Pozos, Guanajuato. El fantasma de un emporio mineral
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Vestigios arquitectónicos y bellezas naturales se conjugan y hacen de este lugar un espacio único, lleno de gratas sorpresas para el visitante.
Por: Carlos Arroyo Ram
Vestigios arquitectónicos y bellezas naturales se conjugan y hacen de este lugar un espacio único, lleno de gratas sorpresas para el visitante.
La magia y el misticismo afloran en este desolado lugar. Territorio colonial, vestigio de un emporio del sigloXIXdonde parece que el tiempo se ha detenido. Sus semiderruidas construcciones, mezcla de adobe, cantera y mezquite incitan a la imaginación para continuar la búsqueda de aquel mineral, que se desgaja entre sus muros y crea un gran espacio que cautiva al conjugar ruinas arquitectónicas y belleza natural.
Así se erige este pueblo que se niega a morir y a perderse en la tumba de sus propias ruinas. Más aún sigue en pie, manifiesto tangible de nuestra historia.
Y qué decir de su gente, que lleva en viva voz leyendas y tradiciones, experiencias de aquellos remotos años que llevaron tiempos de gloria y bonanza a esta llamada Ciudad Porfirio Díaz. El contacto con su gente se plasma más cálido a cada abrazo nocturno, y envuelve a este "Palmar de Vega" con el manto de su bruma. A ustedes jesuitas, dios los tenga en su gloria por haber desnudado su alma y espíritu para los chichimecas, por nuestra parte existirá el recuerdo, piedra, de su evangelización.
En 1576, con la llegada de los españoles a esta región, nació Mineral de Pozos bajo el nombre de Palmar de Vega. Hacia 1590 llegaron los misioneros jesuitas, cuya función principal era la evangelización de los nativos, entre los cuales destacaban los chichimecas, grupo indómito y aguerrido que siempre luchó por su libertad, razón por la cual nunca fueron sometidos por los españoles, hasta que uno de los misioneros medió la paz entre ambos.
Los jesuitas les enseñaron procesos europeos para la extracción del mineral, así como sus beneficios. De esta enseñanza aún existen hornos que datan de 1595. Para entonces la comunidad cambió su nombre por San Pedro, debido a la imposición de los mismos jesuitas, en 1658. Posteriormente se cambió de nombre a Pozos, por la gran cantidad de excavaciones para extraer el metal, de oro y plata principalmente, se le agregó el de "Real" para amparar la explotación. Los trabajos estuvieron a cargo de los misioneros, responsables de entregar la mayor parte de la Corona.
En los tiempos de la Independencia (1810) los jesuitas fueron expulsados. La producción mermó no en su totalidad, ya que era una fuente económica muy importante tanto para la Corona como para los insurgentes. La fama de Pozos y su producción se aceleró de 1880 a 1888. Durante estos años se formaron numerosas compañías que explotaban las minas abundantemente.
Una de ellas fue la compañía "Cinco Señores" que poseía las minas de La Joya, Nayalito y Justicia y obtenían grandes dividendos para sus accionistas. En 1895 lograron alcanzar una suma de tres millones de pesos. A partir del incremento productivo, aunado a la actividad comercial, la economía creció considerablemente y propició en el lugar el establecimiento de hosterías, teatro, emporios, casas de huéspedes y otros.
Entre los años que comprendió el Porfiriato, la comunidad de Pozos cambió el nombre a Ciudad Porfirio Díaz. Se edificaron grandes construcciones, y se integraron vías de comunicación como la red ferroviaria nacional, el telégrafo y el teléfono; además se instaló servicio eléctrico y las compañías mineras cambiaron sus maquinarias, movidas con vapor, por las de energía eléctrica.
Al triunfo de la Revolución el poblado dejó de llamarse como el derrotado dictador. Durante la crisis social en el país huyeron las inversiones, y se propició la decadencia económica. Con el movimiento cristero, la población quemó el Palacio Municipal como venganza por el asesinato de un sacerdote, con ello se perdió una gran cantidad de documentos.
Por otra parte, las exploraciones de las minas llegaron a profundidades hasta de 250 m; rompieron las paredes del manto freático, por lo cual se inundaron los túneles y causaron que la extracción de minerales se frenara.
La caída de la Bolsa de Valores de Nueva York (el crash de 1929) fue uno de los factores para que la economía jamás volviera a estabilizarse. El éxodo masivo de sus habitantes, en busca de empleo y modos de subsistir, dejó al pueblo en el abandono total y creó un "pueblo fantasma" en los años cincuenta.
En 1982, el presidente de la República, licenciado José López Portillo, expidió el decreto que determina a Mineral de Pozos como "Zona de Monumentos Históricos".
Aunada a la majestuosidad del lugar y de sus múltiples ex haciendas de estilo español, puede verse esa gran influencia árabe del aculturamiento que los españoles plasmaron en las construcciones de los siglosXVIIIyXIX, como también la arquitectura barroca en sus múltiples capilla: Iglesia del Señor de los Trabajos, Capilla de San Pedro, Capilla de Nuestra Señora del Refugio, entre otras.
Actualmente Mineral de Pozos cuenta con una población de 4 000 habitantes. La gran mayoría emigra a los lugares aledaños o a las grandes ciudades en busca de trabajo; y la minoría se dedica a las labores del campo (siembra y pastoreo de animales), aunque estas actividades son escasas pues el ecosistema es de tipo semidesértico. Algunos pobladores trabajan en la talla y labrado de instrumentos musicales de estilo prehispánico.
El viajero que desee conocer el lugar, puede explorar con detenimiento todos estos atractivos turísticos, y disfrutar de una agradable estancia en el singular hotel del pueblo, así como degustar una excelente comida. Mineral de Pozos se descubre y nos muestra su historia.
Gracias a este legado, y a un gran interés de pintores, escultores y fotógrafos, entre otros creadores, se formó un proyecto para la construcción de un Centro Cultural, con sede en el casco de una ex hacienda, y cuyo fin es ofrecer un espacio para los nuevos valores creativos, con el apoyo del Gobierno del Estado de Guanajuato y otras instituciones.
SI USTED VA A MINERAL DE POZOS
De la ciudad de Querétaro, tomar la super carretera núm. 57 con dirección a San Luis Potosí, y en la desviación a San Miguel de Allende, en el kilómetro 61 tomar la carretera estatal hacia Dr. Mora.
En el entronque dirigirse con rumbo a San Luis de la Paz y 10 km antes de llegar a ese pueblo se encuentra Mineral de Pozos.





