoso hotel. Sobre Corregidora sube el andador Libertad, lleno de artesanías, desde plata, latón, textiles de Bernal y, por supuesto, muñequitas otomíes. Una vez más te encontrarás en la Plaza de Armas donde puedes tomar la calle Pasteur. A una cuadra se levanta el Templo de la Congregación de Guadalupe con sus dos torres de colores patrios. En el interior apreciarás su ornamentación neoclásica y su órgano fabricado por el arquitecto Ignacio Mariano de las Casas. En la plaza que se localiza al frente, las ollas con miel de piloncillo hierven esperando que los buñuelos tomen su dulce baño.

La hora de la cena

Regresamos a la calle Cinco de Mayo y al bajar nos encontramos con la Casona de los Cinco Patios, construida por el conde de Regla, don Pedro Romero de Terreros, admirable por sus pasadizos que conectan con el interior. Cenamos en su Restaurante San Miguelito y, para terminar el día, puedes disfrutar de una bebida en La Viejoteca, con su antiguo mobiliario que incluye una farmacia completa.

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