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9 paraísos perdidos en México

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Por: Aníbal Santiago

Cuando creíamos que ya lo conocíamos casi todo, nueve rincones -en BCS, Campeche, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Quintana Roo, Sinaloa y Yucatán- aparecieron para sorprendernos con su belleza sinigual.

3. Parque Nacional El Chico, Hidalgo


Abre bien los ojos para que contemples este valle colosal sobrevolado por aguilillas y halcones. Y ahora, aspira profundo: ya se desliza en tu cuerpo el poderoso frescor aromático de cipreses, pinos, abetos y encinos. Cualquier brecha del Parque Nacional El Chico, el sendero más ínfimo por el que camines, forzará tu umbral sensorial. Percibe cómo tus pies quiebran ramas caídas, esquivan raíces, saltan manantiales, aprisionan la tierra húmeda por la que hace un instante se escabullía una zorra gris. Ahora te apoyas en una roca amorfa de dos metros que es, en realidad, un rastro de la infraestructura con que los mineros ingleses de la Compañía de Aventureros de las Minas de Real del Monte extraían aquí oro y plata hace cerca de dos siglos.

A un costado tuyo, en una ramificación pequeñita del Río de los Milagros, por un arroyo corre agua tan clara y pura que “Beto” López, campesino del paraje Loma del Maguey que te ve sediento, te anima: “Ande, puede tomarla”. Aliviado, te agachas, juntas las manos, las levantas y ya escurre en tu boca el líquido helado.

Este bosque de coníferas del estado de Hidalgo, protegido contra la explotación desde 1898, exige que te apures a vivir lo que hasta ahora niega el sedentarismo urbano: escalada, campismo, bici de montaña, senderismo, como para que rebases de una vez los cómodos límites de tu capacidad física y los músculos te recuerden que existes.

Y puedes entregarte a este retiro más de un día. La administración del parque, un ejemplo organizativo, ofrece seis campamentos con cabañas y áreas para acampar con todos los servicios. ¿La comida? Por favor, ve a la orilla del río y pide una “trucha poderosa” recién atrapada. Con baño de “jugo brujita” -hierbas finas, chiles chiltepín, guajillo y de árbol; laurel, tomillo, mejorana y hoja de acuyo- degustarás la gloria. Cuando acabes y hagas conciencia de la maravilla de esta travesía silvestre a un par de horas de la Ciudad de México, quizá se pregunte, ingenuo, si puede quedarse a vivir en El Chico. No. Pero calma: irá cuantas veces quiera.

Dónde quedarse

Parque Nacional El Chico
Carretera núm. 105 Pachuca–Tampico, desviación a Mineral del Chico Km. 7.5.
Tel. 01 (771) 596 1314.
www.parqueelchico.gob.mx

 

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