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Fundación de Puebla

En terrenos del pequeño valle de Tlaxcala, entre las antiguas poblaciones de Cholula, Totimehuacan, Cuauhtinchan, Huaquechula, Tepeaca y Calpan, se encuentra asentada la colonial ciudad de Puebla. Su ubicación fue dispuesta de manera estratégica, pues se sitúa entre el camino que lleva desde la ciudad de México al puerto de Veracruz.

En un principio la población se estableció en la margen oriental del río que los españoles bautizaron como San Francisco (que hoy día se encuentra entubado bajo el Bulevar Héroes del 5 de Mayo) y posteriormente se trasladó a un sitio topográficamente más alto, en la orilla occidental del mismo río, con objeto de evitar las inundaciones que aquejaban a sus pobladores.

La empresa de su fundación se inició en 1531, pero la fecha exacta es motivo de discusión. Unos dicen que fue el 16 de abril, día en que se celebró la primera misa; otros, que debió ser entre el 28 y 29 de septiembre, días en que les fue informado a los pobladores que la reina Isabel de Portugal, esposa de Carlos V había firmado la Cédula que ordenaba a la Segunda Audiencia de la Nueva España la formación de un pueblo de españoles en la provincia de Tlaxcala. Aunado a esto, está el hecho de que el 29 de septiembre se festeja al Arcángel San Miguel, santo patrono de Puebla.

Otros personajes que participaron más directamente en la fundación de la ciudad de Puebla fueron el presidente de la Real Audiencia de la Nueva España, don Juan de Salmerón, que reconocía la conveniencia de establecer a la nueva población e impulsó notablemente su desarrollo durante los primeros meses de su existencía; el obispo de Tlaxcala fray Julián Garcés, quien tuvo una "revelación" mediante un sueño en el que se le aparecieron unos ángeles indicándole el sitio para la fundación, y el primer corregidor, don Hernando de Saavedra, quien trazó el lugar preciso del asentamiento.

La planeación de la ciudad se distingue de muchas otras poblaciones contemporáneas, por ser la primera en la que se establece un planteamiento urbano que resulta de otras propuestas cuyos orígenes se encuentran en la Roma antigua y se consolidan en el renacimiento. Bajo este enfoque, la estructura original de la localidad responde al típico esquema en forma de tablero de ajedrez, con calles y avenidas de dimensiones constantes y con orientación noreste-suroeste.

En el centro de la población se ubican la plaza principal, los edificios de gobierno y la Catedral, en torno a los cuales se desarrollaría el resto del asentamiento humano en dirección a los cuatro puntos cardinales.

Debido a la gran cantidad de inmuebles históricos que tiene la ciudad, destacaremos los que cuentan con una relevancia histórica, por los hechos que en ellosse sucedieron y por su preponderante valor estético. Entre ellos mencionaremos en primer término un sitio que aunque no se difunde profusamente, representa un lugar de gran significado: la Ermita, en la cual se ofició la primera misa y que se encuentra en la zona más antigua de la ciudad; la actual capilla de Santa Elena, ubicada en el costado poniente de la iglesia de la Cruz en el barrio del Alto.

En lo que respecta a monumentos religiosos, la bella Puebla de los Ángeles cuenta con un gran número de capillas e iglesias, como la Catedral, que posee las torres más altas del país, y cuya construcción fue iniciada en 1575, para concluirse a mediados del siglo XVII, durante el mandato del obispo don Juan de Palafox y Mendoza, personaje al que también se debe la creación de la famosa Biblioteca Palafoxiana; La Compañía, anexa al antiguo colegio del Espíritu Santo; San Francisco, con su extraordinaria fachada adornada con azulejos, anexa al convento en el barrio que lleva su nombre, del cual partía la procesión que celebraba el Viacrucis y que remataba en la plazuela del Calvario (actualmente Las Piadosas), esta última con una extraordinaria ambientación que se ha conservado hasta nuestros días; Santo Domingo, que aloja una esplendorosa joya arquitectónica, la conocida como capilla de la Virgen del Rosario, barroca por excelencia; San Cristóbal (reconstruido tras su afectación durante la intervención francesa); los templos de la Soledad y la Luz; San José concluida en el siglo XVII, aloja a la famosa capilla del Sagrario del siglo XVIII, que rivaliza en belleza con la del Rosario; y el viejo templo del exconvento de Santa Catarina, obra del siglo XVIII que en su interior guarda aún algunos retablos de bello estilo churrigueresco.

En cuanto a conventos de monjas, destacan el de Santa Mónica en el que se aprecia un hermoso patio típicamente colonial, decorado con azulejos; lo que fueran las viejas celdas hoy alojan a un museo religioso. El de Santa Rosa, con su característica arquitectura de la época colonial y su maravillosa cocina completamente ornamentada con azulejos de talavera.

Por lo que se refiere a colegios se encuentran el del Espíritu Santo, actual Universidad Autónoma de Puebla; el de San Pedro y San Pablo, hoy convertidos en Casa de la Cultura y que alberga a la extraordinaria Biblioteca Palafoxiana. La ciudad también posee construcciones civiles de gran atractivo, como la Casa del Alguacil Mayor, modelo del barroco del siglo XVIII; el Teatro Principal, el primero construido en América y la antigua Academia de Bellas Artes con su patio virreinal; el exreal Hospital de San Pedro, también de los primeros construidos en el continente; el antiguo Hotel Arronte; la denominada Casa de los Muñecos con su excelente portada ornamentada con azulejos; y la Casa del Alfeñique, bellamente decorada en estilo barroco con influencia árabe; todos ellos, ejemplos de la transformación de la arquitectura colonial a través del tiempo.

Como ejemplo de la industria durante la Colonia encontramos el molino de trigo de El Carmen. Además, entre los elementos artesanales que se utilizaron para decorar los edificios destacaron los herrajes damasquinos forjados y la famosa loza de talavera.

Muy cerca de la ciudad se encuentra Cholula, una apacible localidad fundada en 1557 con el objeto de reunir a los indígenas que se encontraban dispersos en la región; en ella se encuentran monumentos religiosos de gran belleza como la iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, y la Capilla Real, ubicada en la plaza principal, con sus numerosas cúpulas y sus siete naves; en los alrededores se encuentran los templos de San Francisco Acatepec y Santa María Tonantzintla,el primero con un impresionante revestimento exterior a base de coloridos azulejos y con su interior ornamentado con bellos estucos de gran barroquismo plenos de simbolismo religioso y cargados de fuerte sabor indígena; el segundo constituye la máxima expresión del barroco indígena del país, sólo comparable con Santo Domingo en Oaxaca. En la localidad de Huejotzingo, un pueblo muy antiguo fundado en 1524, se encuentra el famoso templo y convento franciscano, construido entre 1544 y 1570, de considerable importancia artístico-arquitectónica por su fisonomía y su contenido ornamental.

En Atlixco, fundada en 1547, hay importantes inmuebles patrimoniales entre los que destaca el convento franciscano construido en el cerro de San Miguel, con una severa imagen medieval.

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