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Historia de la ciudad de Guadalajara (Parte 2)

Continúa la historia de la ciudad que se llamó en un primer momento Reino de la Nueva Galicia.

También se encuentra el antiguo colegio jesuita de Santo Tomás de Aquino, edificado en la última década del siglo XVI y que en 1792 fue ocupado por la Universidad. De la construcción sólo persisten lo que fuera la iglesia, con su monumental cúpula del siglo pasado, y la capilla de Loreto anexa, edificada en 1695 por Juan María de Salvatierra. El templo de San Juan de Dios, que antiguamente fue la capilla de la Santa Veracruz, edificada en el siglo XVI por don Pedro Gómez Maraver, se levantó en el siglo XVIII con fachada barroca de sobrias características. La iglesia de la Merced, con un estilo barroco similar al de San Juan de Dios, aunque más recargado, fue fundada en el siglo XVII por los frailes Miguel Telmo y Miguel de Albuquerque.

El templo de la Soledad, fue construido hacia finales del siglo XVII y principios del XVIII a instancias de doña Juana Romana de Torres y su esposo el capitán Juan Bautista Panduro. En el lugar estuvo la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y del Santo Sepulcro, ocupando una capilla dedicada a San Francisco Xavier. El templo y colegio de San Diego, obra del siglo XVII; el primero con una portada muy sobria que ya parece pertenecer al estilo neoclásico y el segundo con una bella arquería que ornamenta su viejo claustro.

La iglesia de Jesús María, anexa al convento del mismo nombre, fue fundada en 1722; aún conserva sus portadas barrocas, sobre las que se ven esculturas de bulto que representan a la Sagrada Familia, la Virgen de la Luz, San Francisco y Santo Domingo.

Por último es importante resaltar tres construcciones religiosas más que se han perfilado por ser los mejores ejemplos, cada una en su tipo, del desarrollo de la arquitectura colonial en Guadalajara, principalmente entre los siglos XVII y XVIII. Así tenemos la capilla de Aránzazu, de mediados del siglo XVIII, con su curiosa espadaña y su interior ornamentado con magníficas pinturas y retablos churriguerescos de la misma época y considerados los mejores de la ciudad. El convento e iglesia de Santa Mónica, fundado por el padre Feliciano Pimentel en la primera mitad del siglo XVIII; su templo exhibe una doble portada con una rica ornamentación catalogada como la mejor muestra del estilo barroco salomónico exuberante. El templo de San Felipe Neri, construido en 1766 por el arquitecto Pedro Ciprés, forma un conjunto de extraordinaria sobriedad que incorpora en su ornamentación elementos con reminiscencias platerescas, aspecto que coloca al templo como el mejor edificio religioso de Guadalajara.

En las construcciones que corresponden a la arquitectura civil, hay algunos edificios admirables, entre los que se puede mencionar el Palacio de Gobierno, antiguas casas reales que fueron modificadas en el siglo XVIII siguiendo un proyecto del ingeniero militar Juan Francisco Espino, aunque la fachada fue obra de Miguel José Conique. La edificación fue concebida en esencia al estilo barroco, pero se notan ya en ella ciertas tendencias neoclásicas. En el recinto funcionaron las oficinas reales, que estuvieron en el desaparecido Palacio de Medrano, y las salas de audiencia.

Tenemos además el que fuera el Seminario Conciliar dedicado a San José inaugurado por el obispo Galindo y Chávez en 1701, hoy ocupado por el Museo Regional de Guadalajara, con su claustro principal de columnas del tipo toscano y sus portadas barrocas. El famoso Hospicio Cabañas levantado a principios del siglo XIX, siguiendo los planos del ilustre arquitectoManuel Tolsá, dirigiendo la obra José Gutiérrez y concluido años después por el arquitecto Gómez Ibarra, y que constituye un notable ejemplo del estilo neoclásico.

Entre otras construcciones menores que brindaron unidad estilística a la ciudad de Guadalajara pueden mencionarse, aunque no todas se conservan: la señorial casona del siglo XVI que estuvo frente a la que fuera la plazuela de San Sebastián del barrio de Analco. La casa de la calle de la Alhóndiga Núm. 114, actualmente Pino Suárez. Las residencias que fueran de los Sánchez Leñero en el Núm. 37 y la de don Dionisio Rodríguez en el Núm. 133 de la calle de Alcalde. La casa de los Calderón, tradicional dulcería colonial fundada en 1729 y ubicada en la esquina de las antiguas calles de Santa Teresa y Santuario, hoy Morelos y Pedro Loza; la de Francisco Velarde, de estilo neoclásico, y por último la que fuera la mansión de los Cañedo, ubicada frente a la parte posterior de la Catedral.

En las cercanías de Guadalajara, tercer ciudad en importancia del país, se encuentra la antigua villa de San Juan Bautista Melzquititlán, hoy San Juan de los Lagos. Esta localidad se ha convertido en un importante centro religioso por la gran tradición milagrosa de la imagen de la Virgen María que conserva su basílica, edificada a mediados del siglo XVII por don Juan Rodríguez Estrada. En el mismo poblado se pueden ver otras construcciones como el templo de Tercera Orden, la capilla del Calvario, la capilla del Primer Milagro, que datan de los siglos XVII y XVIII. También existen en la población importantes inmuebles de carácter civil como el Palacio del Colegio y el edificio de los Diezmos, entre otros.

En la localidad de Lagos de Moreno se puede apreciar su parroquia principal, obra del siglo XVII con una bellísima fachada de estilo churrigueresco.

Finalmente, en San Pedro Tlaquepaque se encuentran algunos ejemplos de arquitectura religiosa barroca en la región, como la parroquia de San Pedro y el templo de la Soledad.

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