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Ópalos de Magdalena, piedras de corazón frágil (Jalisco)

Por: Andrés Herrera Castant

Conoce más en torno a la historia de las minas de ópalo, situadas en el estado de Jalisco.

Juchipiteco, Xochitepec o "Monte Florido" yera gobernado por Goaxicar, reconocido en la región como un hombre de mucho valor y talento.

En 1524 conquista estas tierras el español Francisco Cortés de Buenaventura, y en 1538 Goaxicar se subleva pero finalmente es sometido.

El origen del nombre de Magdalena, se dice, es el nombre con que fue bautizada la hija de Goaxicar por los franciscanos, una vez iniciada la evangelización.

La principal actividad comercial de Magdalena en Jalisco es la explotación de sus minas de ópalo, actividad que se remonta a los años cincuenta, y que a la fecha refleja el orgullo y el trabajo de los pobladores en un letrero que a la entrada de la ciudad menciona "Bienvenidos a Magdalena, tierra de ópalos".

Al entrar a Magdalena por la calle Independencia, se encuentra uno con la tienda más importante de ópalos, llamada "Ópalos de México", "Ópalos de Magdalena", propiedad del señor Javier López Mata, opalero desde hace 26 años, a quien también se le conoce como el "Queretano". En la tienda conocimos a Juan José Virgen, encargado del negocio y de guiar a las personas que desean hacer un recorrido turístico.

Son precisamente las minas de ópalo las que se convierten en un interesante atractivo para los turistas, por tratarse de las minas más bellas de la región. Es indescriptible la emoción que se siente al penetrar en un túnel hecho a mano, sin protección alguna, dentro de una montaña de grandes dimensiones. Una vez acostumbrados a la penumbra y a la tenue luz de una lámpara de mano, es el momento de dar- se a la tarea, cual incansable minero, de buscar las piedras semipreciosas, como lo es el ópalo mexicano.

Nos platica Juan José Virgen que fueron mineros queretanos los iniciadores en la explotación del ópalo, y la primera de las minas encontrada fue a las faldas del volcán de Tequila, llamada "La Única", posteriormente fueron descubiertas "Las Latillas" y "La Mora", ubicadas en el cerro de San Andrés. Más tarde se encontraron un gran número de minas, entre las que destacan la de San Simón, El Huaxical, Las Cruces, San Martín, Santa Cecilia, San José y La Perla. Aproximadamente son 2000 personas que trabajan en las minas repartidas en los diferentes municipios.

Las minas de El Huaxical y San Simón, en cuanto a su explotación comercial, se cuentan entre las más importantes. Se puede llegar a ellas a caballo o a pie. A campo traviesa el recorrido es de alrededor de 20 minutos, y por el camino marcado de terracería es de 30 minutos. Es recomendable llevar zapatos apropiados, así como agua para beber. En el camino pueden apreciarse robles de diversas proporciones, que llegan a dar hojas hasta de medio metro de largo, y pequeña fauna silvestre. Durante el ascenso a la mina los paisajes son cada vez más hermosos, porque se dominan áreas donde el verde se muestra en una intensidad de tonos inimaginable. Poco a poco los verdes ceden el paso a la tierra rojiza y a los montones de cantera que desechan los trabajadores de la mina.

De pronto, a la izquierda del camino, la montaña se parte en dos y muestra una abertura de casi tres metros de ancho, con sus muros rojos, como si sangrara al haber sido abierta por la mano del hombre. Traspasando esa entrada se encuentra una gran planicie, el centro mismo de la montaña, donde se hallan gigantescos montones de piedra que ya ha sido constantemente cortada por los trabajadores.

La mina "La Lupita" es una de las destinadas a cumplir con la función de centro turístico. Se encuentra a sólo veinte minutos de Magdalena y a 6.5 km de la carretera internacional a Nogales, en plena Sierra Madre y en el corazón de la zona minera de San Simón. Cuenta con diversos recorridos guiados y diferentes planes turísticos de precios muy accesibles.

Otras vistas que nos ofrecen estas minas son los pepenadores, personas que buscan ópalos de menor tamaño que se encuentran en los trozos de piedra desechados por las minas, para después comercializarlos en la plaza.

Todas las mañanas, justo frente al templo, tienen su punto de encuentro los opaleros principiantes o pepenadores de ópalo, que en frascos o en bolsas ofrecen a los paseantes pequeños ópalos o piedras con restos de cristal. Generalmente se trata de ópalos pequeños que están todavía en trozo de cantera o sumergidos en agua.

EL ÓPALO


Los ópalos son el resultado del tiempo, ya que se forman a lo largo de millones de años, mientras las capas de sílice y roca volcánica se superponen, atrapando a su paso esferas diminutas de agua y oxígeno. Es por esas esferas que los ópalos, en un efecto de difracción, reparten su inigualable colorido y luminosidad, siendo éstas fundamentales para determinar su calidad.

Mientras más bello sea un ópalo mayor será su calidad. Tal vez por eso su nombre se origina en el sánscrito antiguoúpala,que significa "piedra preciosa".

De acuerdo con datos históricos, los ópalos de México fueron utilizados por la cultura azteca para la elaboración de artículos ornamentales y ceremoniales entre los años 1200 y 1519. En aquel entonces al ópalo se le conocía con el nombre deuitzitziltécpal,"piedra colibrí", en alusión a la iridiscencia de la piedra yal gran parecido con el plumaje del colibrí. Existe un ópalo que fue empleado por los aztecas, conocido mundialmente con el nombre de "dios del sol azteca". Se dice que fue hallado en el siglo XVI y después formó parte de la colección de Gemas de Hope. En 1881 se vendió al Museo de Historia Natural de Chicago y ahora pertenece a la firma Tifany.

En la actualidad, además de su valor económico el ópalo lleva en sí un valor simbólico, ya que se considera piedra ideal para los nacidos en el mes de octubre.

En América la piedra de ópalo es relacionada con símbolos de confianza, pureza y serenidad; incluso hay quienes aseguran que el ópalo ayuda a alcanzar un alto nivel de espiritualidad.

A pesar de que el origen de esta piedra es volcánico, es muy sensible y debe trabajarse con extremo cuidado, ya que su composición es de dióxido desilicio con agua. La cantidad de agua oscila entre un 4% y 9%, pero puede alcanzar hasta un 20%, y es ese el motivo por el que se le considera "piedra de corazón frágil".

Es recomendable que el ópalo no se exponga al fuego o a temperaturas muy altas, ya que por las características de su composición podría deshidratarse y perder así su belleza y su calidad.

Los llamados ópalos preciosos dan un juego de colores inigualable producto de la difracción, a diferencia de la gran mayoría de las gemas. Existe una gran variedad de ópalos preciosos, de los que se pueden mencionar: el ópalo negro, muy difícil de conseguir y muy apreciado, el ópalo azul lluvia, azul pavo, rojo sangre de pichón, rojo fuego, verde esmeralda, blanco y amarillo.

Otra de sus características es que jamás dos ópalos podrán ser iguales, aun encontrándose en la misma piedra.

SI USTED VA A MAGDALENA


Es una ciudad asentada en las inmediaciones de Ixtlán del Río, Nayarit y Tequila, Jalisco. Se encuentra a 80 km de la ciudad de Guadalajara, tomando la autopista núm 15 a Tepic. Colinda al norte con el municipio de Hostotipaquillo, al sur con Atzalan, al este de Tequila y al oeste con el estado de Nayarit.

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