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La Barranca de Metztitlán (Hidalgo)

Por: Adriana S

Fue grande la ilusión con que iniciamos nuestro viaje para conocer lo que se nos había asegurado es uno de las más bellos lugares del estado de Hidalgo y de nuestra República mexicana: la Barranca de Metztitlán.

Fue grande la ilusión con que iniciamos nuestro viaje para conocer lo que se nos había asegurado es uno de las más bellos lugares del estado de Hidalgo y de nuestra República mexicana: la Barranca de Metztitlán.

Salimos de la ciudad de México por la carretera de Pachuca; una hora más tarde llegamos a la capital del estado de Hidalgo. De ahí subimos por el camino que lleva Tampico; cruzamos los montes que cierran por el norte el valle de México, y nos adentramos en los bellos y boscosos parajes que rodean Real del Monte. Seguimos nuestro camino y bajamos por Omitlán y Velasco, lugares de hermosas huertas de manzanos y perales, y a 26 km de Pachuca está Atotonilco El Grande, con su belleza y espectacular iglesia-fortaleza agustina del siglo XVI, que merece una vista especial. Seguimos adelante: la vegetación fue cambiando gradualmente y saliendo de Atotonilco quedaron atrás las tierras fértiles con sembradíos de maíz, echada y hortalizas, y nos adentramos en una zona semiárida llena de huizaches, nopales y chollas.

A unos 14 km de Atotonilco -y como una hora después de haber dejado Pachuca- llegarnos a nuestro des­tino: el borde occidental de la Barranca de Metztitlán, en donde nos detuvimos para admirar el magnífico espectáculo que la naturaleza nos deparaba.

La barranca se abría a nuestros pies ofreciéndonos un maravilloso paisaje comparable en todo, menos en el tamaño, con barrancas famosas como el Cañón del Cobre en Chihua­hua o el del Colorado en Arizona. Lo que de esta barranca se nos había dicho se quedaba corto ante tanta magnificencia.

Esta espectacular grieta de la tierra debe su nombre a un hermoso pueblito denominado Metztitlán -que en náhuatl quiere decir "lugar de la luna", deMetzli, luna, ytlan, lugar- que se encuentra en el fondo hacia su extremo norte.

La barranca, que corre con una orientación general sureste-noreste, tiene su origen en dos ramales: uno, que nace cerca de Apaleo, al noreste de Tulancingo, y el otro que arranca junto a Alcholoya, al noroeste de esta ciudad, que se juntan para formar una sola sima a unos 5 ktn de Alcholoya, río abajo.

La barranca va ensanchándose y haciéndose cada vez más profunda. En el fondo se puede apreciar una hermosa y fértil vega irrigada por las aguas (le un arbolado río –a veces manso, a veces bronco- y que en su parte alta se llama río Grande o río de Tulancingo y mas adelante se conoce como río Metztitlán.

Uno de los principales atractivos de este sitio, es el contraste que ofrece por un lado la parte alta de la meseta -que se abre para dar lugar al cañón, en especial la parte occidental, de una aridez extrema, donde sólo se encuentran plantas resistentes a la sequía como huizaches, mezquitas, nopales, magueyes, órganos, "viejitos", biznagas, chollas, mamillarias y muchas más-, y por otro su fondo verde, fértil, húmedo, lleno de nogales majestuosos, frondosos aguacates y aromáticos naranjos, así como (le abundantes plantíos de la más variada gama de verdu­ras, hortalizas y cereales, además de frijol, haba, cebolla, papa, tomate, tomatillo, calabaza y echada, sin faltar, nuestro típico y ubicuo maíz.

Tras de contemplar la vista que la barranca nos ofrecía desde sus bordes -que están a una altura aproximada de 2 300 m snm- reiniciamos nuestro recorrido divididos en clon grupos. El primero, bajo por el espléndido trazo de la carretera hasta llegar al fondo (a cerca de 1 500 m snm -lo que da una caída vertical, en muchos lugares casi a tajo, que oscilo entre los 500 y los 700 m-) a un paraje denominado Acalome -o "lugar de las dos casas junto al agua", por donde cruza el río-. Pasando el puente, la carretera se divide en dos, y ellos tomaron la desviación que llevo al pueblo de Metztitlan, dejando la carretera principal que sigue hacia San Agustín Mezquititlan, todavía dentro de la barranca, y sube por el borde oriental de ésta en dirección a Tampico.

En el fondo de la barranca hay varios pueblos, de los cuales los más importantes son Metztitlán, cabecera del municipio de ese mismo nombre, y San Pedro, punto donde nos reuniríamos los dos grupos.

El segundo grupo, del cual yo formaba parte, emprendió el camino por el borde de la barranca y pasó por el pueblo de Santa Mónica hasta llegar al inicio de la Cuesta del Xiote, para bajar a pie por una estrecha vereda de herradura que en su parte alta es conocida como "Los Caracoles" en virtud de los 26 zigzags que bajan cerca de 150 m verticales sobre la cara de la barranca. Desde este lugar ahí gozamos de magníficas vistas y pudimos localizar en lo alto del cantil un nido de águilas. Después de los caracoles, la pendiente se vuelve menos pronunciada por lo que el camino es un poco más fácil. Antes de llegar a la vega existe un puerto en donde el viento sopla siempre con gran fuerza.

La bajada es difícil y cansada pues la vereda se encuentra en muy mal estado por la falta de uso, y la caminata se desarrolla bajo el rayo de sol sin sombra alguna bajo la cual protegerse.

Al llegar al fondo de la barranca sentimos un gran alivio pues la sombra de los nogales mitigó el calor que sentíamos. Cruzamos la vega y nos reunimos con el primer grupo en el punto acordado, donde nos esperaban refrescos bien fríos.

Reunidos los dos grupos seguimos adelante para admirar otro de los atractivos de la barranca, sobre todo para los amantes de la arquitectura y el arte coloniales. Se encuentra en el pueblo mismo de Metztitlán y es la iglesia y convento agustino de Los Santos Reyes, construido por los misioneros y evangelizadores de dicha orden en el sigloXVI.

Como todos los de su época es en parte fortaleza. La iglesia original se construyó en 1537, mas una inundación la arrasó en 1539 e hizo que la nueva se construyera hacia 1550 en el lugar actual, mirando a la ladera oriente de la barranca. Este bello monumento religioso tiene una gran capilla abierta que ve hacia el extenso atrio, y a los lados de éste unas interesantes capillas posas. La iglesia, de grandes dimensiones, tiene una enorme nave techada por una bóveda de cañón corrido que en un tiempo presentó una gran cuarteadura en toda su longitud.

A partir de la Conquista, los ya mencionados frailes agustinos hicieron de Metztitlán su base para la labor de evangelización de la Sierra Alta, y sus conventos se fueron extendiendo como en cadena desde Acolman y Epazoyucan, en el valle de México, hasta Actopan, en el Mezquital, Atotonilco el Grande, en la meseta occidental de la barranca, el propio Metztitlán y luego, hacia el oriente, a Malanga y a Huejutla.

Los habitantes de la barranca son gente amable y accesible que se dedica principalmente a la agricultura. Originalmente fue habitada por otomíes, quienes más tarde constituyeron un elemento rural, luego del establecimiento de los olmeca-xicallanca, que fueron el elemento civilizador. Después, la región fue poblada por tecpanecas, afamados por ser buenos guerreros, cosa que comprobaron los mexicas, quienes a partir del reinado de Tizoc los atacaron infructuosamente en repetidas ocasiones.

Hay quienes aseguran que sus primeros pobladores, cuando entraban en guerra con las provincias vecinas, acostumbraban asaltar solo en las noches de lana, por lo que les llamaban "metztitlanecas", que quiere decir "los de la luna".

Pudimos observar que a lo largo de la barranca las casas se construyen en las partes altas básicamente por dos razones: la primera, para no desperdiciar tierra fértil de la vega, y la segunda para que las inundaciones no se lleven las construcciones.

La barranca termina unos 20 km al norte de Metztitlán, donde se cierra para formar una laguna alimentada por las aguas del río, que ahí dejaba de tener una salida natural. Hace algunos años se perforó un túnel que la desahoga y evita que la vega se inunde. En esta laguna, pudimos admirar una variada fauna, incluyendo una parvada de pequeños pelícanos blancos que suponemos volaron hasta aquí remontando los ríos desde su desembocadura en el Golfo de México.

La laguna es poco profunda, sus bordes están constituidos principalmente por lodo. El viento, que sopla con gran fuerza, ofrece un hermoso espectáculo cuando nueve las ramas de los árboles cercanos a la laguna.

Dado lo avanzado de la hora tuvimos que emprender el regreso y despedirnos de la barranca de Metztitlán, lugar de mucho contraste, color, vida y gente buena y trabajadora.

SI USTED VA A METZTITLÁN

Tome la carretera número 105 que va de Pachuca a Zacualtipán y Molango y un poco adelante del pueblo de Los Venados desvíese a su izquierda y estará después en la zona de la barranca.

En cuanto a los servicios, en Metztitlán encontrará donde comer, pero si quiere alojamiento le recomendamos San Miguel Regla que está a 50 km aproximadamente

Fuente: México desconocido No. 224 / octubre 1995

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