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San Francisco de Asís, el "charrito milagroso"

Por: Mercedes Aquino

Del 1 al 5 de octubre se lleva a cabo en Real de Catorce la festividad religiosa más importante.

Arayendo a miles de feligreses en busca de los milagros de “El Charrito”, San Francisco de Asís, apodado así debido al cariño que sienten los lugareños por este virtuoso personaje, cumplidor de prodigios y venturas, según afirma la más arraigada tradición popular. Del 1 al 5 de octubre se lleva a cabo en Real de Catorce la festividad religiosa más importante, atrayendo a miles de feligreses en busca de los milagros de “El Charrito”, San Francisco de Asís, apodado así debido al cariño que sienten los lugareños por este virtuoso personaje, cumplidor de prodigios y venturas, según afirma la más arraigada tradición popular. 

Desde la madrugada del 1 de octubre empieza a sentirse en el legendario pueblo de Real de Catorce, San Luis Potosí, la ebullición de peregrinos que después colmará la vida apacible del lugar, aunque los festejos comienzan desde septiembre.  La fiesta religiosa tiene varias etapas. En la primera se baja la imagen del altar en que se aloja durante el año, acción que corresponde realizar a un grupo de mineros del municipio de Charcas; la efigie del santo es colocada en el fondo de la nave de la parroquia de la Purísima Concepción y hasta allí llegan desde temprana hora los peregrinos que desean tocar el manto o los pies de San Francisco, para agradecer los milagros que les ha concedido y rendirle culto. 

En la segunda etapa, Panchito, o el Seráfico Padre, como también es conocido, sale de la iglesia llevado por los feligreses en colorido cortejo; la gente arroja pétalos de flores a su paso. No faltan las mujeres que estallan en llanto mientras le prodigan alabanzas: “¡Adiós, Panchito! ¡Eres hermoso!”  El fervor religioso y la algarabía se conjugan en estas fiestas, a las que acuden miles de peregrinos de los estados del norte de la República. Hay, además, residentes mexicanos en los Estados Unidos que llegan cada año a dar gracias al Seráfico Padre. Se han registrado arriba de cinco mil visitantes durante esta celebración, y un documento escrito afirma que en 1935 estuvieron aquí más de ocho mil personas.   

LOS MILAGROS DE “EL CHARRITO”     

Dicen los testigos que son innumerables los milagros que ha realizado “El Charrito”. Se cuenta que por las noches, Panchito recorría el pueblo para socorrer a los menos afortunados y separar a los borrachos en riña, y por ello las vestiduras del santo aparecían rasgadas y los huaraches gastados de tanto peregrinar.  Para ilustrar esto, don Diego Sánchez García, oriundo de Real de Catorce, platica la famosa historia de dos borrachos –Valente y Valentín– que se enfrascaron en una pelea mortal.

Las cuchilladas empezaban a hacer estragos cuando un misterioso personaje los conminó a suspender la lucha. Al evaporarse los efectos del pulque, ambos coincidieron en que su salvador se parecía a San Francisco de Asís, por lo que acudieron a la capilla y encontraron que la efigie mostraba los vestidos rasgados por las cuchilladas que supuestamente recibió. Allí juraron, Valente y Valentín, no volver a tomar, y desde entonces viven en paz, como trabajadores y honrados.  Don Jorge Quijano, por su parte, cuenta que hace muchos años un niño se perdió en el desierto; lo buscaron por muchas horas y al no encontrarlo decidieron dar aviso a la policía de Catorce. Cuando lograron hallar al pequeño, éste dijo que un señor lo había consolado y ayudado. Los padres acudieron a dar gracias a Panchito y cuál no sería su sorpresa cuando al llegar frente a la imagen, el pequeño les dijo: ese es el hombre que me ayudó.  A su vez, don Ignacio Frías relata que un barco fue sorprendido por una fuerte tormenta en altamar, y cuando estaba a punto de encallar los marinos se treparon al palo mayor y se encomendaron a San Francisco. La tripulación se salvó y durante muchos años visitaron a la venerada imagen. 

Cuenta Lole Frías, también natural de Catorce, que el primer milagro de Panchito ocurrió cuando un niño cayó en un aljibe; ya se le daba por muerto, cuando volvió a la superficie del agua gracias a las oraciones al santo. También se dice que la imagen de San Francisco escapaba de la parroquia donde se encuentra, para regresar a la Capilla de Guadalupe, lugar al que llegó primero. De nuevo era colocada en su sitio, y otra vez aparecía en la otra capilla. Todos coinciden en que el milagro más grande que ha realizado “El Charrito” es haber rescatado del olvido a Real de Catorce, luego de que en 1905, debido al cierre de las minas, fue abandonado casi por completo. Los exvotos, que atestiguan la magnitud de la fe religiosa hacia San Francisco de Asís, llenan la sacristía de la parroquia. Entre ellos hay algunos muy significativos, como uno que data de 1935: “Doy gracias al Señor San Francisco por haber hecho el milagro de que mi esposo recobrara su libertad, luego de que iba a ser pasado por las armas”.   

LA FERIA     

Debido a la gran afluencia de peregrinos, las autoridades municipales cierran el acceso a los automóviles, de modo que la vía de entrada, el famoso túnel Ogarrio, de 2.5 km de longitud, debe atravesarse en las carretas colocadas allí para tal fin. Desde la salida del túnel se mezclan los gritos de los merolicos con las grabadoras a todo volumen y los músicos de acordeón. Los rancheros de los alrededores llegan a ofrecer sus productos: flores, nueces, manzanas, duraznos, tunas, etcétera; naturalmente, no faltan los vendedores de milagritos, veladoras, Cristos y cuadros de San Francisco. Hay quien improvisa un puesto de comida y pone cocido para chicharrón o vende gorditas.  Los que ya no alcanzaron hospedaje o su bolsillo no se lo permite, duermen donde les cae la noche, ya sea en una improvisada tienda de campaña o en una banca de la plaza central. Y para las frías madrugadas, en cada esquina se ofrecen atole y cafecito, con pan de nata para acompañar. Los necesitados de alivio por los excesos de la noche anterior, pueden recurrir a bebidas de nombres curiosos: cuchi-uchi, charro picarón y chupetón. 

El día 4 de octubre al alba se cantan Las Mañanitas a San Francisco de Asís y luego se realiza una misa al aire libre que reúne a miles de feligreses, Panchito preside la ceremonia desde el puesto de honor; tras la celebración, la efigie es conducida de regreso hasta su camarín en la parroquia, todos los asistentes la acompañan. Entra pues “El Charrito” y es colocado nuevamente en la urna. Los mariachis entonan Las Golondrinas y los rostros de los presentes se ven conmovidos por el adiós. Las canciones continúan hasta que el frío de la madrugada lleva a todos al reposo y el alba anuncia un nuevo día.  Despacio se van retirando los visitantes, la travesía de vuelta los regresará a sus lejanos hogares, pero el próximo año volverán a colmar este pequeño y mágico pueblo en busca de la fe, para pedir nuevos favores y agradecer a “El Charrito”.   

SI USTED VA A REAL DE CATORCE   

Saliendo de la ciudad de San Luis Potosí tome la autopista núm. 57 rumbo a Matehuala, una vez allí continúe por la carretera federal núm. 62; pasando el pueblo de Cedral a 11 km encontrará una desviación a su izquierda que lo llevará directamente a Real de Catorce.   

ORACIÓN A “EL CHARRITO”   

Autor: Gregorio Martínez Leos Señor San Francisco de Asiste aclamo en cada momento, con todo mi corazón desde tu divino templo échame tu bendición al irme de tu aposento. Las minas están caducas, el pueblo desolado está, sólo tú estás en las cimas donde a cada uno encaminase hacerte veneración caravanas peregrinas.   

Fuente:   México desconocido No. 296 / octubre 2001

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