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¿Conoces la casa de Carranza?

Por: Abraham Serratos

Recorre con nosotros el Museo Casa de Carranza y descubre numerosas anécdotas y detalles que, sin duda, conformaron la personalidad de este célebre personaje de la Revolución Mexicana.

Entre los muros de una hermosa residencia estilo francés, construida en 1908 en la Ciudad de México por el arquitecto Manuel Stampa, vivió sus últimos días Venustiano Carranza Garza, el hombre que transformó en Carta Magna los ideales de la lucha revolucionaria, y esa casa es hoy en día el Museo Casa de Carranza. Recorrerla es un festín de anécdotas y detalles que nos hacen palpar la personalidad cotidiana del que fuera el segundo presidente constitucionalista de México, tras la derrota del asesino de Madero, el traidor Victoriano Huerta.

El aspecto museográfico sigue dos conceptos: uno que corresponde a los lineamientos de un museo de sitio y el otro cuyo propósito es destacar la trayectoria política e histórica de Venustiano Carranza.

La familia Carranza

En noviembre de 1919, después del fallecimiento de su esposa, el presidente Venustiano Carranza se muda de su domicilio en Paseo de la Reforma a esta casa ubicada en la calle de Río Lerma 35, que hasta entonces había sido ocupada por la familia Stampa.

El inmueble es rentado por un lapso de seis meses y junto con Carranza llegan a habitarlo sus hijas Julia y Virginia, ésta última en compañía de su esposo Cándido Aguilar, militar de alto rango.

El 7 de mayo de 1920, como consecuencia del golpe de Agua Prieta, Carranza sale de esta casa con destino al puerto de Veracruz, en un viaje que se haría por tren y que nunca llegaría a su destino, pues el 21 del mismo mes es asesinado en San Antonio Tlaxcalaltongo, Puebla, por fuerzas de Rodolfo Herrero. Su cuerpo regresa a la ciudad de México y es velado en la sala de esta casona de donde parte el cortejo hacia el panteón civil de Dolores; ahí reposaron sus restos hasta el 5 de febrero de 1942, fecha en que fueron trasladados al monumento de la Revolución.

En esta misma fecha (1942) la señorita Julia Carranza donó esta casa para hacer de ella un museo, incorporándose así al patrimonio nacional a través de la Secretaría de Educación Pública y de acuerdo con el decreto presidencial del 27 de julio de dicho año.

Después del asesinato de Venustiano Carranza, su hija Virginia y su esposo Cándido Aguilar se trasladan a la ciudad de Cuernavaca, Morelos, y Julia, quien nunca contrajo nupcias, decide ir a radicar a San Antonio Texas, pero conserva esta propiedad como obsequio del general Juan Barragán y del coronel Paulino Fontes, quienes la adquieren a la muerte del Presidente y se la otorgan a ella para su sostenimiento.

Así, la casa estuvo rentada durante 18 años a la Embajada Francesa y durante dos a la Embajada de la República del Salvador, hasta que el 5 de febrero de 1961, el presidente Adolfo López Mateos inauguró oficialmente el Museo Casa de Carranza, que albergó las oficinas de la Asociación de Diputados Constituyentes de 1917 y dio servicio como biblioteca y museo histórico y de leyes constitucionales. Gran parte de los diputados constituyentes fueron velados en esta construcción al igual que el presidente Venustiano Carranza.

El varón de Cuatrociénegas

"[...] los tienen secuestrados señor Presidente, piénselo, si no accede [...] van a matarlos [...] es su hermano, señor, y su sobrino, piénselo [...]"

Envió a su cuñado por escrito una profunda condolencia y con el dolor del hermano muerto fluyendo por sus ojos, y las manos llenas de impotencia, sentenció: "Desde mi cuna aprendí que jamás debo traicionar a mi Patria, a mí México, que estará siempre antes que todo".

Estas palabras viven entre estos sobrios muros como un eco de acero eterno y parecen impregnar cada uno de los muebles y objetos que decoran la casa que fuera su última morada.

Como lo dictara el afrancesamiento de aquellos años, al cual Venustiano Carranza no podía ser ajeno ya que provenía de una familia de clase media acomodada, la casa fue provista de muebles estilo Luis XV trabajados en hoja de oro; las vitrinas y la sillería de finas maderas; los grandes espejos y las lámparas de bronce que hasta el día de hoy se encuentran en el sitio donde fueron dispuestos, nos cuentan de los desayunos, de las pláticas y de la intimidad de los sueños de los Carranza.

La planta baja de la casa comprende un gran vestíbulo en el que pueden observarse óleos de Venustiano Carranza realizados por autores como Raúl Anguiano, el doctor Atl y Salvador R. Guzmán. Le sigue una pequeña antesala cuyo tesoro más preciado es una vitrina donde se guardan documentos firmados de puño y letra por Simón Bolivar y obsequiados al gobierno mexicano como símbolo de paz y hermandad. Contigua encontramos la sala, habitación que conserva la mayor parte de sus muebles y objetos originales y que es una de las partes más importantes de la residencia, ya que aquí fueron velados los restos de Carranza, al igual que años después los de varios diputados constituyentes. Por último se halla el comedor con su larga mesa de encino y sus vajillas de porcelana, y la que fuera la oficina de la Asociación de Diputados Constituyentes de 1917 en la que se conservan fotografías de Madero, Carranza y López Mateos entre otros.

En la parte alta se localizan las habitaciones del matrimonio Aguilar Carranza, un lugar donde se conoce al Carranza padre, el que lleva a su hija al altar, el que cumple su papel social y disfruta de la recepción. El cuarto que sigue era el aposento de su otra hija, pulcro y ordenado, que nos habla de esa personalidad casta y serena que distinguiera a Julia, según cuentan los que la conocieron. Y es aquí donde el asombro se manifiesta, pues en este lugar, el más apacible, fue donde se encontró el original del Plan de Guadalupe oculto dentro de la pata izquierda de la cama, y la imaginación nos devuelve a una Julia arriesgada, valiente y entregada como su padre a la Patria y a su causa.

Y el recorrido no podía terminar más que en la habitación y el despacho personal de Venustiano Carranza, lugares cargados de historia, lugares donde se forjó el México constitucionalista y soberano. La recámara nos describe a un hombre ordenado al extremo como su disciplina de militar lo exigía, y también a un hombre que no se resignó por completo al vacío que dejara su compañera, a esa soledad que se vive en sus casacas, guantes y sombreros de colores grises y negros y él siempre pálido blanco respetuoso y melancólico.

El despacho es el lugar más relevante de la residencia. Aquí la historia se vive contemporánea al contemplar la vieja Olivier que tecleara el original de la Constitución de 1917, el escritorio de rica madera sobre el que Carranza decidiera el futuro de México y su propio destino y una magia de objetos que trazan en una misma línea el pasado y el presente.

Las últimas tres salas corresponden a la parte museográfica y en sus vitrinas se exhiben objetos personales de Carranza tan interesantes como sus armas y las ropas que portaba el día que fue asesinado; diarios y manuscritos de la época; fotografías, y todo lo referente a su carrera política.

Sobre el museo y sus actividades

El Museo Casa de Carranza se encuentra ubicado en Río Lerma 35, en la colonia Cuauhtémoc a unas cuadras del Paseo de la Reforma; su horario de servicio al público es de martes a sábado de las 9:00 a las 19:00 hrs. y los domingos de las 11:00 a las 15:00 hrs.

Además de visitar la majestuosa residencia, en los mismos horarios de servicio del museo puede hacerse uso del servicio de biblioteca, especializada en la información y documentación relacionada con la Constitución de 1917.

Ocasionalmente y previo aviso se puede asistir a conferencias, presentaciones de libros y cine-clubes en el auditorio y a exhibiciones pictóricas en la galería de exposiciones temporales dentro del mismo espacio del museo.

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