Texto: Mercedes de la Garza Camino
La noche anterior, Garra de jaguar había celebrado también las ceremonias propiciatorias del juego: había puesto en un plato la pelota, el protector de cadera y los guantes, y había orado frente a ellos, suplicando a los dioses que le fueran favorables en el encuentro del siguiente día. Terminada Ia oración, había encendido incienso ante Ios implementos y colocado ofrendas de comida y bebida. AI alba deI nuevo día, elegido para Ia inauguración de Ia cancha por sus buenos augurios, el gobernante se purificó en el baño de vapor, comió Ios alimentos sacralizados de Ia ofrenda, se colocó su ex, o taparrabo, y sobre él se ató muy bien los paños de pieI de jaguar que le cubrían Ias caderas, así como Ias rodilleras y los guantes, también de pieI. En seguida salió al campo de juego para Ilevar a cabo el enfrentamiento con su hermano, el señor Rana Humeante, que en ese entonces gobernaba Ia ciudad de Uaxactún. Sólo jugarían ellos dos, ya que se trataba de un "mano a mano" para completar Ia consagración deI nuevo campo de juego y para concluir su iniciación como chamanes, su transformación en seres sagrados; esto los asemejaba a aquellos héroes ancestrales, Hunahpú e lxbalanqué, quienes después de vencer en el juego de pelota a los dioses de Ia muerte, se convirtieron en eI Sol y Ia Luna de Ia actuaI era deI cosmos. Luego, Ios gobernantes de TikaI y Uaxactún jugarían periódicamente con eI fin de influir mágicamente en eI ciclo deI Sol, astro con el que se identificaban como soles o centros vitales deI mundo social, para que eI universo persistiera y mantuviera su orden. La multitud se hallaba sobre Ias plataformas Iaterales de Ia cancha y guardaba un silencio respetuoso por Ia sacralidad deI rito, aunque Ia destreza de Ios jugadores-gobernantes Ios envolvía en Ia pasión de Ia competencia. EI juego culminó con eI triunfo de Rana Humeante por tres tantos a dos.
Después deI juego ritual se decapitó a un esclavo para ofrecer su sangre aI dios Sol, Kinich Ahau.
Desde el periodo Clásico, el juego de peIota fue uno de Ios ritos de Ios gobemantes mayas y uno de Ios principaIes en toda el área mesoamericana, e incluso fuera de eIIa. jugar a Ia peIota era un acto de magia simpática para propiciar el movimiento de Ios astros en el cieIo y Ia Iucha de Ios contrarios cósmicos que hacía posibIe Ia existencia deI universo. Sobre Ia cancha, que simbolizaba el cieIo, el movimiento de Ia pelota recreaba las fuerzas contrarias en pugna y a Ia vez en armonía: Sol y Luna, día y noche, cielo e inframundo, vida y muerte. Por el sentido de Iucha de contrarios, el juego se asoció con Ia guerra, lo que se corrobora en Ios reIieves de jugadores con atributos guerreros que adornan el gran campo de juego de Chichén Itzá.
EI sacrificio por decapitación estuvo asociado al juego de pelota por Ia semejanza formal entre Ia cabeza, Ia pelota y los astros. Los cráneos de los decapitados, ensartados en un paIo, eran colocados en plataformas cercanas a Ias canchas, plataformas que Ios nahuas Ilamaron tzompantli. Para el periodo Posclásico el juego se había convertido también en una actividad profana. Había jugadores profesionales que eran protegidos por los gobernantes e incluso se corrían grandes apuestas. ... Sin embargo, se conservaba Ia tradición de que los mandatarios jugaran como parte de sus obligaciones rituales. EI Testamento de los Xpantzay, escrito por los cakchiqueles en Ia época colonial, nos dice que el rey Atunal aconsejó a sus hermanos: "Hermanos míos, no os dé cuidado, que cuando yo muera entraréis a gobernar. Jugad a Ia pelota pequeña y a Ia pelota entre muros entre vosotros".
Fuente: Pasajes de la Historia No. 2 Los misterios de Palenque / septiembre 2000
|