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Fin de semana en la ciudad de Tlaxcala

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Por: México Desconocido

Descripción detalle a detalle para disfrutar de las zonas arqueológicas aledañas a la Ciudad de Tlaxacala: Cacaxtla y Xochitécatl.

DOMINGO

Para aprovechar lo que nos resta de visita, desayunamos rápido en el restaurante del hotel e iniciamos nuestro paseo, que consistirá en visitar algunos sitios de interés imprescindibles de conocer. Así que nos dirigimos rumbo al imponente Santuario de la Virgen de Ocotlán, que se encuentra a tan sólo un kilómetro de la ciudad. Este monumental conjunto data de 1541, año en que tuvo lugar la aparición de la Virgen María al indígena Juan Diego Bernardino. Dos edificaciones complementan el conjunto: la Capilla de Guadalupe (hoy el bautisterio) y el Portal de Peregrinos. El interior es bellísimo y sería inútil destacar alguno de sus elementos. Sin embargo, podemos mencionar el barroco retablo mayor, las pinturas que narran la historia del estado, el enorme órgano del siglo XVIII pero, sobre todo, la imagen de la Virgen de Ocotlán tallada en madera.

De regreso a la ciudad,por una empinada calle sale a nuestro encuentro la Capilla del Pocito de Agua Santa, cuya interesante historia rebasa los límites de esta reseña. Sólo mencionaremos que del lugar donde fue edificada la capilla manaba agua a la que los lugareños atribuyeron propiedades curativas, por lo que es muy común ver a personas locales y foráneas llenar garrafones y recipientes, que se venden afuera de la capilla, con la milagrosa agua.

La ventaja de que Tlaxcala sea un territorio de poca extensión es que sus atractivos se encuentran cerca unos de otros. Así que aún tenemos suficiente tiempo para escaparnos a los sitios arqueológicos de Cacaxtla y Xochitécatl. El primero alcanzó su auge cultural entre los años de 650-900 d.C., y desde 1975 es objeto de trabajos arqueológicos. Su fama se debe a las magníficas pinturas que decoran algunos de los muros del llamado Gran Basamento. A dos kilómetros de éste se localiza Xochitécatl, el otro sitio arqueológico relevante del estado. Aquí se encuentra la Pirámide de las Flores, que está considerada como la cuarta estructura más grande de lo que fuera Mesoamérica.

De regreso a Cacaxtla, aún tenemos tiempo para visitar el museo que se encuentra a la entrada del sitio y que ofrece un panorama general de la zona, pues exhibe objetos rescatados no sólo de ahí sino de otros sitios vinculados con la cultura olmeca-xicalanca. El sol castiga fuerte, por lo que recomendamos llevar sombrero o visera y suficiente agua.

El recorrido ha sido arduo y el cuerpo desde hace buen rato nos reclama alimentos, por lo que las quesadillas que se venden en las afueras del sitio serán recibidas como una bendición. Se recomiendan las de flor de calabaza con queso oaxaca en tortilla azul, que en verdad, y haciendo a un lado la feroz hambre que nos agobiaba, son una delicia.

Regresamos al hotel para recoger nuestro equipaje y emprender el retorno a la bendita ciudad de México, con el ánimo de regresar a este enorme estado en cuanto a atractivos se refiere. Prometemos volver para visitar las bellas e imponentes haciendas ganaderas y pulqueras que se distribuyen por todo este minúsculo pero maravilloso jirón de nuestro ya de por sí rico país.

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