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Izapa: en el corazón de Soconusco chiapaneco

Por: Saudhi Batalla

A 12 km de Tapachula, sobre la carretera internacional a Talismán, en el municipio de Tuxtla Chico y dividida en dos conjuntos por la carretera que conduce a la frontera, se encuentra Izapa, escondida entre cafetales y cacaotales.

La palabra Soconusco evoca verdor, fertilidad y riqueza; este lugar de sorprendente belleza atraviesa distintos paisajes naturales: la depresión, la Sierra Madre y la llanura costera; de hecho, la región se extiende a lo largo de 125 km de litoral frente a las costas del Pacífico.

En esta región se encuentra Izapa, importante centro cívico y religioso, fue construido alrededor del 1500 a.C.

Sus habitantes eran de filiación mixe-zoque.

A partir del 600 a.C., y a lo largo de un milenio, fue le centro mítico más importante de la llanura del Pacífico, llegando a tener más de 160 edificios. Su importancia derivaba del tráfico de cacao y de obsidiana.

En la actualidad los vestigios aparecen como montículos de tierra y plataformas de cantos rodados. Las estructuras que rodean la plaza antiguamente sustentaron templos, en muchas de ellas se encuentran estelas de piedra labrada y sin labrar, además de altares como el de forma de rana bellamente esculpido. También llaman la atención las esferas de piedra sobre columnas, posibles representaciones solares. Muy espectacular es una escultura monolítica que representa un enorme jaguar con las fauces abiertas y devorando a un hombre. El estilo escultórico del sitio ha dado lugar a que se hable de la cultura izapeña influida por los olmecas, pero con características propias que se extendieron a otras regiones de la costa de Chiapas y Guatemala. La escultura izapeña fue básicamente religiosa en su origen y parece registrar eventos míticos e históricos, así como conceptos religiosos y cosmogónicos. Los monumentos de piedra son estelas y altares que se encuentran colocados en su mayoría en la plaza principal que da acceso a los principales montículos; también hay grandes morteros de piedra.

Las estelas y altares son de grandes rocas basálticas, rocas desgastadas por la erosión de las corrientes de agua. Los altares están al frente de las estelas y se relacionan con éstas. Esta asociación es un rasgo cultural muy importante que persistirá en culturas posteriores como la cultura maya, donde las estelas son talladas y los altares rectangulares.

Aunque el sitio de Izapa es muy extenso, sólo es posible visitar el conjunto F, al norte de la carretera, que es el área más restaurada y donde se encuentra la mayoría de las estelas y esculturas pétreas. Los grupos A y B, situados al sur, son accesibles por caminos de terracería y la zona se encuentra cubierta de vegetación; sin embargo, vale la pena la visita por sus estelas y una bella cascada justo antes de llegar, perfecta para refrescarse.

En tu próximo viaje a Chiapas no dejes de visitar el Soconusco, y disfrutar de su gente, su humeante café y su exótica gastronomía: arroz estilo chino, lomo de puerco en salsa china, frijol negro con chipilín y tamales; pero sobre todo de Izapa, construido hace más de tres mil años, mudo testigo de los primeros habitantes del exuberante Soconusco.

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