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Plantas y flores de la selva chiapaneca

Por: Neemías Díaz Mazariegos

Te llevamos en un recorrido por la región del Soconusco, en Chiapas, para aprender más en torno a la flora que esconde la selva de esta región.

El sureste de México, la región del Soconusco en Chiapas es de las más recientemente integradas al país. En los primeros lustros del siglo XX llegó el ferrocarril a Tapachula, pero no hubo comunicación por carretera sino hasta 1960. Quizá sea ésta la razón principal por la que Soconusco tiene todavía características muy propias y por lo que afortunadamente todavía quedan algunas demarcaciones selváticas.

En la década de los 50 llegó a este selvático territorio el cultivo del algodón, y con él verdaderos ejércitos de trabajadores que destroncaron cientos de miles de árboles de las zonas bajas que así resintieron la deforestación. Cientos de hectáreas de selva desaparecieron de un día para otro. La parte alta del Soconusco ha mantenido aún su exuberante vegetación gracias a que el principal cultivo es el café, el cual requiere para su producción la sombra de otros arbustos; esto ha influido en parte para que las montañas no hayan perdido ese color azul oscuro que, vista en la lejanía, produce la vegetación.

Esta gran selva, como otras en Veracruz, Tabasco, Guerrero y parte de Oaxaca, son únicas en el mundo y debemos preservarlas a como dé lugar. Seis meses al año tienen intensa lluvia; sin embargo, los dos últimos años se han notado algunos cambios. Los primeros aguaceros de 1987, que en otros años empezaban a principios de mayo, lo hicieron hasta los primeros días de junio y, contra lo que mucha gente esperaba, las aguas se levantaron hacia el 15 de octubre, reduciendo con ello en poco más de un mes la estación lluviosa.

Por su parte, septiembre de 1988 fue muy lluvioso, como pocos en el pasado; los huracanes Christy y Gilberto, que desbordaron el caudal de todos los ríos, arroyos y zanjones del Soconusco trajeron un mayor volumen de agua a la región, pero aun así, las lluvias del 88 se despidieron antes de que terminara octubre.

A pesar de todo, la humedad se mantiene sustancialmente en la zona, lo que permite que se desarrolle una amplia variedad de especies vegetales. El Soconusco -de unos 60 km de ancho por más de 100 de largo- es una zona apretada entre el mar y la montaña en donde la altura máxima se alcanza en Tacaná a 4 150 m sobre el nivel del mar. Gran parte está cubierta por grandes plantaciones de café (uno de los mejores del mundo), pues la altura de esta región -entre 1 200 y 400 m sobre el nivel del mar-, es ideal para el arbusto. Más abajo, hacia el mar, hay cacao, mango, soya, plátano, etc. El océano Pacífico baña la costa soconusquense donde se enseñorea la ciudad principal, Tapachula, conocida como "La perla del Soconusco".

El girón de selva en donde tomé las fotografías se localiza a una altura aproximada de 400 m, hacia el noroeste de Tapachula. Escogimos las márgenes del río Nexapa; más abajo, nos internamos en la cerrazón de la húmeda selva tropical. Las imágenes corresponden a plantas y flores silvestres que la abrupta pulsión de vida del área, obedeciendo a sus propios impulsos, ha producido de la manera más espontánea. Al buscar ejemplares específicos, que destacaran por su belleza o colorido, nos encontramos en primer lugar con el "palo jiote"(Bursera-simarulade la familia burserácea), un árbol de coloración rojiza cuya corteza se caracteriza por tener siempre sus películas desprendidas parcialmente y a punto de ser voladas por el viento. Es un árbol gigantesco que alza al cielo sus tallos rojos, que dan un toque especial al paisaje.

Allá en la hondonada, como en un gran cráter, se mece alegremente la bijagua (Calathea-discolor) cuyas flores de bellísima coloración no tienen nada que envidiarle al mejor ejemplar cultivado. Las plantas, como de un metro de alto, se juntan entre sí con sus grandes hojas como para ganar terreno y no permitir la entrada a otras intrusas. Caminando bajo la intensa luz del sol por un claro de la selva, divisamos allá arriba una enredadera característica que ostenta una extraña flor blanquecina. Hacemos esfuerzos para alcanzar la codiciada planta, y como no logramos bajarla, nos conformamos con alcanzarla con nuestra cámara. Es una flor grande formada de prolongaciones alargadas que despuntan de un tallo y caen hacia abajo. Unos hongos al pie de los restos de lo que fue un árbol nos llaman la atención; por allá, otro árbol peculiar, protegido con espinas puntiagudas y amenazantes, nos reta a acercarnos. Es elishcanal (Acacia-hinsü),que auxiliado por unas hormigas que sólo habitan en esta planta, se protege.

Bajamos por una senda y nos internamos en lo más tupido de la selva, poco a poco descendemos y vemos a nuestra izquierda un precipicio arbolado de unos 60 m que tiene como fondo las aguas del río Nexapa.

Hay árboles de todos tamaños y lianas por doquier. La cerrada vegetación proyecta una sombra oscura a pesar de que el sol está en el cenit. De pronto, mi compañero me avisa que tenga cuidado al caminar; la ortiga -que aquí se conoce como chichicaste-,lanza sus hojas amenazadoras sobre la senda y hay que tomar sus precauciones. Nos acercamos poco a poco a la planta probablemente más agresiva de esta selva. La ortiga (Gronoaia-scandens),aprovechando la humedad del Nexapa, es una bella y seductora planta de colores violeta que esconde en sus hojas el veneno que hace surgir las más dolorosas ámpulas en la piel. Evitando al chichicaste seguimos por la misma senda semioscura y nos internamos por un área dominada por el caulote (Guazuma-ulmifolia) que allí abunda, hasta alcanzar plenamente el río.

El Nepaxa corre aprisa formando borbotones de espumosa y blanquísima agua. Es todavía un caudal limpio que cruza, como otros, uno de nuestros tesoros más preciados y no renovables: la bella selva húmeda.

LA TAPALCÚA, ¿LOMBRIZ O SERPIENTE?

La mayor parte de la gente que la conoce dice que es una serpiente llamada tapalcúa, pero yo creo que más bien se trata de una lombriz, propiamente de un anélido, y siendo así, se trataría de la lombriz más gigantesca que existe en la actualidad.

He tratado de encontrar su correcta clasificación científica pero hasta ahora no he logrado localizar nada. A veces pienso que se trata de unoligoqueto u opistóporo, pero siempre dentro de la amplia familia de los anélidos. En realidad sus características son las de una lombriz ya que su boca no se parece en nada a la de las serpientes y además, como las primeras, se desplaza hacia adelante muy lentamente aunque de vez en cuando intenta hacerlo hacia atrás; además, tiene predilección por la humedad.

Casi todas las serpientes pueden vivir en un ambiente seco; a excepción de las especies acuáticas, las serpientes pasan la mayor parte de su vida lejos de ríos y lechos húmedos. La tapalcúa, por el contrario, hace de la humedad su ambiente propicio para sobrevivir. A lo largo de su devenir filogenético las tapalcúas se han adaptado perfectamente a los ciclos de humedad y éste es el caso del Soconusco en Chiapas.

La zona del Soconusco, caracterizada por un alto nivel de precipitaciones y, además, cruzada por múltiples ríos y arroyos, constituye el medio adecuado. Probablemente otros estados de la República, como Veracruz, Gruerrero y parte de Oaxaca sean regiones que por su humedad, alberguen tapalcúas, pero hasta donde sé sólo existe en el Soconusco chiapaneco.

Durante los meses de lluvia, cuando sobrevienen huracanes, y llueve por dos o tres días seguidos, lastapalcúaese animan a salir a la superficie, por lo que no es raro verlas arrastrarse lentamente, sobre todo en las zonas rurales, y llevarse un susto al confundirlas con serpientes.

Aunque probablemente son hermafroditas, quedan muchas dudas sobre la tapalcúa, pero no puedo dejar de preguntarme ¿en dónde se refugian durante los meses de seca que van de noviembre a abril? Probablemente buscan con anticipación los lechos más húmedos y se sumergen hasta encontrar la humedad suficiente para pasar el invierno. Si uno quiere vérselas con una tapalcúa durante los meses secos, lo más indicado es dirigirse a las cercanías de un río o arroyo y hurgar bajo tierra. A medida que se excava, se encuentra más humedad y tierra lodosa; de pronto, por ahí, puede deslizarse una gran tapalcúa de color oscuro. Seguramente se alimentará durante esos meses de lombrices más pequeñas que, por sus mismas razones, se refugian en la humedad de ríos y arroyos. Qué cantidad de tapalcúas morirán en su tránsito de los lechos a donde llegan en tiempos de lluvia y los lugares en donde se hallan durante las secas, a orillas de los ríos o arroyos?

¿Y SU VERDADERO NOMBRE?

En la zona del Soconusco se le conoce como tapalcúa, tlapalcúa y tepolcúa, pero ¿cuál es su verdadero nombre? Sustento la hipótesis de que la palabra tapalcúa se forma de la voz aztecatlalli que significa tierra, y decóatlculebra o serpiente. Así pues, la voz original vendría siendo tlapalcóatlque equivaldría a serpiente de tierra o culebra de tierra. Como una verdadera lombriz, la tapalcúa se introduce en la tierra y desaparece por loa más pequeños agujeros en segundos. Una vez, tomamos un ejemplar y lo metimos en un frasco, a los pocos minutos empezó a soltar un líquido jabonoso que le facilita su desplazamiento por la tierra, siempre y cuando esté húmeda.

Realmente la tapalcúa tiene muchas características de las culebras, principalmente por su tamaño, pues los ejemplares más desarrollados llegan a medir cerca del medio metro de largo por hasta 4 cm de diámetro. Sin embargo, no es una serpiente, sino una lombriz gigantesca que podría muy bien llamarse la reina y soberana de las lombrices.

UNA LEYENDA SOBRE LA TAPALCÚA

Cuentan en la región que la tapalcúa puede introducirse en el aparato digestivo a través del recto, cuando el animal emerge a la superficie. También se dice que la única forma de que una persona arroje a la tapalcúa es sentarla lo más rápido posible en un recipiente con leche; el animal, al sentir la presencia del lácteo, sale inmediatamente. Pero, a fin de cuentas, la tapalcúa es un anélido inofensivo, y aunque causa temor al que se le enfrenta, es incapaz de hacer el menor daño al hombre.

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