Atrévete a emprender una original aventura a pie. Te decimos cómo hacerlo para disfrutar de cinco de las regiones más bellas del país “abriendo camino” por diferentes suelos, climas y paisajes.
Ruta 2.
Barrancas del Cobre, Chihuahua
Tiempo estimado: 5 días.
Objetivo: Conocer antiguos pueblos ferrocarrileros y mineros, así como convivir con los indígenas rarámuris.
Las Barrancas del Cobre, o Sierra Tarahumara, cubren una extensión de 65,000 km2 del gran macizo montañoso de la Sierra Madre Occidental, el territorio más agreste y accidentado del país.
El punto de partida es el Pueblo Mágico de Creel. Los recorridos a partir de ahí son numerosos y en sus alrededores hay bosques, cascadas, manantiales de aguas termales y valles habitados por caprichosas formaciones rocosas. De Creel hay que trasladarse en camioneta al Divisadero, en donde es posible contratar el servicio de guías y mulas para dar inicio a la caminata. Con los back packs en la espalda, se comienza por angostas brechas, cruzando ríos, subiendo y bajando por territorio rarámuri.
Se recomienda pasar la primera noche en la meseta de Huitaybo (hay que ir preparado para un intenso frío nocturnal durante casi todo el año); al día siguiente se toma rumbo hacia el poblado de Churo, atravesando cuestas muy empinadas. Después de 8 horas se llega a ese mágico pueblito para descansar.
A la mañana siguiente, el objetivo es llegar a un lugar conocido como “La Cumbre”, desde donde se observa el cerro Mohinora, pico sagrado para los rarámuris, el cual rebasa los 3,000 m de altura, para después descender por un estrecho sendero hasta llegar al fondo de la Barranca de Urique, donde se pasa la noche.
Al día siguiente se continúa caminando hasta el pintoresco poblado de Urique y de ahí una camioneta te llevará hasta el poblado de Cerocahui, donde se toma el tren de regreso a Creel, finalizando así este maravilloso viaje.
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