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Detalle interior / Cortesía Hotel Azul de Oaxaca -
Esquina tranquila y colorida en la ciudad de Oaxaca. / Ignacio Guevara -
Vista general de la Plaza Alameda de León. / Rafael Doniz -
Detalle interior / Cortesía Hotel Azul de Oaxaca -
Cúpulas de templos en la ciudad. / Rafael Doniz -
Ex Convento de Santo Domingo en la ciudad de Oaxaca / Rafael Doniz -
Logo / Cortesía Hotel Azul de Oaxaca -
Altar / Cortesía Hotel Azul de Oaxaca -
Quiosco en la ciudad. / Ignacio Guevara -
Entrada al hotel / Cortesía Hotel Azul de Oaxaca -
Fachada Hotel Azul de Oaxaca / Cortesía Hotel Azul de Oaxaca -
Detalle interior / Cortesía Hotel Azul de Oaxaca -
Habitación / Cortesía Hotel Azul de Oaxaca -
Vista lateral de restaurantes en la ciudad de Oaxaca. / Ignacio Guevara -
Calle peatonal Macedonio Alcalá en el centro histórico de la ciudad. / Rafael Doniz -
Vista lateral exterior del ex convento de Santo Domingo. / Ignacio Guevara -
Mujer caminando a un costado del ex convento de Santo Domingo. / Ignacio Guevara -
Patio / Cortesía Hotel Azul de Oaxaca
Oaxaca: el encanto de una ciudad colonial única
Designada Ciudad Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1987, la capital de Oaxaca tiene sabor propio como ninguna, pues además de sus tesoros artísticos y arquitectónicos, en ella convergen distintas etnias y culturas que aumentan su riqueza, convirtiéndola en una urbe creativa y colorida.
Esta ciudad colonial, fundada en el siglo XV, tiene una traza urbana admirable, con algunos de los edificios más hermosos del barroco novohispano. Por doquier hay iglesias con retablos churriguerescos, pequeñas capillas que guardan arte religioso virreinal, museos y centros culturales. La belleza se intensifica con las panorámicas dramáticas y espectaculares de la Sierra Madre Occidental que rodea la ciudad.
Otra de las ventajas de Oaxaca es que tiene decenas de atractivos en los valles circundantes, a menos de 100 kilómetros a la redonda, como zonas arqueológicas de fama mundial, pueblos de artesanos y parajes naturales de indómita belleza.
Por si fuera poco, Oaxaca es uno de los orgullos gastronómicos de México. Ésa es otra de las razones que anima a los viajeros a volver a ella una y otra vez.
El Zócalo
También conocido como Plaza de la Constitución, existe desde la Colonia. Está rodeado por edificios antiguos, en cuyos portales abundan cafeterías y comercios. En su extremo noroeste se encuentra la Catedral, con su bonita fachada de cantera verde. Al sur del Zócalo están los famosos mercados Benito Juárez y 20 de Noviembre, que constituyen una visita obligada.
La alameda
La Alameda, localizada junto a la Catedral, es el jardín donde se reúnen los lugareños y los extranjeros a descansar, charlar, tomar helado y escuchar música en vivo. A un costado está el Museo de los Pintores Oaxaqueños.
Andador Macedonio Alcalá
Es una vía peatonal plagada de librerías, tiendas de artesanías, plazuelas, parroquias y museos. Lleva del centro de la ciudad hacia el norte, pasando por Santo Domingo.
Centro cultural Santo Domingo
Es uno de los atractivos más notables de la ciudad. Lo componen el Templo de Santo Domingo de Guzmán, cuyo interior constituye una de las muestras más valiosas de arte barroco religioso en el mundo entero, y el Ex Convento de Santo Domingo, que a su vez alberga al Jardín Histórico Etnobotánico, el Museo de las Culturas de Oaxaca y la Biblioteca Fray Francisco de Burgoa.
Basílica de Nuestra Señora de la Soledad
Ubicada al poniente de la ciudad, tiene una impresionante fachada en forma de biombo. Está enmarcada por el Jardín Sócrates, donde se venden nieves exóticas, y la extensa Plaza de la Danza.
IRRESISTIBLES MANJARES OAXAQUEÑOS
Es difícil resistirse a los manjares oaxaqueños, ya sea en las fondas de los mercados o en los restaurantes de lujo.
MOLE
Es el platillo oaxaqueño por excelencia. Hay más de diez variedades, como rojo, negro, coloradito, amarillo y almendrado, entre otros.
TLAYUDAS
Tortilla delgada de maíz de gran tamaño. Se prepara con asiento (manteca de cerdo condimentada), frijol, lechuga y tasajo o cecina.
TAMALES
Se cubren con hoja de plátano y se rellenan con pollo, carne de res, pescado, salsa, mole, flores y hierbas.
CHAPULINES
Deliciosos y crujientes, se sazonan con ajo, sal, chile y limón.
BEBIDAS
Estos platillos se acompañan con agua de calabaza o chilacayota, o con un buen mezcal. Para el postre, abundan los dulces regionales: destacan los merengues, los mamones, las pepitorias y las nieves exóticas, como la de pétalos de rosa.
También famoso es el chocolate de Oaxaca, que puede acompañarse con alguno de los panes típicos, como los marquesotes o el pan de yema.
LA GUELAGUETZA
Es la celebración más importante en la ciudad de Oaxaca. Se trata de una fiesta colorida que se celebra cada año en julio y reúne a personas de todo el estado, quienes hacen gala de sus bailes y atuendos típicos. Se lleva a cabo en el Cerro del Fortín, en un auditorio construido para el evento, y recibe a más de 70 mil visitantes de todo el mundo.
LA NOCHE DE RÁBANOS
Otra fiesta de gran atractivo es la Noche de Rábanos, que se celebra un día antes de Nochebuena; es una exposición de figuras de rábanos elaboradas por artesanos locales, que van desde vírgenes y nacimientos hasta escenas de la vida cotidiana. Al día siguiente se realizan las Calendas, desfiles con carros alegóricos, acompañados con música, faroles de colores y silbatos.
DÍA DE MUERTOS Y SEMANA SANTA
También famoso es el Día de Muertos, los días 1 y 2 de noviembre, cuando se elaboran tapetes de flores, ofrendas y altares. No se queda atrás la celebración de Semana Santa, en la que se organiza la Procesión del Silencio.
En Oaxaca hay infinidad de museos interesantes. Además del Centro Cultural Santo Domingo, merecen visita obligada el Museo de los Pintores Oaxaqueños, el Museo Textil de Oaxaca y el Museo de Arte Prehispánico Rufino Tamayo, con piezas arqueológicas de todo México, reunidas por el artista.
La visita a Oaxaca no está completa sin ir a Monte Albán, gran ciudad zapoteca suspendida en las montañas. También hermosa es Mitla, otro centro zapoteco que fue invadido por los mixtecos. Otras zonas arqueológicas cercanas son Zaachila, Dainzú, Yagul y Lambityeco.
La visita a Santa María del Tule es uno de los planes preferidos de chicos y grandes en los alrededores de Oaxaca. El atractivo principal del pueblo es un legendario ahuehuete de enormes proporciones y más de 2,000 años de edad.
Balneario natural formado por un conjunto de manantiales efervescentes que han labrado la roca de la sierra, dando como resultado cascadas petrificadas y extrañas figuras. Se ubica muy cerca de San Lorenzo Albarradas, a 70 kms de Oaxaca.
Por las noches de fin de semana, el andador peatonal Macedonio Alcalá se llena de gente buscando fiesta, pues en los alrededores hay desde sofisticados bares con música chill out, hasta bares bohemios, antros de rock pesado y clubes de salsa.
Aquí comienza la noche. Entre vendedores de dulces y bandas en vivo, los cafés y restaurantes de los portales empiezan a servir cervezas y digestivos, convirtiéndose en animados bares al aire libre.
El Mercado Benito Juárez ofrece desde flores y frutas frescas hasta artesanías y ropa. En el Mercado 20 de Noviembre, conocido como “Mercado de Comida”, hay, entre otras cosas, pastas para mole, chocolate, los tradicionales chapulines, mezcal y muchos tipos de tamales.
Se pueden adquiriren los poblados afuera de la ciudad. Los alebrijes se venden en San Antonio Arrazola y San Martín Tilcajete; el barro negro, en Coyotepec; la loza vidriada, en Atzompa; los artículos de lana, en Teotitlán. El tianguis del viernes en Ocotlán también es sorprendente.
Hay varias alternativas para practicar el ciclismo de montaña en los alrededores de la ciudad. Una opción es el Parque Nacional Benito Juárez, ubicado 7 km al norte de Oaxaca. También en las inmediaciones de Hierve el Agua, a 80 km de la ciudad, hay rutas para bicicleta.
Es posible volar en parapente desde Zaachila, 17 km al suroeste de Oaxaca. Quien organiza estos recorridos es Salvador Lara, aunque hay que contactarlo con anticipación vía su página web: www.parapentitis.com.






