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Los lagos cráter de la Cuenca Oriental, Puebla

Por: México desconocido

Estas maravillas se forman gracias a la acumulación de agua que se va filtrando en las calderas de un volcán. Aquí te presentamos los lagos cráter más sorprendentes de la Cuenca Oriental del altiplano mexicano.

Como una competencia por alcanzar el firmamento, a diferentes niveles se traslapan y sobreponen los conos volcánicos que forman el panorama poblano, entre Esperanza y Ciudad Serdán.

Se elevaron hace miles de años, durante las eras Terciaria y Cuaternaria, y hoy se muestran cual enormes chimeneas que se pierden en el horizonte occidental, recortado por la Malinche. Entre ellos se tienden, como apacibles mares de cara al sol, los polvorientos valles intermontanos.

Los cráteres difícilmente se originaron con el impacto de objetos provenientes del espacio, como algunos piensan; por el contrario, surgieron del interior de nuestro planeta.

Estamos en el corazón mismo del Eje Neovolcánico, en la meseta central mexicana, donde la confluencia de las placas continentales agrietó la corteza terrestre. Las frecuentes erupciones derramaron mantos de lava y arrojaron nubes de cenizas y fragmentos.

Una larga historia puede leerse en los textos de las capas geológicas. Los estratos se sobreponen como folios que relatan, cuidadosa y fielmente, los fenómenos tectónicos. La frecuente y prolongada actividad volcánica cubrió los otrora lechos marinos, convertidos hoy en suelos sedimentarios y rocas calizas del periodo Cretácico.

Explorar todos y cada uno de los conos eruptivos en esta Cuenca Oriental tomaría años. Por ahora, nos concentramos en los más bellos y extraños cráteres que contienen agua en su interior. Para ello nos instalamos en la hermosa hacienda de Santiago Texmelucan, donde los señores Amezcua nos brindaron la tradicional hospitalidad poblana. La hacienda está ubicada al pie de un cráter conocido como Cerro Mermejo, a cinco kilómetros de la población de Oriental, en la carretera hacia Zacatepec. La región de Oriental esta orográficamente delimitada por cuatro de los más grandes volcanes de México: la Malinche, hacia el oeste, y el Cofre de Perote, el Pico de Orizaba y Sierra Negra, por el oeste.

La cuenca es endorréica, con pequeñas y esporádicas vertientes que drenan hacia su interior. Sus lagos cráter hacen única la región, en cuya formación influyó la cercanía con las cordilleras que captan la humedad del Golfo de México.

De acuerdo con su origen, la zona tuvo dos tipos de lagos: los embalses y los lagos cráter. Entre los primeros resaltan las lagunas de Tepeyahualco o el Salado y Totolcingo, extensos y someros depósitos lacustres donde se acumula líquido que forma encharcamientos en la época de lluvias, pero la mayor parte del año permanecen secos. Surgieron por dos causas: la obstrucción de las vertientes hacia el océano, y la porosidad de los suelos volcánicos, que impidió la formación de corrientes en la superficie. En el pasado, estas lagunas estaban inundadas todo el año, lo que en invierno propiciaba la llegada de enormes parvadas de aves migratorias. Esta abundancia de agua motivó que algunas poblaciones se replegaran hacia las faldas de las montañas, como Tepeyahualco y la prehispánica Cantona.

Los lagos cráter nacen al enfriarse y contraerse el tapón de lava de la última erupción del volcán, que permanece bajo los mantos freáticos, los que por medio de filtraciones inundan el hueco.

Sólo en época de lluvias, tímidos arroyos vierten sus aguas en ellos. Los lagos cráter fueron nueve; sin embargo, se han secado tres, los llamados Xalapazcos (Chico, Grande y Jalapazquillo).

TECUITLAPA

A Tecuitlapa llegamos por la calle principal del pueblo de San Miguel Tecuitlapa, de donde el lago toma su nombre. Desde lo alto se observa un panorama enmarcado por el Pico de Orizaba. Dentro del gran cráter, una segunda erupción formó otro cono, que aparece al centro, como una isla. Un camino de terracería desciende con direcciones oeste-este hasta las riberas del lago, a las que vemos brillar bajo el sol, a través de los troncos de un bosque joven.

Allí descubrimos bandadas de patos que huyen hacia una pequeña isla cubierta de vegetación. Un pastor, al tiempo que arrea sus borregos, nos platica que, hace tan sólo 25 años, la laguna llegaba 50 m más hacia el este, donde ahora sólo vimos pasto ralo y piedras. El agua invita a tocarla, tiene un compuesto que la hace pesada y deja la piel suave, le llaman tequezquite. Las mujeres lavan ropa en el lago, usando cloro y detergentes que se concentran cada vez más en las aguas.

La laguna mide, actualmente, unos 1,400 metros de largo, y de los seis lagos cráter, quizá sea la que contenga el menor volumen de agua, ya que en su parte más ancha no rebasa los 200 metros.

Laguna Tecuitlapa

ALJOJUCA

Por la carretera entre El Seco y Ciudad Serdán llegamos a Aljojuca, que se halla al pie de San Juan Atenco, cuya blanca iglesia emerge por el borde del cráter. Junto con Alchichica, éste es el más conocido de los lagos cráter, ya que ambos se observan desde la carretera. En Aljojuca, gracias a su amplia playa del noreste, se lleva a cabo cada año la prueba de natación, dentro del famoso triatlón de Puebla. Por este punto desciende un camino de terracería. Existe la creencia de que la laguna tiene comunicación con los manantiales de la región de Orizaba, en Veracruz: "Echamos paja pintada y fue a salir en el manantial de Nogales", asegura un hombre. Sin embargo, hoy sabemos que la profundidad no va más allá de los 50 metros hacia la parte central del cráter. La laguna es casi redonda, con un diámetro de alrededor de un kilómetro.

QUECHULAC

La laguna de Quechulac presenta el menor nivel de salinidad de todas, lo que permite que vivan varias especies de peces; algunas originarias del sitio, como el charal, mientras que otras han sido introducidas, como la trucha arco iris, que se sirve a los turistas en los restaurantes de las riberas. Quechulac presenta una forma alargada y su diámetro mayor es de unos 1,200 metros. Los pescadores caminan por las playas con su red, colocada al borde de una larga percha; al llegar al sitio adecuado, la introducen al agua para probar su habilidad. La baja salinidad ha permitido también el crecimiento de extensos tulares, refugio de aves acuáticas y parte de un rico ecosistema. Dos poblados se hallan en los bordes externos del cráter: San Isidro Xaltepec y Buenavista.

Laguna Quechulac

LAS MINAS

Laguna Preciosa es el otro nombre que se ha ganado el lago cráter de Las Minas. La denominación se debe a unas minas de oro abandonadas que se hallan en la región sureste. Las tonalidades cambiantes del rojo al azul dan un aspecto característico al cono, y son al parecer la causa de su primer nombre. Su diámetro es de unos 1,750 metros. Aquí también hay baja salinidad, y como consecuencia una rica icotofauna, y cierta abundancia de aves, anfibios y reptiles lacustres. Los colores rojos se deben a un alga que es muy abundante. Al igual que Quechulac, y al presentar un cráter muy erosionado, permite la llegada de más agua de lluvia y arroyos, con lo que su salinidad desciende, permitiendo el desarrollo de la vida. Aquí también se practica la pesca y un establecimiento de las orillas ofrece truchas en distintas formas de preparación.

Laguna Las Minas

ALCHICHICA

Alchichica, dicen los lugareños, se comunica con el mar. El origen de esta creencia proviene de la época precolombina, cuando se pensaba que los cerros eran como enormes vasos con agua de mar, filtrada a través de las cuevas que surgía prodigiosamente dulce. Alchichica tiene un alto índice de salinidad. Su fondo está a 35 metros de la superficie y ha sido alcanzado por buzos. Es la mayor de las lagunas, con más de dos kilómetros de diámetro. Hacia la parte noreste pudimos notar que un ancho tubo azul se introduce en la laguna, sin duda para extraer líquido. Sólo en la época de lluvias algunas mujeres pescan charales en las orillas, pues la mayor parte del año esos peces desaparecen. Dos poblaciones se hallan en los bordes de Alchichica, y son San José Alchichica y Zalayeta. Al caminar por las orillas del lago, vemos que de su espejo emergen enormes rocas que blanquean por la sal seca. Su aspecto rugoso y orgánico nos recuerda de nuevo el mar; son como un arrecife de coral entre el oleaje.

Laguna de Alchichica

ATEXCAC

El mito de una sirena, de largos cabellos plateados, surge bajo la luz de la luna en Atexcac. Su canto, como el de todas las sirenas, cautiva y pierde a los hombres que lo siguen hacia las profundidades.

Desde los bordes del cráter, la laguna asemeja una enorme turquesa. Es, sin duda, la más bella, solitaria y misteriosa de todas las de la zona. Sus tonos van del verde al azul, según las condiciones de luz, y desafían al más hábil de los pintores.

Aparte de su alto índice de salinidad, Atexcac contiene azufre, el olor se percibe cuando llegamos a sus orillas y se debe a las cercanías de los volcanes Las Derrumbadas.

Las aguas de Atexcac, como las de los demás lagos del área, son muy frías, y sus playas tienen pendientes pronunciadas.

Imposible saber cuántas leyendas han inspirado los lagos cráter de Cuenca Oriental. El misterio perenne tiene aún mucho que aportar a la ciencia y a la imaginación.

Laguna Atexcac

SI VAS A LOS LAGOS CRÁTER

A los lagos cráter de la Cuenca Oriental se puede llegar por varias carreteras. Por la carretera 140, que va de Xalapa a Puebla, se llega a la laguna de Alchichica, 21 km al sur de Perote.

Frente a Alchichica se halla el crucero que indica Quechulac, por donde se accede a la laguna de este nombre y a la laguna La Preciosa. La misma carretera 140 comunica, varios kilómetros al suroeste, con el crucero de Guadalupe Victoria, donde se ubica inmediatamente la laguna Atexcac.

Para llegar a la laguna Tecuitlapa se toma la carretera 144 a la altura de San Salvador El Seco, y después la desviación 12 km adelante.

Aljojuca, la más meridional de todas, se localiza a tres o cuatro kilómetros del crucero a Tecuitlapa, en dirección a Ciudad Serdán.

¿Conoces otro lago cráter en México?

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