Marzo 10, 2010 | 
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La medicina tradicional

En todos Ios pueblos deI mundo el proceso de salud-enfermedad es una realidad concreta presente en el ciclo de vida de todos Ios individuos sociales. Desde siempre ha sido una preocupación básica deI hombre Ia observación de sus padecimientos hasta Ilegar a elaborar complejas concepciones sobre Ia vida y Ia muerte, Ias enfermedades y sus tratamientos. Parte importante deI patrimonio cultural de cada pueblo es este desarrollo cognoscitivo, y a partir de él se han conformado sistemas médicos empíricos teniendo como base Ia apropiación y uso de Ios recursos naturales deI entorno biótico.

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Texto: Silvia Ortiz Echaniz

En todos Ios pueblos deI mundo el proceso de salud-enfermedad es una realidad concreta presente en el ciclo de vida de todos Ios individuos sociales. Desde siempre ha sido una preocupación básica deI hombre Ia observación de sus padecimientos hasta Ilegar a elaborar complejas concepciones sobre Ia vida y Ia muerte, Ias enfermedades y sus tratamientos. Parte importante deI patrimonio cultural de cada pueblo es este desarrollo cognoscitivo, y a partir de él se han conformado sistemas médicos empíricos teniendo como base Ia apropiación y uso de Ios recursos naturales deI entorno biótico.

Estos conocimientos se han transmitido de generación en generación para preservar Ia vida y permitir Ia reproducción y florecimiento de Ia propia cultura. Miles de años de observación y experimentación empírica han sido necesarios para Ia evolución de los diversos sistemas médicos empíricos alrededor deI mundo, de Ias concepciones que los fundamentan, así como deI conocimiento de plantas, animales y minerales que constituyen los nichos ecológicos. Se han seleccionado los elementos útiles con potencialidades curativas y elaborado taxonomías y diferentes tratamientos para Ias necesidades de salud que afrontan Ias sociedades.

Frecuentemente se piensa que Ia medicina tradicional abarca sólo el manejo de medicamentos naturales o más específicamente, Ia curación herbolaria. Pero Ia medicina llamada tradicional es más que eso: es una concepción holística que ubica al individuo en su relación con otros hombres, con Ia naturaleza y con el universo. Tiene su propia lógica y leyes que entrelazan las percepciones deI cuerpo con Ias deI macrocosmos. Por ello, en Ias enfermedades están incluidas causalidades generadas en esos tres aspectos. La enfermedad es vista como un desequilibrio que se presenta por Ia falta de armonía o Ia infracción a Ias leyes reconocidas en dichas esferas.

EI concepto de medicina tradicional es una nominación convencional adoptada recientemente por investigadores de los procesos de salud-enfermedad para referirse a los sistemas médicos empíricos, organizados y fundamentados en Ias diversas culturas deI mundo. Aunque existen generalidades compartidas, cada sociedad ha elaborado un sistema terapéutico complejo que engloba concepciones ideológicas y prácticas terapéuticas, al igual que el desarrollo de especialistas que saben cómo aplicarIas.

EI conocimiento de los recursos médicos a su alcance, si bien es socializado en Ias culturas como medio de sobrevivencia y reproducción social, en cada pueblo existen determinados sujetos sociales (seleccionados por sus características tanto sagradas como profanas) que reciben, por Ia transmisión de Ia tradición, Ia suma de conocimientos y procedimientos curativos basados en su propia cosmovisión, es decir en Ia manera de concebirse a sí mismos y al mundo que los rodea. De esta manera, los hombres deI conocimiento, los "que saben ver", los médicos tradicionales, sintetizan Ia ideología, Ia gnosis y Ias técnicas curativas logradas en cada cultura. No sólo manejan perfectamente Ias taxonomías y los procesos vegetales para determinar el momento preciso y Ia forma apropiada de recoger Ias plantas y otros elementos orgánicos en los que sus propiedades requeridas son Ias óptimas, sino que además conocen el mito de Ia creación de todo lo existente, de su desarrollo histórico y de sus proyecciones y representaciones culturales; igualmente, el rito que legitima y asegura el equilibrio hombre-naturaleza-cosmos, en su relación simbólica y trascendente con lo sagrado, configurando Ias normas y valores para existir armónicamente en Ias relaciones sociales comunitarias, y también, el valor de Ia palabra para nombrar, premiar el respeto o castigar Ia infracción a Ias leyes reconocidas, restableciendo así el orden y el ritmo deI microcosmos humano en relación permanente con el macrocosmos donde habitan sus deidades.

La adquisición de esta sabiduría tiene sus regIas y prohibiciones, sus esfuerzos y pruebas, y requiere de Ia conducción de otro especialista que le antecede, deI conocimiento de Ias fuentes a través de Ia experiencia directa, al igual que de Ia reflexión interna para expresar Ia lógica de su clasificación deI mundo profano y sagrado.

EI uso y Ia práctica de este conocimiento es una responsabilidad que implica poder, reconocido y legitimado socialmente. EI hombre-medicina, el hombre que cura, para no Ilamarlo con su nombre específico en cada cultura, tiene Ia autoridad y el respeto de su comunidad por el gran compromiso de guardar y mantener el bienestar de todos.

En el núcleo central de Ia cosmovisión tradicional se encuentra Ia concepción de "persona " que une Ias percepciones y funciones deI cuerpo físico (soma), con Ias concepciones de Ias entidades subjetivas que lo animan, Ie dan fuerza, vigor, resistencia y complementariedad.

La pérdida o ausencia prolongada de estas energías sutiles en el cuerpo orgánico producen enfermedad e incluso Ia muerte. Su reacomodo o recuperación restituyen Ia salud y Ia resistencia a Ios padecimientos naturales. EI ariwá e iwihá tarahumara, el ch 'uleltzotzil, el cupuri huichol o el tonalli náhuatl, corresponderían en otras culturas a Ias entidades anímicas denominadas sombra, alma o espíritu como representaciones de Ias energías vitales concebidas en una relación determinada en Ios organismos vivos.

La pérdida fortuita o Ia sustracción voluntaria de estas entidades anímicas, así como su recuperación,se corresponden en Ias acciones terapéuticas básicas de todas Ias culturas a través de Ios mecanismos de adorcismo (técnicas que restituyen y reacomodan) y de exorcismo (técnicas para extraer, sacar o Iimpiar), sobre Ios elementos materiales o sutiles que se introducen en Ias personas causándoles enfermedades y desequilibrios y, con ello, Ia pérdida de Ia salud. La medicina tradicional no es un saber detenido en el tiempo y sólo gloria deI pasado. Como elaboración cultural es un acervo dinámico y en constante transformación. Las culturas precoIombinas de este continente manifestaron grandes avances que han sido recuperados en su mayor parte por Ia investigación histórica, arqueológica, etnográfica y botánica.

Como en todas Ias culturas que han padecido el colonialismo, en Ias nuestras se dieron pérdidas conceptuales en el choque de cosmovisiones diferentes. También sufrieron Ia aculturación y con ello el aporte de nuevas técnicas y algunos recursos naturales originarios de otros mundos, que fueron adoptados y aplicados a sus necesidades sanitarias.

Como recurso para Ia atención a Ia salud, Ia medicina tradicional continúa beneficiando a Ios grupos étnicos de nuestro país y a Ias culturas populares rurales y urbanas. Como práctica subalterna frente a Ia medicina oficial, mantiene su eficacia y Iegitimidad social en un amplio sector de nuestra población.

Hasta ahora el campo de investigación sobre Ia medicina tradicional ha sido abordado principalmente por Ia antropología, pero cada vez mayor número de disciplinas científicas se incorporan para enriquecer el rescate y Ia revalorización de este patrimonio cultural que ha contribuido sustancialmente a Ia conservación de Ia salud humana, al igual que al desarrollo deI conocimiento médico autóctono y de sus recursos. Las necesidades actuales de salud en el mundo y Ia crisis económica de muchos países como el nuestro, hacen indispensable un estudio más profundo de Ios recursos médicos disponibles. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha promovido Ia utilización de todos Ios recursos existentes -sin discriminaciones ideológicas ni políticas- reconsiderando Ia potencialidad, eficacia y aceptación de Ias medicinas tradicionales en Ias culturas populares. Con el objeto de contribuir a mantener Ia salud para todos Ios hombres, Ia OMS recomienda establecer puentes de colaboración entre Ios diferentes sistemas médicos.

Fuente: México en el Tiempo No. 4 diciembre 1994-enero 1995

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