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Las Misiones del Padre Kino

Por: Ramiro Cardona

Sin duda una de las epopeyas más extraordinarias que tuvieron lugar durante el proceso de evangelización en América fue la que emprendió el padre Eusebio Kino con la exploración de los territorios de Sonora, Sinaloa y Arizona.

Su preocupación como matemático y geógrafo le resultó sumamente útil al incursionar en tierras inhóspitas y desconocidas. Las aportaciones de Eusebio Kino a la geografía universal fueron de enorme trascendencia para la delimitación de espacios terrestres y marítimos en Baja California y Sonora, que vistos a distancia son huella imborrable del impulso que alcanzaron exploradores, colonos y misioneros, en los momentos en que mitos y realidades eran el marco peculiar del descubrimiento de un nuevo y sorprendente mundo.

La labor del padre Kino no se limitó al trabajo misional: como recurso de supervivencia introdujo -no sin grandes dificultades- la ganadería, y enseñó diversas técnicas agrícolas a los naturales. Corría el año de 1687 cuando, después de varios intentos fallidos, Eusebio Kino emprendió con renovado esfuerzo la ruta en la que dejó muestra innegable de su presencia. 

Nuestra Señora de Dolores

Ese mismo año entró en contacto con los naturales y fue precisamente cerca del poblado de Cucurpe, habitado por indios pimas, donde fundó la primera misión dedicada a Nuestra Señora de Dolores, la cual se constituyó en el punto de partida de la evangelización de un territorio que aún después de esto permanecería por muchos años como un lugar lejano y olvidado, próximo a los límites de lo desconocido. A partir de ese momento adquiere fuerza el proceso evangelizador, a través de una amplia red de misiones, que aspiró a crear un ordenamiento propio para los indígenas, con el objetivo de proteger a los naturales acosados por los colonos, quienes extendían rápidamente su influencia al posesionarse de las tierras.

El incansable jesuita encabezó cuarenta expediciones a lo largo de 24 años y se convirtió en el fundador y organizador de las misiones en la Pimería Alta; en muchos lugares su sola presencia motivó la construcción de capillas y misiones, que, lamentablemente, luego se destruyeron por el paso del tiempo o por rebeliones, y en muchos casos fueron reconstruidas por los franciscanos.

San Pedro y San Pablo de Tubutama

En 1687, como resultado de la visita de Kino a un poblado localizado entre Imuris y Magdalena, se construyó una pequeña capilla en donde hoy se encuentra la misión de San Ignacio de Caborica. Cuando corría el año de 1695, en un poblado conocido como Tubutama fue destruida la pequeña capilla erigida años atrás por el padre Kino, la cual fue levantada sobre sus ruinas por los propios indios.

La misión que hoy se conoce como San Pedro y San Pablo de Tubutama corresponde a la que erigieron los franciscanos en el mismo lugar a partir de 1788. Entre los lugares que visitó Kino en su incansable tarea como hombre de acción se encuentra San Diego de Pitiquito, donde muchos años después, con la llegada de los franciscanos, se construyó la iglesia en 1778.

Como ya había ocurrido antes en otros sitios, Kino inició en Caborca la construcción de una misión en la que tendrían lugar sangrientos sucesos, como resultado de rebeliones indígenas, a finales del siglo XVII y a mediados del XVIII; el edificio que hoy existe y que se conoce como la iglesia de Nuestra Señora de la Purísima Concepción de Caborca fue levantada entre 1803 y 1809. A finales del siglo XVII Eusebio Kino fundó la misión de Santa María Magdalena de Buquivaba sobre las ruinas de lo que fuera el centro ceremonial indígena. Fue aquí donde el padre Kino pasó sus últimos días hasta su fallecimiento el 15 de marzo de 1711.

Ruta de las Misiones

Si usted se encuentra en Hermosillo y dispone de unos días para conocer las misiones fundadas por el padre Kino, tome la autopista núm. 15 en dirección norte y a 176 km llegará a Santa Ana; ahí puede seguir hacia el noreste para encontrar las misiones más antiguas, o hacia el noroeste, internándose en el Desierto de Altar.

Si se decide por el primer recorrido, diríjase hacia Magdalena de Kino, a tan sólo 17 km de Santa Ana, y después de su visita siga hacia el sur por un camino de terracería que lo conducirá al pueblo de Cuculpe. El siguiente punto es el pueblo de San Ignacio de Caborca; para llegar a él es necesario regresar a Magdalena, y 12 km más adelante por la autopista núm. 15, lo encontrará. Hacia el norte, la misma carretera lo llevará hasta Imuris.

Si usted prefiere la ruta del Desierto de Altar, en el cruce de Santa Ana tome la autopista núm. 2, y tras recorrer 73 km estará en el pueblo de Altar, de ahí la carretera de terracería núm. 64 le conducirá hasta Oquitoa, y siguiendo hacia el norte se encuentra Tubutama. Es necesario regresar a Altar y tomar el camino rumbo a Caborca, último destino de la ruta, donde antes de llegar se localiza el pueblo de Pitiquito. En Caborca, además de visitar la iglesia, podrá nadar y pescar en la desembocadura del río Asunción o explorar el área.

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