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Los Sapos. Un mundo de curiosidades en el centro de Puebla

Por: André Cabrolier Sanhueza

Te invitamos a dar un paseo por Los Sapos, barrio tradicional en el corazón de la ciudad de Puebla. ¡Seguramente regresarás a tu casa con muchas artesanías y curiosidades de todo tipo!

En el corazón del centro histórico de la ciudad de Puebla hay un barrio en el que entre sus magníficos y elegantes edificios coloniales se han instalado un sinfín de tiendas de antigüedades, de muebles rústicos y de muchas otras cosas más. Es el barrio de “los sapos”, que cobra esplendor los fines de semana, en especial el domingo, cuando recibe mayor número de visitantes. Si bien las tiendas establecidas atienden toda la semana, sábados y domingos se instala el bazar de los sapos, tianguis que hace la diferencia con el resto de la semana trayendo novedades que lo hacen paseo obligado de coleccionistas y gente en busca de antigüedades, objetos raros, y quién sabe que otras insospechadas cosas.

Al llegar al zócalo, busca dónde estacionarse, puedes hacerlo sobre la calle Don Juan de Palafox y Mendoza, allí encontrarás el edificio Carolino, donde se ubica la rectoría de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla; el edificio culmina en el callejón “La fuga de don Porfirio”, en el que inicia la parte más nueva del tianguis, donde hallarás artesanías. En los muros del edificio Carolino se ve una placa conmemorativa donde se lee: “El 20 de septiembre de 1865 por este lugar se fugó el general Porfirio Díaz prisionero de los franceses después del sitio de Oaxaca, valiéndose de un cable amarrado a una estatua de San Ignacio”. Enfrente, sobre la calle de Palafox y Mendoza, se encuentra el bar “La fuga de don Porfirio”, que asegura ser el lugar donde esperaban con caballos al general, y que ofrece bebidas típicas. Al final del callejón empieza el deleite de lo que ofrece el barrio de “los sapos”. Hacia la izquierda, por la Calle del puente de Ovando, la actual 3 Oriente, encontrarás muebles rústicos, y casi de frente, tomando la 6 Sur o antiguo “Callejón de los sapos”, podrás recorrer casi una cuadra completa, disfrutando por un lado de la banqueta las tiendas de antigüedades, y enfrente una gama de mueblerías de rústicos, que han hecho tradición en Puebla y que se exportan a varios países; los precios son razonables y los hay para todos los gustos.

“El callejón de los sapos”, que le ha dado nombre al barrio, se encuentra en la calle 6 Sur, entre la 5 y la 7 Oriente, lugar del tianguis original. Allí, los amigos de las antigüedades hace ya más de treinta años se empezaron a instalar para comerciar sus piezas, y hoy es una explosión de tiendas, restoranes, bares y ventas de diversas artesanías.

El “Mesón de la Sacristía” ofrece finísimas piezas de arte religioso de los siglos XVIII y XIX; en “Leobardo Antigüedades” y “Casa Poblana”, además de lo religioso, encontrarás piezas, esculturas e imágenes de arte actual realizadas como réplicas de trabajos antiguos. En una tienda de joyería fina y de reproducciones de pinturas famosas puedes admirar una Gioconda casi idéntica a la del gran Leonardo y muchas otras reproducciones hechas por talentosos pintores poblanos. Sobre esa misma acera están “Bazar el Retablo”, la “Casa de la Abuela” y otras tiendas que aunque de menor tamaño exhiben bellas piezas. En la calle siguiente encontrarás el tianguis de “los sapos”, verdadero responsable de la fama que ha adquirido la zona. En el tianguis podrás curiosear, y hallarás mesas donde refrescarte y tomar un descanso. La calle que debes cruzar, es decir la calle de Mata o actual 5 Oriente, está repleta de lugares y recovecos dignos de admirar. Por esa calle, hacia la izquierda, rumbo al bulevar 5 de Mayo, te recomendamos un taller donde hacen enormes marcos dorados, ésta, como muchas otras manifestaciones, te permitirán apreciar que aquí el barroco sigue en su pleno apogeo.

En esta calle, en la 5 Oriente, hacia la derecha, cruzando la 4 Sur, se encuentra “Antigüedades La loba”, una de las tiendas pioneras de antigüedades. Junto a ésta hay otras tiendas que resultan exquisitas por lo que ofrecen.

En la esquina de la 5 0riente y el callejón de los sapos se encuentra la cantina “La pasita”, que es parte de la más antigua tradición, indispensable, dicen los expertos, para completar el recorrido.

Intentar enumerar todo lo que ofrece la zona sería una empresa imposible, porque además hay un comercio veloz, donde las piezas son negociadas con bastante rapidez por los cazadores de antigüedades, o por quienes buscan cosas curiosas o raras para satisfacer caprichos estéticos o de coleccionista apasionado.

De tal manera que es posible observar las más variadas piezas, que van desde miniaturas preciosas y delicadas, hasta pinturas antiguas y todo tipo de manifestaciones del arte: pequeñas estatuillas de bronce, de madera estofada, de mármol, de baquelita, de madera rústica, armas, herramientas, herrajes, campanas de bronce nuevas y otras con mucha historia, preciosos frascos de boticas antiguas, de droguerías o de quién sabe de dónde, arreos, instrumentos musicales, enormes y toscos sillones de madera que parecen haber pertenecido a algún antiguo obispo o tribunal de la Inquisición, radios de transistores, fonógrafos auténticos funcionando, radios de bulbos, platos de Talavera antigua y de porcelana. También marcos, desde finísimos a rústicos y apolillados, libros, lámparas, sillas, exvotos auténticos y réplicas, juguetes... En fin, objetos y más objetos, pero lo que es claro y que va con las características de la ciudad, es la preeminencia del arte religioso, así se podrá encontrar desde pequeñas obras hasta un enorme púlpito o un retablo original de la capilla de alguna antigua hacienda. Sin duda, en “los sapos” hay para todos los gustos.

En el mismo tianguis, y en los alrededores, hay auténtica y sabrosa comida poblana, con precios que van de comida corrida hasta lugares refinados, además de un buen número de lugares donde saciar la sed.

Para quien aprecie las antigüedades, este lugar es un verdadero paraíso, y quien busque algún bello o extravagante objeto decorativo, seguro encontrará más de uno, y si sólo desea curiosear, pasará un muy buen rato. Además, está toda la oferta de artesanía poblana que va de la Talavera, pasando a los trabajos en madera, artesanías en latón, en papel e incluso una verdadera novedad: en pvc. De los muebles rústicos ni qué hablar, a su paso por las calles de este bello barrio te guiñarán el ojo todo el tiempo, y gracias a ellos Puebla es actualmente un importante exportador de muebles.

¿Conoces éste u otros barrios de la capital poblana? Platícanos tu experiencia... ¡Comenta esta nota!

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