La mayor población de la Riviera Maya, con unos 50 mil habitantes establecidos, muestra aún una peculiar mezcla entre la otrora aldea de pescadores con una atmósfera sorprendentemente cosmopolita, resultado de la intensa explosión demográfica vivida en años recientes. En sus calles más céntricas, repletas de cafés, tiendas, pequeños hoteles o restaurantes, cual Babilonia contemporánea resulta común escuchar pláticas en varios idiomas, pues desde los originarios mayas que hablan en sus dialectos, hasta los muchos extranjeros asentados en el lugar, además de la multitud habitual de turistas provenientes de todo el mundo, todos conviven en un ambiente armónico y festivo, enmarcado por una de las playas más hermosas de México.
El territorio ocupado por Playa del Carmen corresponde a un asentamiento de origen maya denominado Xaman-Há, en cuyas proximidades se localizan hoy día más de 200 estructuras de diversa dimensiones, testigos de piedra que evidencian la relevancia de entonces, pues era un punto de enlace importante –por cuestiones religiosas y fundamentales de su cosmovisión– entre la parte continental de la región con la isla de Cozumel en el Mar Caribe.
Playa del Carmen ofrece todas las comodidades para el turista. Para quienes gustan del buceo, un arrecife de coral enmarca el pánorama acuático. Además, mar adentro puede practicarse la pesca deportiva, ya que existen buenos ejemplares de marlín, dorado y atún, entre otros.
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