Mucho había escuchado hablar de las playas de Baja California Sur. Sin embargo, casi siempre se mencionaba a Los Cabos, y las imágenes de los mega-desarrollos turísticos que veía en todas las publicaciones me inhibían un poco.
Playa Balandra En una visita casual a La Paz, una ciudad puerto muy agradable con una bahía que parece casi de pueblo mediterráneo, alguien me propuso tomar la carretera hacia el norte y dar una vuelta por los parajes cercanos.
Puerto Balandra está a 25 kilómetros de la ciudad de La Paz, siguiendo la carretera que va a El Tecolote. Luego de las primeras curvas, la ciudad y todos los rastros de la civilización quedan atrás. Las montañas rojizas se acercan y se alejan del mar, aquí y allá crece el único árbol del desierto, el cardón, un cactus enorme.
Finalmente la perspectiva se abre a una visión que parece extraída de la imaginación. Los cerros bajan hacia una laguna poco profunda, formada por las aguas del mar que se internan tierra adentro. Los ocres terrestres contrastan con el turquesa intenso, el verde claro y transparente, el azul vibrante. Este mar es como un prisma gigante que cambia de matiz según la profundidad. Recordamos que estamos en el Mar de Cortés, una especie de Mar Mediterráneo, encerrado entre la península de Baja California y el continente. Por este motivo, y por la poca profundidad de la plataforma submarina, estas aguas se evaporan más fácilmente. Esto tiene como consecuencia una salinidad muy elevada de las aguas, y una increíble temperatura promedio de 30°. La alta salinidad confiere a las aguas del Mar de Cortés una transparencia y una claridad únicas, sólo comparables tal vez a los mares polinesios del Pacífico Sur.
La laguna turquesa puede atravesarse de lado a lado caminando, si uno quisiera, tan poca es su profundidad. Decidimos calzarnos el esnorquel y salir a explorar. Bajo el agua, otro mundo se muestra cercano y a la vez ajeno al nuestro. Miles de peces multicolores, corales, bancos de atún, barrilete, lisa, sierra, barracuda, cazón y tiburón verde. En esta agua tan cristalina todo parece flotar en el vacío. También vemos estrellas de mar en el fondo y mantarrayas, que como ya sabemos, debemos evitar pisar ya que la picadura resulta muy dolorosa.
Esa noche acampamos en las arenas blancas junto al agua, en esta especie de Caribe del Pacífico. Al atardecer se levantó un viento muy fuerte que erizó la superficie de la laguna.
La mañana siguiente salimos a explorar con el kayak las curiosas formaciones rocosas en donde la laguna se abre al mar. Solamente con el kayak se puede acceder a una serie de cavernas y arcos de piedra que no se ven desde la tierra.
Los ciudadanos de La Paz aprecian mucho este paraje porque es uno de los más bellos de la península y porque se conserva completamente virgen e inalterado. De hecho no existe ninguna construcción ni asentamiento humano, y el ecosistema de Balandra, muy singular, se mantiene en su equilibrio natural.
Los Barriles y Buena Vista Para quienes quieren un poco más de civilización, pero no tanto, existe al sur de La Paz la región del Cabo Este, equidistante entre La Paz y Cabo San Lucas.
Los Barriles y Buena Vista son dos playas que todavía conservan ese aire relajado e informal que popularizó a Baja California. Además de las amplias playas de arena blanca y mar turquesa, encontramos que el pueblito de Los Barriles es una meca internacional para los pescadores. Mexicanos y extranjeros se reúnen en el pequeño muelle para zarpar en las lanchas que los llevan mar adentro. Aunque existen algunos hoteles, barecitos rústicos y cabañitas para rentar, en Los Barriles casi todo el territorio está vacío y salvaje. Todavía podemos recorrer grandes extensiones de playa desierta, caminar por callecitas de tierra, y cruzarnos con surfers nómadas y jóvenes viajeros que vienen de aventón para explorar este rincón remoto de México.
Otra playita desconocida Cuastecomate / Jalisco Un pueblo pequeño lleno de paz que se localiza en una ensenada, gracias a la cual, tiene una playa de arenas oscuras y olas muy tranquilas, ideales para nadar y esnorquelear. Hay varios restaurantes pequeños con techos de palma que le dan un toque especial a la degustación de mariscos y pescados de la región. Se localiza a 4 kilómetros de Melaque, por la carretera que lleva a Cuastecomate.
Fuente: México desconocido No. 374 / Abril 2008
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