Los jesuitas en Chihuahua - México Desconocido
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Los jesuitas en Chihuahua

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Como no sabían hasta dónde se extendía el norte del país, los jesuitas llegaron a Chihuahua. En el siglo XVII, el actual estado estaba constituido en su parte suroeste por lo que se conocía como la región de Chínipas, mientras que el resto del territorio se dividía entre la Tarahumara alta y Baja.

Los primeros intentos de evangelizar Chihuahua procedieron de los viajes realizados por los jesuitas, previamente asentados en el estado de Sinaloa. La primera que se edificó en la región, fue la erigida por el padre Juan Castini en 1621 y conocida como misión de Chínipas.

Los jesuitas trabajaron en la sierra entre los indios tepehuanes, guazaparas y tarahumaras mientras que los franciscanos se desenvolvieron en los valles y planicies. El primer misionero estable en la región de Chínipas fue el padre jesuita Julio Pascual, martirizado en 1632 junto con el padre Manuel Martínez. Para 1680 fray Juan María Salvatierra dio un vigoroso impulso a la misión que fue afianzada en los años de 1690 y 1730. A mediados del siglo XVII las misiones jesuitas de la región de Chínipas llegaron a ser de las mejor organizadas y adelantadas.

Al sur se ubicaba la de Nabogame en donde todavía se puede ver la iglesia, curato y casa de misión que levantó el padre Miguel Wiytz en 1744. En la misma zona se localizan Baborigame Satevó que cobró nuevo vigor con la administración del padre Luis Martín, y Tubares, fundada en 1699 por el padre Manuel Ordaz y revivida por la administración del historiador Félix Sebastián. Esta última se consideraba una de las más acomodadas en iglesia, casa, ganado y ranchos. En el centro se encuentran las misiones de Cerocahui, Guazapares, Chínipas, Santa Ana y en el norte Babarocos y Moris.

La zona de la Tarahumara Baja fue primeramente evangelizada por el padre Juan Fonte, quien hizo su primera entrada en 1608. Para el año de 1639, el padre Jerónimo Figueroa, edificó la misión de San Pablo Balleza y la de Huejotitán (San Jerónimo), mientras que al mismo tiempo el padre José Pascual edificaba San Felipe. Dentro de la misma región Tarahumara se localizan también La joya, Santa María de lasCuevas y San Javier Savetó, esta última misión construida en 1640 por el padre Virgilio Máez.

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En cuanto al territorio de la Tarahumara Alta, que abarcaba el centro y norte de esta entidad, iniciaron el trabajo de evangelización los padres Tardá, Guadalajara, Celada, Tarkay y Neuman. Las misiones comprendidas en esta región fueron: Tonachi, Norogachi, Nonoava, Narárachi, Sisoguichi, Carichi, San Borja, Temechí o Temeichi, Coyachi o Coyachic, Tomochi o Tomochic, Tutuaca o Tutuata, Papigochi, Santo Tomás, Matachi y Tesómachi. A mediados del siglo XVII la misión jesuita de Chihuahua llegó a ser la mejor organizada y administrada, si se exceptúa las de California.

En el territorio chihuahuense también existió la obra misionera de los franciscanos. El objetivo de los religiosos era completar el enlace que ya existía en el norte de Zacatecas, para lo cual fundaron conventos en Chihuahua y Durango. Los conventos al igual que los jesuitas, debían cumplir con el objetivo de evangelizar a los infieles. Las edificaciones realizadas fueron la de Nuestra Señora del Norte, que ahora es ciudad Juárez, San Buenaventura de Atotonilco (Villa López), Santiago Babonoyaba, Parral, Santa Isabel de Tarahumara, San Pedro de los Conchos, Bachiniva o Bacínava (Nuestra Señora de Natividad), Namiquipa (San Pedro Alcántara), Carretas (Santa María de Gracia), Julimes, San Andrés, Nombre de Dios, San Felipe el Real de Chihuahua y Casas Grandes.

autor Conoce México, sus tradiciones y costumbres, pueblos mágicos, zonas arqueológicas, playas y hasta la comida mexicana.
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