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San Martín Tilcajete y sus alebrijes (Oaxaca)

Por: Octavio Hernández Espejo

Hay figuras de una fauna muy diversa y seres fantásticos de Influencias externas, desde monstruos, pegasos o marcianitos hasta nahuales, expresiones propias de la cosmovisión de los grupos originarios de Oaxaca.

Más que artesanía, algunos consideran a estas piezas como verdaderas obras de arte.  El conocimiento para la elaboración de tallados en madera es un proceso que se adquiere de generación en generación. Los habitantes de Tilcajete nacen y crecen estrechamente ligados a la elaboración de figuras como parte del entorno familiar; viven entre las pilas de troncos de copal, con las herramientas, la pintura o el proceso mismo: el tallado, la pintada y la exhibición de piezas para la comercialización dentro de sus hogares. Así, niños y jóvenes van aprendiendo de los más viejos este oficio. 

Algunos artesanos se dicen tradicionalistas por pertenecer a una cultura que guarda todo lo heredado de sus antepasados. Los abuelos hacían las piezas para el uso doméstico familiar; antes se preparaban pocas y se dice que eran objetos para el juego o utilitarios: juguetes para los niños, cucharas, bancos de descanso, yuntas, carretas, nacimientos, santos, angelitos y animalitos de la región, gatos, perros, burritos o caballos, aunque también se elaboraban elefantes, leones o jirafas. Del mismo modo se hacían máscaras de tigre para vender o de personajes para el carnaval. Se utilizaba, entre otras, el palo del tzompantle, madera que al parecer ya no existe en la región.  Antes, elaboraban las piezas en blanco, sólo era la madera tallada sin pintar; los viejos comentan que las hacían al natural, rústicas, pero con el transcurrir del tiempo comenzaron a pintarlas con el tizne de las ollas y del camal, con lo que les daban "color". Poco después empezaron a pintarlas con anilina. 

ECONOMÍA FAMILIAR Y LOCAL    

Actualmente, la elaboración de estas artesanías es la base de la economía en Tilcajete. En algunas casas laboran todos en le proceso de la talla, pintura y comercialización.  En la década de los 80 el fomento a las artesanías de Oaxaca posibilitó el impulso de las tallas de Tilcajete, lo que aumentó la venta y el desarrollo de talentos. Tal auge también surgió del trabajo de familias que quizá de manera visionaria, previeron la obtención de buenos ingresos por el gusto y la demanda de sus figuras de madera tanto en el mercado turístico local como en el internacional.  Durante dicha década la economía de la población inició su transformación, pues paulatinamente disminuyeron las actividades agrícolas y se contrajo la migración; así, San Martín se levantó con una mejor calidad de vida gracias al progreso de la economía familiar debido a la elaboración de artesanías.  Entre 1985 y 1989 hubo una baja en el comercio. Es probable que entonces la demanda haya disminuido por la saturación de estas figuras en el mercado; también, la repetición en las formas o la falta de innovación incidieron en la caída. Después, en la década de los 90 hubo un nuevo auge y a partir de entonces más familias se dedican a esta labor. 

COMERCIALIZACIÓN       

Según Florencio Fuentes, artesano del lugar, las figuras se remiten entre otros destinos a La Paz, Nuevo Laredo, Cancún, Cozumel y Puerto Escondido; vienen también para llevárselas desde San Francisco, California, Miami y hasta de Alemania.  Los principales pedidos provienen del extranjero, pero también son importantes los nacionales, que se dedican a proveer a otros estados. El precio está en función de la calidad del trabajo, es decir, el tallado y la pintura; asimismo lo determina el tamaño, pero lo que puede incrementar considerablemente el costo es la originalidad, lo que se ubica más en el nivel artístico que en el artesanal. Algunos se han hecho famosos por su creatividad, como la familia Fuentes. Debido al precio, quienes los compran más son los extranjeros. En Tilcajete no hay alguna organización de artesanos, cada uno trabaja de manera independiente, aunque la mayoría se dedica a esto. 

EL COPAL    

En la actualidad se usa la pintura vinílica, lo que posibilita la elaboración de trabajos más finos y coloridos, además de poder limpiar mejor la figura a diferencia de la anilina, con la cual, si se usa un trapo húmedo, poco a poco desparece el color.  Para dar las primeras formas se utiliza el machete, después una navaja para seguir tallando lo que llaman formas rústicas, y finalmente la cuchilla para dar el acabado fino. El copal es la madera que se usa, a la vez resistente y no muy dura.  Antes, los artesanos iban a los cerros cercanos a cortar la madera, únicamente la necesaria para el trabajo, pero debido a la alta producción de esta artesanía, el copal de la región fue mermando hasta casi extinguirse, lo que obligó a los creadores a traerlo cada vez de más lejos. Por tal motivo, hay individuos dedicados a la explotación y el transporte de la madera. Los árboles de copal son pequeños y crecen como chaparrones, por lo cual no se les puede extraer una gran cantidad de madera, lo que obliga a aprovechar al máximo cada tronco y cada rama. 

En la actualidad se trae el copal de distintas regiones de Oaxaca, de la cañada de Huatulco y de los Valles, y aunque existen distintas calidades -unos son más suaves, otros más duros, algunos quebradizos y otros con demasiados nudos-, los artesanos prefieren el de la propia región. Por ello, y para mejorar la calidad de la madera, así como para reducir los costos, se han sembrado varias hectáreas en terrenos pertenecientes a la población.  Siempre se ha usado el copal para estas figuras, pues se trata de una madera que se da bien en los cerros; el árbol pega fácil, no requiere mucha agua ni grandes cuidados, aunque es necesario realizar faena cada semana y la siembra se debe cuidar del saqueo o de posibles incendios. El copal se corta entre los seis y siete años de edad. 

LAS FIGURAS    

Antes se elaboraban sólo animalitos, pero luego cambiaron. Los jóvenes comenzaron a trabajar otras figuras aportando nuevas ideas. Antes no se hacían dragones; después se comenzó a hacer monstruos, luego siguió el marcianito y de ahí lo que la inventiva artesanal y la aceptación de los compradores demandan.  Con el incremento de la exportación los compradores piden figuras más creativas, no tan repetitivas. A pesar de ello se elaboran piezas que parecieran manufacturas por su similitud, aunque si bien .las figuras pueden ser similares por su forma y proporciones, por lo general la pintura las hace distintas. Algunas formas se repiten, de ahí que se les considere las más comerciales, como los perros, armadillos o iguanas, pero las figuras no sólo representan la fauna local, incluyendo los animales domésticos, sino los de la fábula local.  Desde los años 80 los artesanos comenzaron a elaborar diversas figuras: jirafas, perros, gatos, elefantes, cebras, venados y todo tipo de animales, incluso delfines, tiburones y otros peces. Después vino la talla de las figuras fantásticas, dragones y marcianitos. Desde entonces surgió la confusión.       

ALEBRIJES DE AHORA    

En el pasado no se les llamaba alebrijes, sólo figuras talladas. El término alebrije tiene su origen en la familia Linares, muy famosa por sus piezas fantásticas elaboradas en cartón; Pedro Linares, una persona de mucho talento, le dio el nombre de alebrije inspirado en los sueños.  Platican en Tilcajete que una persona constató cómo se vendía bien este tipo de trabajo y que gozaba de cierta popularidad; entonces pensó hacerlos en madera, pues el cartón tiene la desventaja de un fácil deterioro y sin duda en madera durarían más. Desde entonces se les quedó ese nombre y con el tiempo no sólo hicieron estas figuras, sino animales con muchos elementos imaginarios.  Finalmente, hay otra versión en Arrazola, población donde también se elabora este tipo de artesanía. Se cuenta que a principios de los 80 Pedro Linares fue de visita con unos familiares y les mostró algunos de sus alebrijes, y Manuel Jiménez decidió elaborar seres fantásticos, propios de su cosmovisión, pero tallados en madera y con el estilo propio de la artesanía del lugar. 

Fuente:  México desconocido No. 325 / marzo 2004 

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