PUBLICIDAD
Corredores Turísticos del Estado de México. Vol. 4
PUBLICIDAD
Rankings
Newsletter de México Desconocido México Desconocido en Facebook México Desconocido en Twitter México Desconocido en Google+ México Desconocido en YouTube México Desconocido en Flipboard RSS de México Desconocido
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Molango (Hidalgo)

Durante tu viaje al estado de Hidalgo, aprovecha para visitar esta población, de encanto colonial, donde podrás admirar la arquitectura de su añeja parroquia, así como disfrutar de sus alrededores: la laguna de Atezca y la serranía.

Se localiza a 92 km. de Pachuca. El nombre original debió ser Molanco, "lugar del dios Mola"; el templo y la representación del dios fueron destruidos por fray Antonio de Roa con ayuda de otros religiosos. Es la fundación más antigua ya que corresponde a 1538. La primera capilla que se dedicó fue la de San Miguel y se piensan como fechas de la construcción del conjunto conventual los años de 1540-1550. Santa María Molango fue priorato y administraba 19 pueblos y 38 visitas. No fue hasta el año de 1751, cuando se secularizó.

El conjunto se construye sobre un terreno alto y nivelado. Su ático presenta modificaciones, una barda alineada lo rodea y permite el acceso por dos vanos, siendo muy elegante la del lado poniente que se combina con una escalera que se abre a manera de abanico. No tenemos datos sobre existió la capilla abierta. Se perdió la cruz atrial, así como la capilla posa. La espadaña está separada de la construcción, lo que es una novedosa solución arquitectónica.

La decoración de la fachada está alrededor del vano de ceso. El arco se decora con hojas, flores y perlas isabelinas. El intradós (que es la superficie interior de un arco o una bóveda o también la cara de la dovela que forma dicha superficie interior) del arco y las caras interiores de las jambas tienen relieves de ángeles; es un trabajo muy plano que denota la utilización de mano de obra indígena.

Un pequeño paréntesis para recordar que en la organización del trabajo debió funcionar el sistema decoatequitl, o sea, cuadrillas de trabajadores que se dividían las tareas siendo obligatoria su participación. Sobre la puerta se conserva un rosetón que permite la iluminación del coro. Esta portada resume todas las influencias recibidas de Europa: románticas, góticas, renacentistas, las que, aunadas al sello particular indígena, le dan a nuestro arte una firma propia. El interior es sencillo pues ha perdido sus retablos. Se conserva la tribuna desde donde los religiosos podían oír misa sin tener que bajar a la iglesia y que se comunicaba directamente con el claustro superior. La iglesia en este caso se cerró con techumbre de madera, la actual es un trabajo reciente (1974). El claustro del convento está muy deteriorado, pero a través de las columnas que perduran aún muestra elegancia y sobriedad.

La conversión de los grupos de la Sierra Alta fue un proceso lento y forzoso, muchos religiosos, cuyos nombres se han olvidado, contribuyeron con su grano de arena a esa empresa colonial. Los indígenas lentamente se adaptaron a ver a los monjes agustinos subir y bajar desde las montañas a las profundidades de los valles y cuevas. El cuidado, el amor, la humildad, el paternalismo de algunos religiosos, se vio coronado al ganar el corazón y las almas de los fieles. Aún ahora, que finaliza el siglo XX se denota la pobreza, el atraso, la falta de buenas tierras y caminos que permita a estos grupos sobrevivir dignamente. Aún oímos aquí hablar otomí, vagamos por calles y mercados sintiendo que se necesitan muchos Roas y muchos Sevillas que con el mismo espíritu de servicio vuelvan sus ojos y trabajen para ayudarlos. La obra material está ahí, esperando ser visitada, Y más que nada ser entendida, cada piedra tuvo una razón de ser. En la Sierra Alta parece que el tiempo se detuvo, ha transcurrido tan lentamente que el viajero pronto se sentirá inmerso en nuestro pasado.

Compartir

ComScore
IASA Comunicación