Frente a la plaza principal de este poblado se encuentran los restos de un montículo piramidal de cuatro cuerpos, cuyo estilo arquitectónico es una mezcla de la influencia del Petén guatemalteco, del Clásico temprano (300-900 años d.C.) –manifestado en las molduras tipo repisa y en la escalinata central remetida–, y de la teotihuacana del Altiplano, con aportaciones como el talud y el tablero. Durante las exploraciones de 1998 se encontraron cinco hermosos mascarones de estuco que probablemente representan a sus deidades o a importantes gobernantes del sitio. |