Francisco Aquiles Bazaine, fue un hábil militar que sirvió en la Guerra de Argelia, en la Guerra de Crimea y en la Segunda Intervención Francesa en México.
Nació en 1811 en Versalles, Francia. A los 20
años de edad ya había iniciado la carrera de las armas y le tocó
participar en combates en África, España Rusia e Italia; obtuvo la Cruz
de la Legión de Honor por sus méritos en campaña. Llegó a México como
comandante de la primera división del ejército invasor, bajo las órdenes
del mariscal Forey y para julio de 1863 ya lo había sustituido como
comandante en jefe; en 1864 recibe el título de mariscal. En 1865 rindió
a Porfirio Díaz en Oaxaca.
Bazaine contrajo matrimonio en México
con Josefa Peña y Azcárate. Evacua nuestro país en febrero de 1867 e
invita a Maximiliano a abdicar a su corona de emperador mexicano y a
regresar a Europa con él. Todavía en 1870 participa en la guerra
francoprusiana. A la caída de Napoleón III, Bazaine es acusado de
traición, degradado y condenado a muerte pena que se le conmuta por la
de 20 años de prisión; logra huir y muere en Madrid en 1888.
A don
Genaro García debemos el rescate del archivo de Bazaine, mismo que
publicó en 1907 con el título de La interacción francesa en México. Según
el archivo del mariscal Bazaine, dentro de su colección de Documentos
inéditos o muy raros para la historia de México. En el archivo aparece
una gran cantidad de cartas del mariscal, que en su conjunto forman una
muy extensa obra. Cuando todavía Forey ostentaba el mando de las fuerzas
invasoras en México, Bazaine le criticó que hubiera otorgado Cruces de
oficial y de caballero de la Legión de Honor del ejército francés a
militares mexicanos.
Por lo que se
refiere a la posición de la Iglesia frente al gobierno, a Bazaine no le
complacía y los curas mucho menos: "El Arzobispo de México (Labastida)
ha llegado. Nos hemos puesto inmediatamente en relaciones; pero cuál no
ha sido mi contrariedad cuando le oí exponer sus ideas para reconstituir
el dominio del Clero".
"El Gobierno provisional está dividido con
motivo de la oposición sistemática que hace el Arzobispo a todas las
medidas tomadas para calmar las pasiones políticas y llegar a la
conciliación. He conducido al General Almonte en una vía más liberal, lo
sostengo y llegaremos a apartar al Prelado, que se ha vuelto
imposible."
Hubo una curiosa desavenencia entre Bazaine y el
arzobispo Labastida; todo se debió al disfrazado nacionalismo de un
sacerdote mexicano y a la ligereza de ropas de una francesa: "En la
parroquia de San José, el vicario, señor Pascual Robles, celebraba la
santa misa. Una francesa, la señora de Rancy, casada con uno de los
oficiales de nuestro Estado Mayor, que asistía piadosamente a las
ceremonias del culto, vestida con el traje europeo que usa
constantemente; fue obligada a salir de la iglesia, amenazada e
insultada por el sacerdote que estaba en el altar, quien, olvidando la
santidad de su carácter eclesiástico y perdiendo toda dignidad, se
entregó a gesticulaciones y provocaciones incompatibles con el respeto
del santo lugar y con el carácter sagrado de un ministro de Dios.
"El
señor De Rancy fue a pedir explicaciones al señor cura de San José,
quien desaprobó la conducta de su vicario, pero sostuvo en principio que
la tenue y el traje de las mujeres en Europa, creaba en México un
derecho de prohibición de entrada en las iglesias... He tenido que hacer
venir a mi casa al vicario que habría sobrepasado de tal manera todos
sus derechos y que se había olvidado hasta el punto de amenazar con el
puño a una mujer honorable y digna de estima, y le he hecho comprender
que en las circunstancias en que el sacerdote perdía su dignidad, la ley
sabía alcanzar al hombre. Tengo la honra de suplicar a Vuestra
Eminencia se sirva dar instrucciones a su diócesis para que no se
reproduzcan tales escándalos y para que las mujeres francesas, lo mismo
que las extranjeras que profesan la religión católica, puedan ser
admitidas en las iglesias con la tenue y el traje que se usa en sus
países."
Ya se ve que el mariscal sabía ejercer su autoridad. Con
respecto a la nacionalización de los bienes del Clero que llevó a
efecto Benito Juárez y a la venta de los mismos, Bazaine expone algunos
comentarios: "Las intrigas del Clero no son extrañas a estas
dificultades, y una vez más hemos tenido conocimiento de una negativa de
absolución a un moribundo adquirente de bienes nacionalizados."
El
propio Maximiliano -que había festejado solemnemente la Independencia
de México el 16 de septiembre de 1864 en el pueblo de Dolores- también
sufría los dimes y diretes sobre el tema de las ex-propiedades del Clero.
Bazaine informaba: "En cuanto a la cuestión de los bienes
nacionalizados, acaba de tomar una nueva faz, a consecuencia de la
declaración que el Nuncio Apostólico ha hecho a S.M. el Emperador
Maximiliano de que no estaba provisto de los poderes necesarios para
arreglarla.
"Ante esta incalificable actitud, me ha hecho llamar
el Emperador y no me ha ocultado que iba a tomar las medidas más francas
para reconocer todo lo que se ha hecho por los gobiernos (juaristas)
precedentes.
"S.M., por otra parte, ha reunido un número bastante
considerable de documentos escandalosos y auténticos sobre la conducta
privada, eclesiástica y política de los miembros del Clero mexicano.
Tendrá en sus manos armas serias para contrabalancear, a los ojos del
poder temporal, todos los argumentos que el Clero trate de poner en
juego."
Maximiliano sorprendió a los conservadores mexicanos
que lo trajeron y al mismo mariscal Bazaine: "He tenido ya la ocasión de
llamar la atención de S. E. sobre la tendencia peligrosa del Gobierno de
S.M. el Emperador Maximiliano, rodearse de Consejeros pertenecientes
al partido democrático." En apoyo a la versión que ubica a Maximiliano
como débil; y temeroso, Bazaine aporta un dato que también perfila el
carácter de la emperatriz Carlota:
"Antes de dejar la cartera del
Interior, el señor Cortés y Esparza hizo revocar por el Emperador el
decreto promulgado por la Regencia, el 25 de febrero de 1864, relativo a
la prohibición de los juegos de azar, de banca y de envite. Estos juegos
tan perniciosos a la moralidad, van, pues, a ser puesta de nuevo en
vigor en la feria de Tlalpan, que comenzar el 4 de junio próximo.
"Me
limito a indicar este hecho a S. E. el ministro de guerra francés que
juzgará, probablemente como yo, que el Gobierno no hubiera podido
encontrar fácilmente un medio más moral y más útil para halagar las
pasiones del pueblo mexicano dirigiéndose a otros sentimientos. También
he comunicado mis impresiones a este respecto a S.M. la Emperatriz."
¿Por
qué a ella? Bazaine bien sabía la influencia decisiva de la
desventurada mujer.






