Aunque la técnica para tejer los sarapes (palabra de origen náhuatl, tzalanpepechtl, de tzalan, “entretejido”, y pepechtl, “manta”) fue introducida por los indios tlaxcaltecas en el siglo XVII, cuando los españoles trajeron a un grupo de familias de Tlaxcala para colonizar y poblar el norte de la Nueva España, los actuales sarapes de Saltillo se diferencian en que: deben tener el rombo o diamante en el centro muy trabajado, con mucho “codejo” (tejido); las sombras de colores deben ser de ocho tonos (por ejemplo de verde, rojo o naranja oscuro a muy claro), y estar matizados.
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