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| Texto: Leonardo Sepúlveda Una serie de monasterios construidos en el siglo XVI, cerca del volcán Popocatépetl, fue incluida el año pasado en la Lista del Patrimonio Mundial por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), por su alto valor histórico y monumental. La Ruta de los Conventos incluye monumentos de once poblaciones: Cuernavaca, Tepoztlán, Oaxtepec, Tlayacapan, Totolapan, Atlatlahuacan, Yecapixtla, Ocuituco, Tetela, Hueyapan y Zacualpan de Amilpas, todos en el estado de Morelos. Recién consumada la conquista de la capital azteca, los primeros misioneros siguieron de cerca a los conquistadores para cristianizar cada pedazo de tierra incorporado al imperio del rey Carlos I de España. Para iniciar su aventura partieron del valle de México hacia el sur. En cada población sometida destruyeron elteocalliprincipal y, en su lugar, y con las piedras de aquél, levantaron un templo y un recinto para el trabajo de los monjes. Cada abadía se levantó con elementos constructivos europeos, como la verticalidad y los grandes espacios cubiertos, pero se rescataron ideas prehispánicas, como la masividad de los volúmenes y la espectacularidad de los grandes atrios o explanadas. Las novedosas edificaciones funcionaban como fortalezas, centros de evangelización y lugares de reunión. Tanto para los soldados de Cortés como para los catequizadores, los conventos constituyeron enclaves para organizar los territorios recién conquistados y difundir la nueva fe, en un espacio arquitectónico que permitía la evangelización de muchos pobladores en un corto periodo. Así, los monasterios ejercieron gran influencia urbanística en los cientos de poblados que se colonizaron más adelante en el resto de la Nueva España, y sirvieron para prolongar la tarea de conquista militar y religiosa a las regiones más apartadas del continente. Aunque las distancias no son grandes entre cada sitio de la Ruta, se requieren dos días o más para visitarlos. El recorrido que aquí se presenta incluye las poblaciones menos frecuentadas por el turismo, por lo cual se omitieron los conventos de Cuernavaca, Tepoztlán y Oaxtepec. el de Zacualpan, por lejano, se dejó para otra ocasión. Los siete recintos visitados fueron fundados por frailes agustinos, excepto Tetela y Huayapan, realizados por dominicos. TLAYACAPAN El monasterio de Tlayacapan se construyó entre 1554 y 1572. Destaca por la verticalidad de su fachada y por el empleo de recios contrafuertes y almenas. Tiene características tanto góticas como renacentistas. Son notables las pinturas al fresco que sobreviven particularmente en el claustro y la sacristía, así como en la capilla abierta. El edificio cuenta con un museo pequeño que exhibe piezas arqueológicas y coloniales, así como diez momias del siglo XVIII que son un testimonio histórico, pues conservan en muy buen estado su vestimenta y calzado. Tlayacapan está rodeado de un bello paisaje. Sus puentes, los portales coloniales de la plaza principal y los 27 templos que ahí se construyeron, hacen de esta población un lugar agradable y especial. La capilla de Santiago destaca por la gracia de su arquitectura y decorados con carácter autóctono, así como por el buen estado en que se encuentran tanto su exterior como sus pinturas, las cuales derrochan humor y colorido. TOTOLAPAN La abadía de Totolapan fue construida entre 1533 y 1536. El claustro, si bien pequeño, aún está en funciones y es ocupado por frailes franciscanos. Hay lienzos muy dignos, y conserva en el coro su órgano original. Además, una de las capillas posas se halla en excelente estado. Cuenta una antigua leyenda que un campesino llegó a ofrecer a los monjes del templo una imagen de Cristo en madera. Los religiosos admiraban la calidad de la escultura y, cuando voltearon hacia el hombre para preguntarle en cuánto les vendería la pieza, ya no lo vieron. Lo buscaron y no lo encontraron, por lo cual llegaron a la conclusión de que se trataba de un ángel. La imagen se encuentra ahora en el templo de San Francisco de la Ciudad de México, en la calle de Madero. ATLATLAHUACAN El convento de Atlatlahuacan destaca porque se encuentra a mayor altura que el pueblo. Probablemente, el conjunto conventural fue construido sobre una plataforma prehispánica. El convento resulta espectacular frente a la pequeña población, con sus enormes y centenarios árboles en el atrio, que forman un auténtico oasis en un lugar tan árido. Otro árbol, pero éste el genealógico de los agustinos, sobresale en la capilla abierta. Hablé con el párroco, Pedro Toledano, quien aseguró que aún cuando dichos conventos están declarados como Patrimonio de la Humanidad no han sido beneficiados hasta ahora, pues no han recibido ayuda alguna para la conservación del lugar. YECAPIXTLA Lo más famoso de Yecapixtla es su cecina. Pero el poblado, aunque parcialmente devastado por la modernidad, tiene clima cálido y algunos puentes y calles con sabor a historia. En el exconvento lo peculiar es un rosetón gótico en el frontis del templo, así como un púlpito de piedra labrada. El claustro es diferente porque es de un solo nivel, pero muy amplio e iluminado. OCUITUCO El monasterio más antiguo de la Ruta es Ocuituco, y es el primero que los agustinos fundaron en América, en 1533, aunque la construcción experimentó modificaciones posteriores. El primer arzobispo novohispano, fray Juan de Zumárraga, tuvo en encomienda este pueblo. La fuente del claustro destaca porque tiene seis leones labrados por maestros cantereros indígenas del siglo XVI. Hubo otra fuente colonial en la plaza principal llamada de Las Sirenas, también realizada por artistas locales. Las sirenas, aunque deterioradas, todavía existen: dos están en las escaleras para subir al atrio conventual y otras dos están cerca del claustro. TETELA DEL VOLCÁN El frío de los montes muy altos se siente al llegar a Tetela del Volcán. El nombre Tetela es una simplificación detetetla, que significa "lugar donde abundan las piedras". Hernán Cortés visitó Tetela en 1521 antes de bajar al valle de Anáhuac. Del convento destaca la sacristía por su techumbre de madera tallada que se encuentra en magnífico estado de conservación. El claustro está construido con sillares, o piedras cuadrangulares, de mayor tamaño que las demás arquerías de la región. Es notoria la gran calidad de los murales, particularmente de los rostros. En el resto del edificio se han realizado malas restauraciones y hay indicios de un incendio reciente, pues se ven imponentes vigas quemadas y tiradas. La conquista de Tetela fue encabezada por una mujer legendaria llamada María Estrada, quien a todo galope, en su caballo, con lanza y armadura, había participado antes en el sitio a Tenochtitlan. Lo cierto es que ella recibió el pueblo en encomienda, junto con Hueyapan, como pago a sus servicios. Los lugareños recomiendan ir a Tetela en miércoles, pues es día de tianguis y se puede comprar cerámica y textiles de la región. HUEYAPAN El punto de la Ruta más cercano al volcán es Hueyapan. Del convento solamente sobrevive una muy austera fachada, y el templo está semiabandonado y cerrado, aunque dicen que conserva su retablo barroco. En Hueyapan se conservan varias casas de adobe, madera y tejas. Por ahí se llega a ver gente de edad con indumentaria muy típica, donde sobresale el rebozo de las mujeres. SAN ANTONIO ALPANOCAN En el camino a Hueyapan hay un pueblito rodeado de bosques, llamado Alpanocan. No está en el itinerario de la Ruta de los Conventos, y corresponde al estado de Puebla. Vale la pena detenerse: su iglesia colonial está en excelente estado de conservación. Tiene un retablo barroco, decorados en yeso y campanas originales, tal vez del siglo xvii, según informó un señor de nombre Arístides, síndico del pueblo. En la sacristía hay exvotos de lámina de la localidad, como la de un niño que milagrosamente se salvó de ahogarse en el río, o la de un pastor que se encomendó al Señor y encontró un buen que había perdido. Por su gente sencilla, el aislamiento y las construcciones añejas aún en uso donde uno se siente retroceder a tiempos pasados. SI USTED VA A LA RUTA DE LOS CONVENTOS Desde la Ciudad de México se toma la autopista a Cuernavaca, después la carretera federal núm. 115 hacia Cuautla. Al pasar la segunda caseta de cobro hay un paso a desnivel con dos desviaciones: una hacia Yautepec, y otra hacia Tlayacapan, que está a 11 km. Totolapan queda a 7 km hacia el oriente por la carretera estatal núm. 2 y 6 km más al sudoriente, está Atlalahuacan. para ir a Yecapixtla desde Atlatlahuacan tomar hacia el sur por la carretera federal núm. 115 y después por la carretera estatal núm. 10 hacia Tetela del Volcán. Fuente: México desconocido No. 233 / julio 1996 |



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